(Mushroom Pillow, 2003)

El brit pop, en su faceta mas ortodoxa, siempre me ha producido rechazo. Me refiero a Oasis haciendo su particular Status Quo vs Beatles desde "What´s the story morning glory", a Ocean Colour Scene saqueando el legado de los Small Faces sin el mas mínimo atisbo de gracia o a san Paul Weller con su sempiterna cara de enfado insistiendo mil veces en lo honesta e íntegra que ha sido su carrera. Entre todo ese "movimiento" guardo en mi memoria una (o dos) escuchas del primer disco de Kula Shaker y lo recuerdo con signos de "¿ que coño es esto?". Recuerdo también que en su momento lo vendían como "experimentación" ( una palabra que, de verdad, en estos ambientes neo sixties necesita una visita urgente al diccionario para recobrar su significado), mezcla de Stone Roses y George Harrison y creo que ahí empezaron a ir mal las cosas. Lo de los Stone Roses y el brit pop es un poco lo mismo que Family y el tecno pop de juguete nacional: el eterno quiero y no puedo repetido por los siglos de los siglos de la manera más vulgar posible.

Con estos antecedentes enfrentarse al debut de The Jeevas, el nuevo proyecto del ex-lider de Kula Shaker, Crhispian Mills, junto a los ex-Straw, Dan McKinna y Andy Nixon, de entrada tiene todos los visos de convertirse en un bapuleo verbal con los elementos críticos fijados de antemano. Sin embargo, sorprendido, pulso play y me topo con "Virginia", un enérgico corte guitarrero de hechuras clásicas, arreglos sixties y un delatador fraseo Dylaniano (un pequeño y agradecido toque de distinción) y constato que el rollito hipie-espiritual y el supuesto brillo "contemporáneo" ha pasado a mejor vida. Y también el pretender ser los "nuevos Stone Roses". Y es que "1,2,3,4" es un disco de rock n´roll hasta la médula que no persigue mas que la satisfacción inmediata a aquellos los amantes del género que no muestran reparos a la mera recreación formal y que gustan de esas canciones directas y sin concesiones como "You got my numbers", "Once upon a time in America" o "Scary Patterns" que transitan lugares comunes y recurren a la urgencia y el punch sudoroso de la manera mas conservadora posible. También reparten una nutrida secuencia de medios tiempos ( "What is it for!", "Teenage Breakdown", etc...) para confeccionar un trabajo que, lo admito, a mi no me dice absolutamente nada (demasiado plano, correcto y prescindible), pero quizá a ti te pueda gustar tanto como le gusta a mucha gente cercana a mi (sí, los de Paul Weller, Ocean Colour scene, Mo Solid Gold, etc...) que me han dicho que su concierto en el Purple Weekend fue la hostia!. Dicho de otra manera: presiento que este trabajo no ha caído en las manos adecuadas.

JAVIER BECERRA