 
(Matador-Everlasting, 2003)
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Es este “The
Civil War” de MATMOS el primer contacto
directo que el abajo firmante tiene con este singular dúo norteamericano
que gustan lo suyo de Tolkien, las leyendas medievales, el heavy metal,
el porno (no en vano, según leo por internet, han grabado un disco
a base de sampleados de películas x) o simplemente lo raro ( en
otro, los samplers son tomados de operaciones de cirugía estética).
Digo directo, porque la dupla (artística y sentimental) formada
por Drew Daniel y Martin C. Schmidt fue parte activa
con sus arreglos en que el ultraterreno “Vespertine”
de BJORK sea la obra maestra que es. Este hecho parece que no sólo
ha influido en su proyección mediática , sino también
en su modus operandi hasta el punto de que los eruditos en la materia
sostienen que es el álbum más popero de su trayectoria.
Pues dicho esto, no quiero ni imaginarme como será su anterior
obra, porque los MATMOS de “The Civil War”
son, señores, una de las anomalías sonoras más peculiares
e insólitas que han entrado en mi reproductor en tiempo.
Referenciando en su título
a la Guerra Civil inglesa y las de los Estados Unidos dicen proyectar
esos periodos históricos en su propia relación doméstica
como pareja y la situación política actual en los EEUU.
Ese puente entre pasado y presente musicalmente se traduce en un disco
que recurre a una infinidad casi compulsiva de registros, que van desde
el folk tradicional al ruido digital pasando por el country o la música
militar, en la intención de crear un sonido global indeterminado
en el tiempo. Así, por ejemplo, el disco se abre con “Regicide”
y “Zealous order of candied”, dos piezas que
empastan la recreación medieval y árabe con percusiones
militares, samplers y secuenciadores; continúa soldadesco en la
extensísima “Reconstution”
y una vez llegado a “YTTE” emprenden
una particular guerra metafórica entre armoniosos arpegios de guitarra
y la deconstrucción digital que terminan en victoria pírrica
de los primeros en ¿ una parodia hacia post rock épico a
lo GBYE!?. Puede ser, porque de humor MATMOS andan sobrados
o así parecen quererlo demostrar de modo explícito al ridiculizar
la música de bandas de esos pomposos desfiles yankis de confeti
y serpentinas en el surrealista y absurdo dibujo animado de “The
Stars and Stripes Forever”. Junto a ello se incluyen
también cortes que apelan al techno más abstracto de sus
anteriores discos(“Pelt and Goller” )
o al expresionismo visual ( “The Struggle against unreality
begins”) y que finalizan con la delicada y bella nocturnidad
pastoral de “For the trees”, ambas
bajo mi opinión lo más interesante de un disco tan raro
y personal, como disperso e irregular.
JAVIER BECERRA
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