(Matineé - Canciones huerfanas, 2002)

No acierto a recordar ni el dónde ni el quién, pero recuerdo haber leído sostener que la creación de un músico depende fundamentalmente de lo que sus oídos hayan asimilado y digerido en la adolescencia. Por muchos sonidos que luego haya podido escuchar en otras edades, esas serán las coordenadas de su obra y con las que siempre, consciente o inconscientemente, mantendrá un vínculo de dependencia. Sea cierta o no tal teoría la verdad es que grupos como los LUCKSMITHS se ciñen perfectamente al patrón fijado en ella con la mayor fidelidad posible. Australianos y con ya 7 lp´s a sus espaldas, el trío formado por Mart Donald ( voz y guitarra), Tali White (batería) y Mark Monnone ( bajo) suena y resuena a lo que se intuye fue la banda sonora de sus diecitantos años. A saber, The Smiths, Housemartins, Close Lobsters, Macharthy, Weekend, Go-Beetweens, Prefab Sprout, Frank & Walters, Field Mice, Sea Urchins,...etc...o lo que es lo mismo indie pop de canciones como soles, cuerpos de delgada y blanca palidez, camisetas a rayas y flequillos descuidadamente cuidados. Este disco, ideal para adentrarse dentro de la discografía del grupo, se trata de una recopilación de singles y canciones perdidas recogidas de los numerosos recopilatorios en los que LUCKSMITHS han participado. Y hay un poco de todo, radiantes y energéticos himnos pop ("T-shirt weather", "Can´t belive my eyes" o "Myopic"), medios tiempos de gusto exquisito ("Tmrw vs Y´day", o "Friendless Summer") , alguna que otra estampa acústica beatleniana ("Mars") e inevitables invocaciones directas al espíritu de Sarah Records ( "The cassingle", " I prefer the twentieh century") hechas por uno de esos grupos que obligan a que la palabra pop se escriba en letra pequeña y se pronuncie en voz baja, como si no quisiese molestar y gustará a todos los que, de cuando en cuando, aún releen aquellos preciosos fanzines de los primeros 90 como "Diuk", "La Línea del Arco", "El Origen" o "Soy tan feliz que me cortaría las venas" tan llenos de amor por el pop, las melodías y las cosas pequeñitas. Ni más ni, por supuesto, menos.

JAVIER BECERRA