 
(Matinee, 2003)
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Extrañezas que tiene
la vida, PALE SUNDAYS son tres brasileños del
Sao Paulo tropical que han formado un grupo para ofrecer un sonido 100%
indie británico a la vieja usanza. En consecuencia se bautizan
con un (me aventuro a señalar como) claro guiño a dos emblemáticas
bandas (THE SUNDAYS y PALE SAINTS) y graban en uno de los sellos que,
pese a ser norteamericano, mejor refleja el espíritu de ese pop
de las islas que no sale en el NME y que nutre multitud de pequeños
fanzines de todo el planeta. El resultado es este “ A Weekend
with Jane” , un ep que me recuerda a esa época donde
en el panorama español florecían ep´s como setas de
grupos cantando en deficitario inglés y rindiendo pleitesía
de fan a sus héroes de la guitarra, con un resultado más
cercano al tributo naïf, que al de convertirse grupo de referencia
( para que nos entendamos: la diferencia que podría haber entre
LE MANS o, yo que sé, DIRTY BOOTS) . Y aquí sucede un poco
lo mismo. Pongamos por caso “Go ahead”,
posiblemente el mejor corte del ep, y un homenaje en toda regla a la gama
de colores que tiene ese indie-pop que empieza en FIELD MICE y termina
en los primeros FRANK & WALTERS; o, también, “Today”,
genuflexión ante el Morrisey lírico y barroco de clásicos
“Suedehead” o “Everyday
is like Sunday”. Ambas son correctas muestras de un
sonido que embelesa a cierto fanzinerío pop por su total falta
de pretensiones, por poner las cartas boca arriba de manera tan trasparente
y por sonar tan voluntariosas e intrascendentes como lo harían
el 90% de los nerds y ex-nerds que realizan zines indies si se decidieran
a montar un grupo para cantarles tonadas de amor a su Audrey Hepburn
particular. A ello, como siempre habrá unos que le llamarán
encanto y otros sucedáneo, en función del nivel de exigencia
y del ojo que lo mire. Puede que haya quien quizá se diga a si
mismo: “eso también lo puedo hacer yo”. Pues
ya saben, dejen el pc, pónganse la guitarra a hombros y , dentro
de poco, un nuevo ep poblará las habitaciones donde la música
se escucha con camiseta a rayas y el adjetivo “delicioso”
siempre está en la punta de la lengua.
JAVIER BECERRA
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