(Tamla-Motown, 1973/2001)

Si alguien es un verdadero artista, esencialmente lo es, entre otras cosas, por su capacidad para destejer todas las dobleces, pliegos y entretelas de la desastrada condición humana. Por su habilidad para captar y expresar todos los matices de la extensa y confusa escala de gris que somos todos. MARVIN GAYE era un artista monumental y fascinante, un intérprete sobrecogedor y un ser humano sensible y contradictorio, tan complejo e incoherente como lo somos todos. Dotado sin duda con un talento que lo distinguía de los demás, pero que afortunadamente no lo transmutaba en un ente abstracto e insensible, sino más bien todo lo contrario: lo hacia aún más humano.

Después del absoluto éxito artístico y comercial de "What´s Going On" (1971) y de su "entretenimiento" con la excelente banda sonora de "Trouble Man" (1972), Gaye afrontó el reto de volver con una obra siempre catalogada por todos (y el primero él mismo) como erógena y sensual, como un canto a los placeres de la relación sexual sin ataduras ni complejos. Él mismo lo definía de esta manera en sus notas de presentación de la contraportada ("Sexo es sexo y amor es amor"). Sin embargo, leyendo entre líneas, como suele ocurrir en los discos de MARVIN GAYE, como suele ocurrir en la vida, las cosas no eran tan claras. No eran en blanco y negro.

Cualquier aficionado un poco despierto habrá apreciado que el místico canto a la gloria de Señor que es gran parte de "What´s Going On" está construido sobre un sonido de una secreta, pero cierta, sensualidad. Cualquiera que desconozca su intención manifiesta en las letras puede ser fácilmente convencido de que, por momentos, se trata de un disco de una temática completamente distinta. Es al contraste con "Let´s Get It On", el más carnal de sus discos, tal vez el más carnal que cualquiera haya realizado, cuando ya no caben dudas. Y sin embargo este disco no desarrolla únicamente una dimensión completamente festiva de la pasión y de la atracción animal, aunque esencialmente sea su principal atributo y cualidad, capaz de alterar cualquier atmósfera. Pero también hay sombras acechando en las esquinas, penosos e insospechados castigos, altos precios que pagar en razón del disfrute carnal. Como en la vida real, pocos salen absolutamente indemnes del disfrute físico sin razón de sentimientos, si es que en este disco existe tal cosa..

Con la publicación de la Deluxe Edition de "Let´s Get It On" es posible reconstruir el tortuoso y errático camino que llevó a Gaye a reaparecer después de "What´s Going On" con otra obra maestra; y también comprender aquella extraña asimetría entre cara A y B del disco original. Sometido a la presión de igualar su proeza anterior, durante dos años Gaye pareció no encontrar el camino a seguir. Los intentos fallidos de producir un nuevo sonido, abortadas concesiones a cierta comercialidad, la búsqueda de un nuevo colaborador (imprescindible para Gaye, siempre necesitado de una caja de resonancia para sus ideas), la ausencia de una temática motivadora después de un primer y el fallido intento de continuar en la vena de la conciencia social, dan lugar a una serie de inéditas y singles aislados, recopilados aquí, y que resultan de lo más interesante, algunas imprescindibles, pero que no producen la misma fascinación que el insuperable disco que resultó al final.

Una vez encontrado en Ed Townsend el nuevo colaborador (arreglista, co-escritor y productor), faltaba el detonante de la inspiración, el nuevo "motivo de imperiosa necesidad" que catapultase el album a un nivel superior. Marvin lo encontró en Janis Hunter, una bella muchacha de 16 años, de la que cae locamente enamorado. A partir de su aparición el tono con el que Gaye interpreta las canciones en las que está trabajando se altera y enfebrece, y del mismo modo recoge con nuevas intenciones grabaciones que se habían ido quedando por el camino. Ya existía una razón para crear un nuevo disco, y "Let´s Get It On" toma forma definitiva. Posteriormente Marvin y Janis contraerían un tormentoso matrimonio que al igual que el primero de Gaye con Anna Gordy, que esta nueva y desatada pasión finiquitó (inspirador a su vez de "Here My Dear") terminaría en un traumático divorcio, que llevo a Gaye a requerir el "Sexual Healing" que cerró su brillante carrera. Una carrera que, en sus mejores y peores momentos, se construyó sobre pasiones desatadas.

