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Acertaron aquellos que
encontraron en éste el disco más oscuro y pesimista de Young
desde "Tonight´s The Night". Cuando se publicó
muchos vieron en él un ejercicio de terapia para el canadiense,
que soportaba sobre sus encorvados hombros la pesada carga que suponía
que el ídolo generacional de los noventa, Kurt Cobain, hubiese
citado en su nota de suicidio uno de los versos de Young: "Es
mejor arder que desvanecerse" ("Hey Hey, My My"
en "Rust Never Sleeps"). Y de este modo la presencia
de la muerte, pero no sólo la de Cobain, se convierte en
constante a lo largo de este sueño con los ángeles (los
cuales no están exactamente vivos como nosotros.)
El dilema Cobain
es explorado en cortes como "Sleeps With Angels"
(una impresionista narración del romance Cobian- Courtney Love),
o "Change Your Mind" (donde parece indicar a toro
pasado al difunto las posibilidades de alivio que le ofrecían los
que le querían aquellos que tenían "el toque mágico"
que le podía hacer cambiar de idea, y que fatalmente ignoró).
Pero también lo luctuoso es explorado en "A Dream That
Can Last". O en "Driveby" (que describe
los tiroteos motorizados típicos de las bandas de Los Ángeles
y sus víctimas inocentes); en la que aparece la que se antoja como
la pesimista frase clave del disco: "Te sientes invencible, es
sólo una fase en la vida", pues no en vano también
la repite en "Blue Eden". La muerte nos vence
a todos al final, parece querer decir Young.
Hay otra temática
recurrente en el disco, tan desesperanzada como estas miradas al rostro
de la Oscura Señora: un evidente disgusto con lo superficial de
los valores sociales, con el modo de vida en boga. Se expresa en forma
de queja "punky" por la mala calidad de las bolsas de papel
de los supermercados ("Piece Of Crap"); o sentida
nostalgia por los coches antiguos frente a los sosos artefactos de hoy
("Trans Am"). Pero también se pone mucho
más serio ("Western Hero") a la hora de
establecer la diferencia entre las razones por las que se luchaba en las
costas de Normandía ("Por ti y por mí")
y en el Golfo Pérsico ("El gran dinero en su mano".)
En definitiva, la primera
canción, "My Heart", ya nos advierte del
terreno que pisaremos: "Cuando los sueños caen como árboles,
no sé lo que el amor puede hacer / Cuando la vida pende de la brisa,
no sé lo que el amor puede hacer".
Una de las cualidades que
convierten a "Sleeps With Angels" en una de las obras
mayores de Neil Young es que todo este pesaroso estado de ánimo
se plasma en una grabación que sortea con sorprendente habilidad
la tópica bipolaridad, sin mezcla entre registro acústico
y eléctrico, que caracteriza al canadiense y que tanto irrita a
Dave Marsh. No sólo aparecen instrumentos y arreglos atípicos
("My Heart", "Safeway Cart"), sino que
diversos temas exploran con éxito rotundo la posibilidad de mezclar
ambos registros, pero con una intención dramática que no
aparecía en "Freedom"(1989): "Prime
Of Live", "Western Hero". Y aunque puede ser que
la pieza central y más satisfactoria del disco posiblemente sea
"Change Your Mind" (maratón de veinte minutos
de electricidad y sentimientos desbocados, cortesía de unos Crazy
Horse en estado de gracia), todo "Sleeps With Angels"
demuestra que las opciones estéticas de Young no están
precisamente constreñidas por ninguna ausencia de talento, precisamente.
Otro disco a atesorar como
oro (negro en este caso).
TEXTO: ENRIQUE MARTÍNEZ
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