 
(Elefant, 2002)
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Con su debut en larga
duración NIZA, el dúo madrileño formado por
Silvia (voz, teclados y programación) y Roberto (guitarra
y programaciones), nos avisan de que están aquí para quedarse
y que no son una ilusión que dura sólo un ep o un single,
como les pasó a la mayoría de los grupos de la segunda hornada
indie que irrumpio hace unos pocos años. "Canciones de
temporada" nos demuestra que NIZA no es otro grupo que
quiere mal imitar a Family o La Buena vida, aunque los ecos
a ambos grupos sigan presentes en su primer cd.
NIZA pretenden un
sonido propio y por eso desde Elefant records han elegido al productor
Ian Catt, que ya hizo maravillas para los Trembling Blue Stars,
Saint Etienne, Nosoträsh o Carlos Berlanga. Y lo logran. "Canciones
de temporada" suena a NIZA. Gracias al tono de voz de
Silvia, una barrera infranqueable para muchos, las canciones de NIZA
adquieren un toque melancólico que nos devulven a estaciones pasadas,
a momentos que nos marcaron. Un tono que, sí es verdad, nos recuerda
a Jeannete, Claudine Longet o incluso a Isobel Campbel.
El disco, dividido en dos
partes, que representan las estaciones centrales del año, recrea
una relación sentimental, que en su primera parte veraniega y primaveral,
las primeras seis canciones del cd, es alegre y divertida, con canciones
más bailables, con leves toques de electrónica, unos arreglos
orquestales más ampulosos y pequeños aires de bossanova.
Desde la primera canción, "Amor cúbico",
una de las mejores del disco, vamos desgranando la pequeña historia
de amor. Un comienzo muy Motown y con unos vientos que nos recuerdan a
los momentos más fascinantes de Los Flechazos. Ayuda también
la presencia de Erick, el bateria de Los Planetas, que con
su contundencia y saber hacer ayuda a elevar la calidad de todo el disco.
Sin olvidarnos de Guille Mostaza (Ellos) que acompaña
al bajo en todas las canciones y de David de mis adorados La
casa azul (-Guille, para cuando más canciones...?-) que hace
la segunda voz en otra de las mejores canciones del disco, la desenfadada
"Parasol", una canción redonda que en
un mundo ideal estaría en todas las emisoras.
Otro de los momentos cumbre
del disco abre la segunda parte, más otoñal y de tono más
triste. Se trata de la bella "Septiembre", que
solamente con una viola, una guitarra y la voz de Silvia consigue de manera
emocionante y sencilla describirnos esa sensación de soledad y
tristeza que tenemos cuando estamos de vuelta de un viaje ( un amor de
verano ) que nos ha cambiado la vida y ya sólo nos quedán
las fotos. Con el "Soidemersol" de La buena vida
como referente más inmediato y los viejos discos de bossanova como
base fundamental va avanzando la parte más lluviosa del disco con
canciones como "Tan frágil", "A
contraluz" y "Tal como eramos". Hasta
que nos encontramos con "Universo", otra canción
sencilla y pequeñita, sensación que produce toda la segunda
parte del disco, pero esta vez con un toque de electrónica suave,
perfecta como despedida de un disco que a más de uno sorprenderá
por su calidad, sencillez y candidez.
Ya no se trata de imitar
a Family o poner como referentes épocas lejanas en la costa
azul francesa, las playas de Rio de Janeiro, Audrey Hepburn y toda
la iconografía básica del pop. Parece que NIZA quieren
dedicarse a hacer canciones pop, canciones que atraigan por sus letras
y por esas melodías que ya nos enamoran en estas "Canciones
de temporada". Buena suerte y que dure.
GUILLERMO ARIAS
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