 
(ELEKTRA, 1969)
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Gill Scott-Heron
cantaba que la revolución no será televisada. Probablemente
tenía razón. Pero lo que sí es cierto es que hubo
una vez en que estuvo a punto de ser grabada en un disco de Rock'n'Roll:
"Kick Out The Jams", el álbum de debut de los MC5,
la grabación en vivo de una pequeña revolución, que
pudo haber sido política y social, pero que fue sin duda una revuelta
musical. Tutelados por su mánager y gurú John Sinclair
y bajo la dirección ideológica que él planteaba (los
White Panther y su dudosa revolución de "drogas, Rock'n'Roll
y follar en la calle") el tremendo combo de Rythm & Blues
liderado por el vocalista Rob Tyner y los guitarristas Fred
"Sonic" Smith y Wayne Kramer, y apoyado en la solidez de
Michael Davis en el bajo y de Dennis Thompson en la batería,
encontró un paraguas estético e ideológico para su
sonido salvaje, un exponente extremo del rudo Detroit Rock. Los MC5
encarnaban a la perfección en puro Rock'n'Roll el nuevo y más
oscuro espíritu del final de los años sesenta, la progresiva
radicalización y virulencia del ambiente social, político
y artístico.
Su sello discográfico
Elektra, consciente de que los conciertos de los MC5 eran "algo
más", una suerte de ceremonia entre lo político y lo
espiritual, un reverso violento, visceral, de los "happening",
decidió que debutasen con una grabación en directo en su
"casa" del Grande Ballroom de Detroit que captase tan apocalíptica
versión del Rock'n'Roll. Y ahí el invento se descontroló:
la inclusión de la palabra "motherfucker" en la presentación
del corte homónimo provocó el veto de grandes superficies
comerciales al disco hasta la supresión de la misma en los nuevos
prensajes. Las polémicas continuadas y la persecución de
las autoridades gubernamentales, que se creyeron a pies juntillas la peligrosidad
revolucionaria de una simple banda de rock, acabaron por hundir tanto
el disco como la proyección comercial de los MC5. A partir
de ahí su carrera quedó maldita, reducidos al papel de banda
de culto, influyente y reverenciada, pero que al igual que sus vecinos
los Stooges, no recogió los frutos mientras estuvo activa.
Todo esto resulta hoy secundario,
como siempre, ante la apabullante apertura del disco con dos cañonazos
de la potencia, inédita entonces, de "Ramblin' Rose"
y "Kick Out the Jams". Ya ahí, sobre todo
a partir del tercer corte "Come Together", se
puede notar como a los MC5 parece escapárseles de las manos
su propio invento. Tyner hablaba de crear el "Avant Rock",
es decir Rock'n'Roll primitivo y básico, con firmes raíces
en el Rhythm & Blues, pero cruzado con el espíritu del Free
Jazz de Ornette Coleman, John Coltrane y Sun Ra. En algunos momentos
la banda parece el saturado conductor de una energía que no puede
canalizar, o una olla a presión soltando vapor por las juntas y
avisando que está a punto de estallar. En otros, progresivamente
según nos acercamos al final del disco, el vapor y la energía
se desbordan hacia el caos sin control, desmadrados y desmedidos, sin
orden ni concierto, principalmente en la versión de "Starship"
de Sun Ra. La mayoría del tiempo existe un falso equilibrio,
inestable y volátil, que es lo más interesante del disco
y de estos primeros MC5. Destacan en este aspecto, además
de la dupla inicial, "Borderline", "Rocket Reducer
nº62 (Rama Lama Fa-Fa-Fa)" o "Come Together".
Y finalmente impresiona "I Want You Right Now",
versión de los TROGGS que aún sonando en un vulgar discman
parece provocar ondas expansivas de sonido capaces de desplazar objetos
realmente pesados.
Perpetrada y documentada
a un volumen brutal, la revolución que no llegó ser (tal
vez para bien), sin embargo representa aún hoy la piedra de toque
para cualquiera que crea posible hacer del Rock algo que meta un poquito
de miedo. Ya sabes: el estrictamente necesario para no ser aburrido...
y un poquito más también.
ENRIQUE MARTINEZ
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