(Limbo Starr, 2002)

Es un ejercicio de imaginación muy sugerente pero tal vez inútil intentar trazarle una línea de meta al progreso de Nacho Vegas como autor. Desde que abandonó MANTA RAY para emprender su carrera en solitario, aparentemente, no ha cometido ni un solo error, superando con creces todas las promesas que pudiera uno percibir en los discos de DIARIU, su anterior proyecto al margen de MANTA RAY. Después de su sorprendente álbum de debut con "Actos Inexplicables", vinieron tres contribuciones al E.P compartido con AROAH, "Seis Canciones desde el Norte", en las que las cotas de calidad no sólo no bajaban, sino que esas canciones parecían el producto de una mayor maduración de su ideal estético. Con motivo del C.D que acompañaba al número 200 de la revista Rockdelux, Vegas aportó un descarte de las sesiones de "Actos Inexplicables", la excelente "Cosas que Mueren Bajo el Sol", cuya tonada y letra rondó por mi cabeza insistentemente durante unas semanas. Todo esto acumulado ya previene sobre cuál es el ritmo al que avanza este hombre.

Se acerca ahora el momento clave, ese siempre difícil segundo disco. Como anticipo se publica este E.P de cuatro temas, de las cuales sólo uno ("En la Sed Mortal") formará parte del nuevo largo. Increíblemente una vez más, cualquiera de los cuatro cortes tiene calidad de sobras para haber formado parte destacada de su ya reverenciado "Actos Inexplicables". Además todos los informes que al Feedback han llegado desde círculos próximos a Vegas hablan de sus nuevas canciones con una reverencial admiración. Parece como si estuviéramos asistiendo en primera fila, en privilegiada proximidad y acelerado tiempo real al nacimiento y consolidación de un nombre grande del mejor rock en español de todos los tiempos. Tal vez, el del primer cantautor genuino que haya surgido desde la subcultura del rock y sus referentes. Suena a exageración, pero es que los hechos son tozudos, parece que cada nuevo paso de Vegas sea más firme, más rotundo y más seguro que el anterior. Parece también estar adquiriendo mayor confianza en sus posibilidades y mayor conocimiento del viejo oficio de escribir canciones. Y los resultados comienzan a ser verdaderamente impresionantes.

No parece por otro lado que Vegas esté construyendo finalmente esa distancia con respecto a su obra que algunos pensamos que terminaría por asumir como salvaguarda y cautela necesaria. Vuelve a no esconderse y a arriesgarlo todo. Incluso cuando parece estar contando historias aparentemente ajenas es incapaz de evitar una encarnada proximidad, un tono confesional que nunca cae en la parodia. Aún cuando afirma llegar a la conclusión de que "no hay un ser más culpable que yo -ni lo habrá- sobre la tierra", antes de comenzar un recitado de disculpas inabarcable y sin embargo plenamente asumible por muchos de los que han (hemos) esperado durante años a las horas más intempestivas para echar el cierre en falso a ciertas confusiones. Es decir sincero "perdón" tanto por la "gente moderna" como por "tener la osadía de alimentarme y respirar".

Tanto la intensa "Añada de Ana La Friolera", al parecer inspirada en una melodía asturiana tradicional, como "Hay Hombres algunos Años más Tristes que Yo" o la frágil "Brujita" son contribuciones igual de importantes que esa monumental "En la Sed Mortal" a un canon cada vez más y más importante, más y más grande. Y que tal vez siga creciendo a horas tan intempestivas como éstas, mientras yo intento en vano descifrar su secreto y su porqué.

ENRIQUE MARTINEZ