 
(Endearing, 2002)
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Si el retorno de las BREEDERS
te ha engatusado ( Kim, ¿era necesario tanto revuelo para ofrecer
eso?), si no has admitido de buen grado el viraje por la senda de la madurez
que han tomado las obras de Kristin Hers o la injustamente vilipendiada
Tanya Donelly( reclamo justicia para sus dos discos en solitario
ya!!!), si tus labios son aún capaces de pronunciar alguna clase
de parabién ante nombres como MADDER ROSE, VELOCITY GIRL o MAGNAPOP
(quizá la referencia más próxima a MORELLA'S FOREST)
y echas en falta ese pop agridulce de guitarras, voz femenina al frente
y sazonado con una pizquita de punk, tan fecundo en la pasada década,
puede que este sea un disco especialmente diseñado para ti. Depende
de tu nivel de exigencia, claro, por que "Tiny lights of heaven",
el cuarto trabajo de esta banda canadiense, recupera todas y cada una
de las notas de esa forma de concebir el pop con una manera tan fiel y
ortodoxa que uno se pregunta seriamente si es que no habrá llegado
ya la hora del revival del pop de los primeros 90, que al ritmo de los
acontecimientos no sería de extrañar. Y es que en los 10
temas incluidos en este cd, es tan evidente el calco milimétrico
de dichos sonidos hechos al trasluz de las plantillas originales, que
de inicio a fin deriva en un ejercicio de estilo en el poco se puede encontrar
más allá de la actitud de fan reverencial recreando a sus
bandas favoritas con unos mínimos de soltura y haciendo caso omiso
de la palabra mágica: "personalidad". Sí, como
en su día hicieran VERUCA SALT, lo cual se puede interpretar como
un insulto o bien todo lo contrario.
JAVIER BECERRA
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