(YEP ROC, 2003)

The Minus 5 es el proyecto paralelo e informal de Scott McCaughey (Young Fresh Fellows), con Peter Buck (R.E.M) de compinche más habitual. Para redondear la colección de ilustres, en esta ocasión se decidieron a emplear a Wilco al completo (la formación posterior a la tormenta de “Yankee Hotel Foxtrot”) como banda de acompañamiento, aunque como cabe esperar finalmente la participación de Jeff Tweedy en composición, arreglos e interpretación terminó por ser bastante superior a esta condición de secundario. Y por el estudio se dejaron caer, entre otros el impagable arreglista Sean O’Hagan (High Llamas), el ex-Posie Ken Stringfellow y la violinista Jessy Green (ex-Geraldine Fibbers).

Grabado en Septiembre del 2.001, una odisea similar a la padecida por Wilco nos ha tenido esperando hasta ahora a su publicación (The Muns 5 también fueron “cortados” por una major). De hecho su título era una broma a propósito de la solidaridad que por entonces necesitaban Wilco, y que tal y como se dieron las circunstancias, se convirtió en una ironía absoluta. Y el resultado de aquellas sesiones se parece bastante a los que cabía esperar. Retro, pop barroco y orquestal. Buck y McCaughey parecen haber empleado a Wilco para que reprodujese aquel “Wall of Sound” que generaron en “Summerteeth”. Filiación Beach Boys y Beatles para una colección de canciones sencillas, pero casi ahogadas en un sonido barroco, lujoso, detallista y casi claustrofóbico. Abriéndose con parsimonia con “The Days of Wine and Booze”, el disco se desarrolla esencialmente en un tono melancólico y en tiempo medio.

“Down with Wilco” contiene verdaderas joyas de la orfebrería pop, entre otras “Retrival of You”, “Where Will You Go”, “Life Left Him There”, “The Family Gardener” (momento en el que Tweedy coge la voz cantante),”I’m No Bitter” o “Dear Employer”. Son canciones dotadas de melodías adictivas, rodeadas de todo lo posible e imposible, pero lo que es cierto que suenan a algo conocido. Armonías vocales recargadas, capas superpuestas de sitentizadores analógicos y teclados de todo pelaje, reverb masivo en la mezcla. Es música hecha con amor a un sonido en concreto, a un mundo congelado, en lo que a producción de discos se refiere, entre “Pet Sounds” y “Beach Boys Love You”. Probablemente sea un disco dirigido a un público muy concreto.

Quien me lo iba decir a mí hace diez años. Yo soy parte de ese público. Me gusta este disco. Me gustan los Beach Boys. Si me vieran algunos de mis viejos amigos...

ENRIQUE MARTINEZ