 
( Subterfuge, 2003)
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Con L-Kan sucede
lo mismo que con las tele-series teenagers de instituto que suelen emitir
en los mediodías del fin de semana cuando tienes una resaca de
mil demonios: sus canciones tienen mas gracia contadas y/o cantadas por
un amigo que oídas por ti mismo. Y es que esas ocurrentes historias
de gente indecisa, enamoramientos de conductores de metro, moderneo pachuli
a las de 2 la mañana, chicas que se rodean de gays por que tienen
sobe gratis asegurado y gente que le gusta que le toquen el culo aunque
le roben la cartera provocan una sonrisa cómplice sobre el papel
(que los propios L-Kan se encarga de explicar en la hoja promocional
que acompaña a este cd, sin duda lo mejor del lote) pero en el
marco de "Superenserio", su segundo trabajo, generan
una terrible indiferencia y la triste sensación de que, para contar
cuatro historias graciosas, no es necesario musicarlas y editarlas en
cd cuando el colchón es tan pobre, los argumentos musicales tan
chabacanos y el resultado tan sonrojante. Así que, déjense
de excusas por que de hablar de supuestas " banalidades" -como
ellos mismos dicen en la hoja promocional referida en un victimismo lamentable-
esta llena la historia del pop, desde Little Richard o los Beatles
a Belle and Sebastian o Beat Happening, pasando por Los
Bravos , El Niño Gusano o Penelope Trip, y, que
yo sepa, nadie ha puesto reparo por que sus discos y sus canciones eran
ni mas ni menos que: buen@s. Todo lo contrario que ocurre en "Superenserio"
donde encontrar entre " La + Fané", "El
ladrón atractivo" o "Tu novio o el mío"
algo que no provoque vergüenza ajena en medio de ese tecno pop torpe
y desfasado se hace prácticamente imposible, pese a toda la buena
predisposición que se quiera. Aunque seguro que no faltará
quien diga que son "divertidos", "frescos", "autores
de CANCIONES", "antídoto contra esos aburridos grupos
de post-rock"... Pues que los disfruten, si pueden.
JAVIER BECERRA
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