Pese a saber esto, aún causa estupor oír la diferencia entre la versión demo de "Let´s Get It On" (la canción) y la versión definitiva, post- Janis, repleta de pasión y matices, de una complejidad e intensidad inigualables. "Let´s Get It On" resulta un prodigio de interpretación, de capacidad para expresar sutilezas y secretos. Se abre con un estallido de fuerza a presión de un hombre que ha estado "de verdad intentando contener estos sentimientos demasiado tiempo" y que se dirige a su objeto de deseo para invitarla a un horizonte de plenitud sensual. Pero en este momento de entusiasmo también se puede percibir una cierta angustia ante la posibilidad del rechazo, una cierta inseguridad. Sin embargo el cambio de tono que se aprecia cuando Marvin pronuncia la frase mágica "let´s get it on", de atropellado y urgente deseo a insinuante invitación resulta una lección de interpretación en el mejor sentido. Y a este repecto, "Let´s Get It On" resulta una síntesis de todo el disco, toda vez que el mismo explora, en realidad, diversos registros y ángulos de la pasión amorosa químicamente pura.
A partir de esta magistral apertura Gaye construyo en la Cara A una redonda mini - suite a partir de dos baladas creadas con Townsend y un reprise del tema titular. "Stay (Once You Go Away)" es una súplica estremecida a su amada para que permanezca a su lado. "If I Should Die Tonight" es una expresión de satisfacción definitiva de un hombre indiferente a la muerte una vez ha encontrado la plenitud en una mujer "absoluta".

La cara B no es una programación conceptualmente tan perfecta, pero sigue resultando irreprochable. Gaye no plantea una temática única, y recoge cuatro grabaciones dispersas (dos de ellas producto de su colaboración don Van DePitte), sobre las que superpone nuevas y mejores voces inspiradas por su febril estado de ánimo. "Come Get To This" es otra invitación en forma de puro sonido Motown puesto al día. "Distant Lover" un lamento sobre la distancia con su amante. Y en "You Sure Love To Ball" genera la atmósfera más tórrida del disco a partir de su sonido mas "jazzy", en el que tan sólo los superfluos gemidos rompen la magia de la sugestión con una explicitud innecesaria.
Pero la pieza final esconde el secreto mejor guardado de "Let´s Get It On": el hecho de que no sólo sea el disco de bienvenida y alborozado abrazo a una nueva pasión, sino también de despedida de aquello que este nuevo amor viene a sustituir. Recuperando "Just To Keep You Satisfied" y escribiéndole nuevas letras, Marvin se despide, sin aparente ira, de Anna Gordy, la que fuera su "mujer, vida, sueños y esperanzas", pero cuyo tiempo ha pasado para no volver. Ahí, en esa descarnada interpretación casi "a capella", es donde el "disco secreto" que se esconde detrás de tanto vapor húmedo abandona las sombras y revela definitivamente su presencia.

Ahora podemos por fín confirmar con pruebas que después de una difícil búsqueda llegó a la recompensa para MARVIN GAYE en la forma de un disco, que si bien resultaba casi opuesto en intención a "What´s Going On", igualaba sus enormes méritos artísticos y suponía una nueva obra maestra. Un disco sensual, pero secretamente atormentado, insinuante pero tal vez ligeramente arrepentido, lujurioso pero también sentimental. Pero sobre todo, y como los mejores discos de MARVIN GAYE, humano. Completamente humano.

ENRIQUE MARTINEZ