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EVERLASTING, 2003)
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La querencia de Neil
Halstead y Rachel Goswell por una formula concreta, que desde
la disolución de Slowdive se hace llamar Mojave 3
y que con escasas variaciones ha llegado a éste su cuarto disco,
es de una evidencia cada vez mayor. Se ha convertido en un sonido inmediatamente
reconocible, en algo que no lleva nunca a engaño ni confusión.
Pero tampoco a la sorpresa.
En ese sentido “Spoon
and Rafter” se abre de manera esperanzadora. “Bluebird
of Happiness” es uno de los mayores logros de su carrera.
Durante nueve minutos asistimos a la más perfecta síntesis
que jamás hayan logrado entre el hipnotismo de su antiguo sonido
shoegazer y la melancolía inherente a su actual obsesión
por el country rock lánguido y melancólico. Y si de este
corte se tratara estaríamos tal vez ante la obra maestra de Mojave
3 y un cambio en su plácida trayectoria. Sin embargo nada
en el resto del disco, por excelente que resulte por momentos, es capaz
de volver a alcanzar un nivel semejante de sorpresa.
Introduciendo en su paleta
de sonidos más elementos, en ocasiones unos teclados retro que
añaden efectos “espaciales” a las atmósferas,
sin embargo las canciones encuentran acomodo en las más perfectas
estructuras del mayor academicismo pop. Joyas como “Starlite
#1, “Billoddity”, “Battle of The Broken Hearts”,
“Too Many Mornings” tienen toda la transparente
luz de aquellas miniaturas melódicas y californianas de su repertorio
anterior, si bien surgen de vez en cuando sorprendentes rupturas de ritmo
y vericuetos inesperados que añaden barroquismo a las composiciones.
Como en cualquier disco
de Mojave 3, los mayores encantos de “Spoon
and Rafter”, los hermosos secretos de esas melodías
son más evidentes conforme más son las escuchas que le has
dedicado. Y aquella capacidad tan propia para generar momentos de tristeza
envuelta en una delicadeza absoluta, en la forma de canciones adictivamente
quejumbrosas de parsimonia singular y atmósfera envolvente, sigue
estando ahí. En cortes que tratan inevitablemente de corazones
tirados en una cuneta sentimental. Por ello (y otros motivos) vuelven
a recordar al Neil Young de “On The Beach”,
como “Between the Bars”, “Writing to St.
Peter”, “Hard to Miss You” o “She’s All
Up Above” en los que las dosificadas armonías
vocales de Rachel Goswall se muestran providenciales.
Y aunque en esta ocasión exista el reconocimiento expreso de una
mayor participación de Ian McCutchean en la escritura,
Neil Helstead y su voz inconfundible parecen estar otra
vez y en todo momento, comandando la nave.
Es difícil que
ningún fan encuentre motivo de queja en este álbum impecable.
Del mismo modo que, si bien no es mi favorito de Mojave 3,
sí resulta una más que perfecta tarjeta de presentación
para el profano. Sin embargo el hecho de que desde el principio, y a excepción
de “Bluebird of Happiness”, supiese
exactamente lo que me iba a encontrar y me lo encontrase finalmente, me
mantiene en esa duda terrible. ¿Es eso algo bueno o malo?. Me temo
que es una duda irresoluble y a estricto gusto del consumidor.
ENRIQUE MARTÍNEZ
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