(Houston Party Records, 2004)

Cada vez queda más claro que los dos grupos más emblemáticos del pop nacional de los 90 han sido FAMILY y LOS PLANETAS. Como siempre suele suceder en estos casos, los replicantes y discípulos no tardaron en salir y en el subconsciente general del pop se creó una necesidad de que nuevas formaciones suplan y releven su lugar (algo que da que pensar sobre la falta de opciones válidas y carismáticas en el pop/rock actual, la escasez de reposición de mitos por parte del público más joven o bien asumir que el vacío generacional es tan enorme para algunos de nosotros que ya no entendemos a los nuevos ídolos del pop español). En el caso de FAMILY tuvimos una buena ración en la segunda mitad de los 90 entre diferentes y variopintos acólitos de la melancolía tecno-acústica de los de Donosti y, en el de LOS PLANETAS, aunque no se hayan disuelto todavía, cada cierto tiempo surge una nueva banda a la que público la condición de ser “los nuevos Planetas”, aunque en muchos casos su parecido sea meramente tangencial. Primero fueron CECILIA ANN, luego LA HABITACIÓN ROJA , posteriormente SUPER 8, poco después VOLOVAN y así hasta nuestros días, en los que el rótulo planetario cuelga sobre los joviales rostros de los integrantes de LORI MEYERS.

¿Justificado?. Pues como en los nombres citados...de aquella manera. Es cierto que en su arranque, “Viaje de estudios”, esa voz y esas guitarras puedan recordar a LOS PLANETAS más clásicos (los de “Qué puedo hacer” o “Himno generacional”) o que “Ham´a´cuckoo ” expolie con todo descaro y sin reparos la ecuación amor+drogas=escapismo de los granadinos al modo de una fotocopiadora de baja resolución , pero conforme avanza y se rebusca en el disco el disco la reminiscencia se diluye hacia un territorio de pop melódico en su corazón, y anguloso en su acabado, que mira en las múltiples direcciones que el espejo de los sesenta emite su luz. Ahí están “De superhéroes” tan próxima en su querencia mod al garage-sixties de los reivindicables THE CREEPS, la incursión beateliana de “Parapapa ” , el puente trenzado por la preciosa “Ya lo sabes” entre COOPER y TEENAGE FAN CLUB , el recordatorio a EL NIÑO GUSANO en “La mujer esponja” o “Canadá”, la últimamente inevitable parada country-p op de rigor en cada disco de pop que se edita . P ero , de manera especial, hay un grupo que planea su fantasma por todas y cada una de l as canciones de este trabajo. Nos referimos a LOS BRINCOS , cuyo reflejo aparece de continuo en melodías, coros e incluso en sonido (si tiene el primer lp homónimo del grupo échenle una escucha y verán). Sonido éste que ha sido obra de Mac McCaughan (SUPERCHUNK, PORTASTATIC) quien se encargó de la producción y afiló (demasiado, a mi modo de ver) esas guitarras, como pequeños y constantes arañazos en la juventud de un grupo que, igual te dicen “ puedes ser lo que tú quieras / yo quiero ser P eter pan” en una de sus canciones , “ si me vuelves a mirar te partiré la cara” en otra y poco después , cómo no, “¿quieres venirte conmigo al viaje especial?”. Es decir, puro espíritu juvenil para un modesto e irregular debut que reincide en muchos de los lugares comunes de ese pop urgente e inmediato, que pretende capturar en un estribillo la cándida iniciación a la s sensaciones de los 17 años, pero cuyo resultado, por ahora, está bastante lejano a la calidad de esas influencias que maneja con tanta transparencia y devoción. Esperemos a un segundo paso.

JAVIER BECERRA (julio 2004)