(C.R.E.A.M, 2003)

Los que me conocen un poco saben que aborrezco esa separación entre los discos de aquí y los del más allá en las listas de final de año. Con eso sólo se consigue que sigamos sintiendo una especie de barrera... ser el tercer mundo de la música. También sirve para que las compañias españolas se queden contentas al ver que les hacen una listita y aparecen muchos discos de los que publican. ¿Cuántos de ellos aparecerían entre los cuarenta mejores de una lista conjunta? Muy pocos.

Y ya no sé a que venía esto... ah sí. Un disco de hip hop español. Pues es una putada si lo juzgo y lo comparo con la vanguardia del hip hop norteamericano, siempre atentos a reinventar el género y a sorprender. Pero comparado con 50 cent o Eminem - y no digamos con otros que van de estrellas y no tienen nada-, el disco de Mucho Muchacho sólo pierde en la complicada tarea de encontrar un single para las masas y hacer ese crossover hacia los superventas; en conjunto, su primer disco en solitario, es un sólido muestrario de lo mucho y bueno que puede hacer.

Alejado de las filosofías baratas de los que sólo tienen ego, Mucho Muchacho presenta "Chulería" porque puede, porque sabe que ha dado un paso adelante y que no hay vuelta atrás pese a que todavía quedan escalones pendientes. Después de una intro casi-obligatoria, "Mucho" introduce un simpático ambiente misterioso para presentar al personaje. Los siguientes temas profundizan en esa autobiografía con bastante buena letra. No se olvida de intentar el hit para el mercado latino con un featuring de Tony Touch en "Será mejor" que, algo tópica en lo musical, se salva por la genial combinación de los dos raperos. Mi canción sin duda es "Gasto mis días", base electro acelerada, groove y una letra espectacular con versos como “santos que yo te pinté /demonios se tienen que volver” ¿te suena eso?

El primer hachazo en solitario de Mucho Muchacho es una de las mejores noticias en años para el hip hop español, un rapero con personalidad y estilo que debería exigir lo mismo a sus productores, un poquito más de sonido y originalidad para el que el muchacho se luzca. Si alguno de los nuestros merece traspasar fronteras es, sin duda, el de El Prat.

FERNANDO CAMPELO