( DISCOS LILIPUT , 2005)

Cada vez parece más evidente que en un mundo, como el del indie español, en el que la soledad voluntaria del artista se había tenido casi por sospechosa, se va consolidando la opción del cantautor. Es un fenómeno que va a más, y pájaros extraños como nuestro favorito Antonio Luque o Nacho Vegas, se encuentran menos solos en una escena que se va convirtiendo en una adición heterogénea de individualidades que no piden perdón. El último en sumarse es Ricardo Nistal, un asturiano que ha debutado directamente en lengua castellana, construyendo canciones de pop de autor, dulces, melódicas, y casi se podría decir que amistosas.

La propuesta de Nistal es translúcida y luminosa, sin ocultar dobleces ni amagos en su fórmula. Canciones compuestas sobre la guitarra acústica, recargadas de melodía de pop de filiación Beatle y californiana, con gusto por los trenzados ocasionales de voces de un cierto regusto psicodélico. Letras que bailan en la inestable cuerda de la simplicidad y de la transparencia a la que canta en uno de los mejores cortes: “Transparente”. Rimas fáciles de sentido diáfano, para resultados finalmente desiguales.

Así, con estas premisas y como disco de debut, y formato que deja tan poco espacio a los pliegues y costuras que oculten la verdadera silueta, el álbum adolece de una cierta irregularidad. Y de la misma manera que cortes como “Todo el Mundo”, “Mejor”, Transparente” ó “Nunca” convencen e invitan a más escuchas, algunos se quedan a medio camino. Si “Distinto”, por ejemplo, sí sabe arrastrarse y transmitir la intensidad que pretende, en la onda de Elliott Smith o del Beck de “Sea Change”, “George Harrison” o “Héroes” se muestran más torpes y prescindibles.

Finalmente, el primer disco de Nistal suma sus mejores puntos tanto por lo que muestra hoy como por lo que deja entrever para el futuro. Basarlo todo en la canción como tótem y objetivo hace que el talento, y el oficio, pesen por igual en ambos fieles de la balanza hasta alcanzar un caprichoso equilibrio, aún por llegar.

ENRIQUE MARTÍNEZ (Marzo 2006)