(Elektra, 1966)

Cuando LOVE publicó su segundo disco el salto cualitativo con respecto a su homónimo debut resultó realmente enorme. "Da Capo" se desmarca de su predecesor en eclecticismo, personalidad, y pura calidad. Según el guitarrista Johnny Echols en cierto modo la banda recuperaba algunas de sus propias señas de identidad, perdidas con su llegada y posterior asimilación a la escena de Los Ángeles. Retornaban al principio y de ahí el título del álbum. Ampliando el personal con la presencia de un saxofonista y flautista (Tjay Cantrelli) y un nuevo batería (Michael Stuart, que desplazó a "Snoopy" Pfisterer a los teclados) las opciones se multiplicaron y una cierta influencia del jazz, la música latina y una onda más decididamente psicodélica se notan en las canciones.

"Seven & Seven Is" el último single de la formación original, incluido en el disco, supone la despedida al rabioso sonido de la primera etapa. Una despedida gloriosa, pues no sólo es su primer Top 40, sino además la cumbre de estos primeros LOVE: un portentoso y arrollador corte de proto-punk, directo y potente, en el que la banda suena a velocidad de auténtico vértigo, progresivamente agresiva y que justifica plenamente ese efecto final de la explosión. Una vez consagrados completamente en este género rock su siguiente movimiento resultaría aún más interesante.

Pero conviene adevertir que "Da Capo" es uno de los discos más extraños de la época por un insólito contraste interior. Su imperfecta asimetría nos recuerda la época en la que los L.P's eran de vinilo y tenía una Cara A y una Cara B. La diferencia entre las dos caras de "Da Capo" es abismal. En la primera tenemos una de las colecciones de canciones más excepcionales de la época psocodélica, seis cortes cuyo eclecticismo y calidad se comparan a cualquier cumbre de los sesenta. La Cara B está ocupada enteramente por uno de los mayores errores estratégicos posibles: "Revelation", una abigarrada y rígida jam de veinte minutos de Rythmn & Blues con delirios jazz, muy similar al "Goin' Home" de los ROLLING STONES (a los que Echols acusa de plagio al igual que de la frase "She Comes In Colours" para "She's A Rainbow"). Resulta un fracaso absoluto, aburrida hasta el bostezo.

Sin embargo la Cara A es tan buena que hace de "Da Capo" el otro disco absolutamente imprescindible de LOVE junto a "Forever Changes". Las letras de Lee han madurado a pasos agigantados y la banda también. La diferencia con el debut se hace patente en el tempo esquivo y jazzístico del primer corte, "Stephanie Knows Who". "Orange Skies" es una más de esas sutiles y hermosas delicadezas de folk psicodélico de Bryan Maclean, una de sus mayores cumbres. "Que Vida!" posee unos deliciosos aromas latinos y una aire completamente sixties. Y el concepto de rock acústico y psicodélico de "Foreverchanges" queda anticipado por dos temas. La deliciosa y magistral "She Comes In Colours", uno de los mejores temas psicodélicos de la época. Y sobre todo por "The Castle": abruptos cambios de ritmo, partes muy heterogéneas dentro de la misma canción y una letra repleta de extrañas salidas de tono: "A o B, es tan difícil escoger/ si yo tuviese una mente la utilizaría".

Pese a su extraña simetría, al error que supone "Revelation", finalmente "Da Capo" (ahora disponible en esta lujosa, económica y excelente reedición) permanece como uno de los mejores discos de una época gloriosa para el pop, la otra gran obra de los autores de "Foreverchanges". Descúbrela.

ENRIQUE MARTINEZ