( Warner , 2005)

Es frecuente, dentro de las mentalidades apocalípticas (ya saben: “todo está inventado” , “ya no se editan discos como los de antes”, etc… ), decir que Joy Division fueron la última banda original que existió. A parte de la ceguera que tal afirmación supone (¿habrán escuchado quienes eso dicen a, por ejemplo, Radiohead, Public Enemy, Sonic Youth o Autechre?), esta sentencia cojea desde los mismos lindes de su nacimiento. Porque, curioso, no hay que ir mucho más lejos de JOY DIVISION , parara darse cuenta de que, en efecto, hubo vida después del mito… curiosamente protagonizada por los mismos que dieron vida a éste.

Sobra decir a estas alturas que NEW ORDER fue la reacción/continuación que Bernard Summer , Peter Hook y Stephen Morris al trágico fin de Joy Division . Ian Curtis , su mítico cantante, cumplió lo profetizado en los textos de sus canciones, quitándose la vida en 1980 justo cuando el grupo empezaba a acariciar las mieles del éxito. Ahí no solo nació uno de los grandes mitos del rock moderno, sino que de tal hondo vacío musical, humano y espiritual, surgió el resorte de NEW ORDER , un grupo tan, tan fundamental e influyente que, ejem, ¿no es el suyo un leguaje verdaderamente original, valido y clásico?.

Para valorar todo ello, el recientemente editado “Singles” (Warner, 2005) propone un camino aún no transitado en los varios recopilatorios editados del grupo, que sin duda proporcionada jugosos extras económicos a sus componentes rentabilizando su legado. Se trata de un doble cd que recorre toda la discografía “pequeña” de NEW ORDER , compartimiento que aglutina algunos de los más emblemáticos temas de esta banda, tras casi un cuarto de siglo en funcionamiento. Veinticinco años inaugurados con “Ceremony” , su primer sencillo revisando un tema de Joy Division con Martin Hannet a los mandos, y que supusieron la reinvención total de un sonido que partió de la oscuridad industrial y apocalíptica de su banda raíz y encontró en el pop electrónico festivo, colorista y abiertamente comercial un lugar en el que desarrollarse.

El punto de inflexión llegó pronto, en 1983, con el su hit por excelencia, “Blue Monday” . Siete minutos para guardar en ese apartado donde reposan “Good Vibrations” (Beach Boys), “Anarchy In The UK” (Sex Pistols) o “Smells Like Teen spirit” (Nirvana), es decir piedras filosófales que marcan un antes y un después. En este caso, aparte de ser el maxi single más vendido de la historia (y, recientemente, gracias a su genial “arrejuntamiento” con Kylie Minogue el más famoso bootleg creado jamás), “Blue Monday” supone el estandarte de la fusión entre pop y electrónica, populismo y vanguardia, y la confirmación de que NEW ORDER había logrado una personalidad autónoma al margen de Joy Division .

En adelante, perfeccionarían y se regodearían, durante los 80, en las ecuaciones apuntadas y, mientras editaban álbumes tan imprescindibles como “Power Corruption And Lies” (1983) o “Low Life”(1985) , surgían sin cesar auténticos hits en formato single de la talla de “The Perfect Kiss” , “The State Of The Nation” o, el ahora revalorizado, “Bizarre Love Triangle” , totalmente impermeables al paso del tiempo. Todo ello alcanzará su cenit a finales de la década, cuando trenzan un puente entre Ibiza y Manchester para otorgar el clásico (y ¿sobrevalorado?) “Technique” (1989) , del que se extrajeron maravillosos singles como “Round And Round” o la revisión “Run 2” , un favorito personal en cuyo tramo final copulan The Cure y OMD de manera francamente deliciosa.

Luego, tras componer el himno de la selección Inglesa para el mundial de fútbol del 90, “World In Motion” (sí, sí, así de cool eran), desaparecen con el digno “Republic” (1993) para retornar, ya en el nuevo siglo, con aire jurásico exprimiendo su propio sonido con discos flojos y posiblemente prescindibles, pero con singles tan efectivos como “Crystal” o ese reciente “Krafty” capaces aún de agitar la pista de baile como pocos. Son, por ahora, las últimas anillas de una de esas cadenas básicas en la historia del pop que siempre apetece recordar. Aquí tienen una nueva excusa.

JAVIER BECERRA (Diciembre 2005)