( Jabalina música , 2005)

Nada de saltos mortales ni borrón y cuenta nueva. En “Todo El frío Del Mundo”, el esperado álbum de debut de NADADORA, el quinteto gallego continúa surcando los entrecruzados caminos, no se sabe si post-adolescentes o pre-adultos, que buscan salida en la confusa tierra de nadie de esa generación que creció al amparo de discos como “Super 8” (LOS PLANETAS), “Soidemersol” ( LA BUENA VIDA ) y “Un Soplo En El Corazón” (FAMILY), pero también con “Lips That Taste Of Tears” (TREMBLING BLUE STARS), “Hate” (THE DELGADOS) o “Excuses For Travellers” (MOJAVE 3). Almas demasiado apegadas a su juventud como para, una vez terminada la película, soltar definitivamente amarras sin temor al naufragio en el helado “mundo de verdad”, en el que apenas amortiguan el impacto esas personas que, aún por encima, se alejan y se acercan caprichosamente sin que haya nada más que hacer que sentir el penetrante frío de su ausencia. Sí, siempre el frío, dichoso frío,… todo el frío del mundo.

Ya mostraron en su anterior trabajo, el notable “Aventuras Dentro De Cajas” (2004), sus intenciones sonoras y sentimentales y, como en aquel, giran y giran en círculos de melancolía pop enredados entre ramas de folk, bucles de psicodelía y una cierta oscuridad alter-punk. Eso sí, y ahí está la gran novedad, todo ello cada vez surge de un modo y con texturas más difuminadas que, como si de una fina gasa se tratara, muestran más intención de envolver lentamente que de impactar al instante. Ahí están los dos hipotéticos singles dando fe de ello: “Incendio #3”, brillante progresión de suavidad y ensoñación guiñando un ojo a LALI PUNA en sus voces vaporosas y “20000 veces”, puente entre el pop sintético de NEW ORDER y la psicodelia de brocha gorda a lo FLAMING LIPS (por cierto, todo un diamante en bruto para un remezclador habilidoso que le de chispa y gravedad). Comparadas ambas con la nitidez de “La tarde gira” o “12:01” incluidas mini-lp previo, llegamos a la pronta conclusión de que se está apelando al oyente indie ilustrado, curtido y sosegado, de segunda y tercera escucha, ésos para los que la música tiene sentido en el pub, pero también (y sobre todo) en la habitación.

Prosigamos. Además de musicar lo que sienten, lo que desean y lo que echan de menos, NADADORA siempre han sido transparentes respecto a los sonidos que han acompañado como fans a todas esas sensaciones. Dejando al margen el siempre recurrente eje LA BUENA VIDA / PLANETAS (sito ya en su epidermis del modo que AVENTURAS DE KIRLIAN estaban en los primeros y los J&M CHAIN en los segundos… lo siento por sus detractores, pero pretender atacar por ahí es delatarse como un miope), algunas de las otras referencias siguen mostrándose tan obvias y a flor de piel que no pueden ser sino homenajes conscientes e intencionados, dentro de su particular código de complicidad. Veamos: “Su primer contacto con el mundo”, por ejemplo, suena igualita que los MOJAVE 3 de “Excuses For Travellers”, “Días como nubes” es el dibujo de la silueta de THE DELGADOS puesta al trasluz y la emotiva “O noso espazo” lleva consigo el agradecimiento subliminal a los MUS de “El Naval” por darles el empujoncito a atreverse a cantar en gallego.

“Eso es cierto, pero no es un problema (por ahora)” me dice textualmente por msg un colega de faena (que como no le gusta que lo cite, no lo haré) mientras redacto estas líneas y testeo su opinión. De acuerdo, es el primer disco, todos somos fans, nadie crea de la nada y, en vez de esconderse, han preferido mostrarse como son. Sin embargo (y esto es una opinión muy, muy personal y pretendidamente crítica de quien ve a NADADORA más allá de una buena banda de género haciendo ejercicios de estilo), los prefiero cuando es el grupo quien maneja a su antojo la situación dejándose influenciar y no camina al dictado del modelo al que se pretenden parecer o al que terminan pareciéndose. ¿Ejemplos?, magníficos realizando imprevistas detonaciones shoegazers controladas en la deliciosa “Alguna forma habrá” ( “Alguna forma habrá de decirnos adiós / la tuvimos que ver en alguna de esas películas que tanto adorábamos” ), empapándose de oscuridad para resurgir, como un grácil haz de luz, su vocalista Sara Atán dentro de “Antes de saberlo” (con la guitarra del ex–DAR FUL FUL Xabi Font) o la reconversión sufrida con la originalmente “planetaria” “Fugaz” dentro de la penúltima vuelta de tuerca a su eterno “tú y yo contra este mundo” particular.

Aparte de todo lo mencionado, no se puede obviar que “Todo El Frío Del Mundo” encuentra en el sonido, por momentos, su mayor talón de Aquiles. Intencionadamente más suave que en directo, dejando al margen el nervio y buscando el matiz y una suavidad muy dream-pop, a veces esta ensoñación se resiente, trasmitiendo la sensación de ser un ambicioso álbum a medio hacer, ocasionalmente agarrotado en su densidad y necesitado de espacio, mucho espacio… Ése que deja ver la precisión con la que se desarrolla “Siempre te alejas por las tardes”, joya final que guiada por la percusión de un latido del corazón (¿remisión al “So Cruel” de U2?) y que muestra al grupo en plenitud de facultades con las voces de Gonzalo y Sara dando sus mejores vuelos musicando (lo que yo veo como) las vacías tardes de domingo en que, de pronto, te encuentras solo una vez más, tras haberte despedido. Mientras, el (eternamente referenciado) frío hace acto de presencia, el tiempo trascurre y vuelves a mecerte sobre alguna de esas canciones que, dicen, ahora que eres mayor ya no pueden salvarte la vida. Solo hacértela más llevadera.

Personas como quien firma pensamos exactamente lo contrario: precisamente en estas dobles caras obligadas, tanta o mayor importancia toman los discos que en aquel entonces. O ¿acaso tú no eres de los que te pones los auriculares (o el cd del coche) nada más salir del trabajo con sensación de alivio?. Sobre todo cuando, con una de esas melancolías treinteañeras que lo envuelven y lo pueden todo, te tropiezas con líneas como “Aún habrá tiempo para evitar convertirnos en gente normal / evitar ser lo que nunca quisimos ser / así que vamos ahora haremos lo que queramos hacer / todo irá bien, esta vez” (“20000 veces”). ¡Uau!. Logran accionar el resorte y con una moderada euforia te constatan que el problema no es el no haber logrado la meta, sino el llegar al punto en el que ya es imposible rectificar precisamente por haberla logrado… como a tantos de tu entorno. Respiren, cojan aire y abrácense a la persona a quien quieren, que el resto puede (y, a veces incluso, debe) esperar. Muchas veces se hace inevitable pensarlo cuando veo a la “gente normal”, mientras camino por la calle con mi disc-man absorto en mi pensamiento y…

…¡oh sí!, la vida con música, con esta música, es sin duda mucho mejor. De nuevo, chicos, gracias por estar ahí. Os quiere.

JAVIER BECERRA (Septiembre 2005)