 
(Bittersweet recordings, 2002)
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Uno debe comenzar esta
crítica siendo sincero: éste es el primer disco que escucho
de JET LAG, desconociendo por completo su debut. Me arrepiento,
si vuelvo a ser sincero, porque este "Beautiful Scars"
de verdad me ha gustado mucho, y me ha confirmado en mi personal teoría
de que, justo ahora que pocos se enteran y a menos importa, el rock independiente
español está en un momento realmente brillante desde el
punto de vista artístico, en plena madurez y disfrutando de una
ebullición subterránea que reconforta a los que lo seguimos,
con obras de un acabado y una profesionalidad bien entendida que, hasta
hace unos pocos años, serían raras excepciones. Precisamente
también cuando, por su parte, el "mainstream" cañí
se encuentra en vías de una vulgarización completa, mientras
los otrora privilegiados y dudosos superventas se quejan amargamente de
la invasión de artistas prefabricados y manipulados por las discográficas
y los medios. Es decir tan sólo de enfrentarse con dosis más
concentradas del anestésico que durante años intentaron
ellos suministrarnos. Parece un raro caso de justicia poética,
pero desconfiemos.
Entre esos otros a los
cuales la piratería y el glorioso "top manta", por desgracia,
probablemente aún les debe importar un rábano a la hora
de llegar a fin de mes, están estos JET LAG, autores de
uno de los mejores discos nacionales del año, título éste
que ya comienza a representar un cierto mérito. Producidos también
(y con mano ya experta) por Paco Loco, éste puede competir
con "Lay It On The Line" de los Australian Blonde por
el título de disco español del año en al apartado
de rock clásico, si bien existen sustanciales diferencias entre
ambos. Si aquél era un álbum disperso, abierto, ecléctico,
en realidad una excelente colección de canciones caprichosamente
unidas hasta formar un fresco de vívidos colores; éste en
cambio anuncia una intención reconcentrada, una estructura un tanto
cíclica en el aspecto temático, perdiendo en variedad y
ganando sin embargo en coherencia. Es lo opuesto de su propuesta en este
apartado lo que los hace así igual de válidos, y me impide
decidirme por uno de los dos. Tanto mejor.
En "Beautiful Scars"
se opta por el uso de las tradicionales hechuras del pop-rock clásico,
de guitarras eléctricas y acústicas alternativas o entrelazadas,
empleo estratégico de teclados, cuidado en las voces y buscando
siempre que la melodía deje poso y se relacione directamente con
la intención emocional de la canción. Es una fórmula
muy antigua, que remite a nombres ilustres y a lugares comunes (Byrds,
Beatles, Big Star, etc.) Pero que manejada con sabiduría y una
cierta ambición, nunca resulta del todo anticuada. En realidad,
es un idioma tan reconocible, tan obvio y común que se disuelve
como tal hasta hacerse completamente transparente y comprensible, sin
provocar ninguna distracción sobre el fondo. Y de ello se aprovechan
JET LAG para que "Beautiful Scars" resulte un
disco emotivo y directo, y nunca vulgar o tópico.
Abriendo con su tema más
tenso, el homónimo "Beautiful Scars", la
poderosa carga de guitarras da paso al centelleante piano de "Shine
On", y a una sucesión de composiciones entrelazadas
como en una suite, repletas de momentos de brillantez y emotividad, de
un manejo sobrio, pero no acomodaticio, de los amplios recursos del género,
con algún que otro giro sorprendente en el desarrollo de las canciones.
Y así canciones de la perfección de "Rain",
"Don't Forget The Clock" "Shine On" o "My Emptiness",
convierten el trayecto a través de este álbum en un entretenido
y sugerente discurrir. Hasta llegar a la larga e intensa "Pale
Blue", que en su coda final recurre a la cita del primer
corte, para así cerrar el ciclo. Temáticamente las canciones
se centran en "el" tema por excelencia del pop, en las relaciones
torcidas de pareja. Y la soltura con la que discurren las canciones salva
por completo algunas de las limitaciones en el manejo del inglés,
muy superior al de la media de grupos que lo emplean en España.
Hace años recibir
un disco como éste que, cantado en inglés o no, dijese algo
en las letras, contuviese buenas canciones, estuviese bien tocado, arreglado
y producido, y fuese una pieza homologable con las de otros practicantes
del género de origen anglosajón resultaba ya de por sí,
un gran acontecimiento. Ahora por fortuna, ya no tanto. Pero eso no debería
restarle méritos a esfuerzos como éste. Y tampoco hacer
que nos riamos por ello menos de las tribulaciones de aquellos que, durante
años le cerraron el paso, con mala baba y abuso de poder, a la
gente con un auténtico y sincero compromiso personal con su música,
algo que siempre transmite "Beautiful Scars".
ENRIQUE MARTINEZ
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