( Touch and Go, 2004 )

Cualquier bombero sabe, que aunque no queden llamas en la superficie del bosque, bajo la tierra el fuego puede seguir su camino durante horas antes de reaparecer con fuerza. Los hermanos Kadane se han aplicado, como los pirómanos del slowcore que son, y han escondido las guitarras ardiendo de su debut, “Newness Ends” (Touch and Go, 2001), guardado las explosiones y preparado un disco más cercano a las formas de un género que ellos mismos ayudaron a definir, con tres discos sobresalientes, al mando de Bedhead . El rock directo con destellos de misterio y fogonazos de tensión de su primer disco como New Year no se insinúa hasta “Chinese handcuffs”, el tercer corte, en el que los riffs de guitarra atraviesan cualquier cortafuegos de entrada a tu memoria. Es sólo una chispa, una canción breve e inesperada, casi una falsa alarma, que no llega a explotar pero no porque los Kadane no hayan puesto los medios y hayan activado mal los focos, sino porque no les da la real gana. Sin embargo, cuando quieren se pasan al “Plan B” y arrasan con lo que se les ponga por delante. Pero quizás esta vez sus malévolos objetivos son distintos. Ya al principio del disco los arreglos de piano de “The end's not near” advierten de que ahora los medios tiempos son los que queman y los acelerones son meros fuegos de artificio o bengalas de señalización para hacerse notar. ¿De dónde sale esta enfermedad? ¿Cómo es posible ver consumirse lentamente un objeto para luego correr como loco en “Disease” o en “Age of Conceit”? En resumen, otro incendio más, quizás no tan espectacular pero devastador como todos y peligroso como siempre. El final no está cerca, está aquí.

FERNANDO CAMPELO ( octubre 2004)