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Llega el momento de la
revalida del Electroclash. Grupos como Chicks on speed, Miss Kittin &
the Hacker o PEACHES se enfrentan ahora a la publicación
de un segundo trabajo. En el caso de Merril Nisker (a.k.a.
PEACHES) nos encontramos con un disco salvaje, guarro
y maleducado. Algo así como tropezarse en un garito de mala muerte
con el personaje que Dennis Hopper bordaba en Terciopelo azul.
Un disco explicito sexualmente y ya desde el título "Fatherfucker"
y su primera canción "I don't give a ..."
completamente deslenguado y repleto de Fucks. Aunque, al contrario de
lo que pueda parecer, se trata de un disco muy divertido, bailable y más
gamberro e irónico que otra cosa. PEACHES no se toma en
serio a si misma, lo suyo es el cachondeo y la ambiguedad sexual. Muestra
de ello es la foto de poratda en la que la vemos convertida en mujer barbuda,
freakie de discoteca con esa tipografía robada a Def Leppard.
Con un comienzo muy hiphopero
con "I don't give a..." y "I'm the
kinda", "Fatherfucker" no es mas que una
revuelta a su electro-punk mezclado con hip hop blandito y guitarras hardcore.
Sentenciando a la primera de xambio que le importa una mierda su reputación
y que ella es la clase de zorra a la que te quieres tirar. Letras muy
heavys sobre un trasfondo de ambiguedad sexual que le encanta. En
"shake yer dix", que para mi es el hit del disco,
PEACHES nos invita a mover nuestras partes al ritmo que ella marca,
ellas será para nosotros nuestra motherfucker o nuestro fatherfucker.
Lo que queramos para cada ocasión.
Otra parte divertida del
disco y emparentada con esa tipografía heavy rock de portada llega
con "Kick it" a medias con Iggy
Pop y con "Rock'n'roll" en
el que le acompaña Feedom. Un poco de rock rabioso,
tal vez burla a esa nueva ola de la nueva ola de la nueva ola (vease Strokes,
Yeah yeah yeahs, Rapture, Hot hot heat) Se trata de dos canciones exageradamente
rock, con guitarreos hardcore demostrando que el punk nunca pasará
de moda.
Hay que mencionar que como
bonus el cd trae tres videos muy gujosos de tres de las canciones del
disco: "I'm the kinda", "Tombstone,
baby" y "Rock'n'roll". Ninguno de
los tres tiene desperdicio. El primero de ellos está grabado en
una especie de casa okupa hipergrafiteada por la que PEACHES deambula
bailando de manera ridícula con una capa con un XXX bordado en
rosa a la espalda y con los pechos cubiertos por esparadrapos buascando
una estética sucia (como no) pero cercana a algun reportaje fotográfico
de revista de tendencias bizarra.
El video de "Tombstone,
baby" nos remite a los primeros ochenta y se acerca a una
estética Siousxiana, algo gótica, aunque algunos puedan
ver en él atisbos de un primer Almodóvar en super
8. De todas maneras impactante y con una economía de medios muy
acertada.
Para ilustrar "Rock'n'roll"
PEACHES nos enseña lo que puede dar de si en concierto. Con
grabciones caseras nos muestra la experiencia que supone vivir un concierto
de PEACHES. De verdad, puro rock'n'roll, saltos, pogos, bailes
sexuales, lanzamientos de micros, fuerza, mucha fuerza y entrega por su
parte y muy acorde con el tema en si. Con saludo final de Iggy Pop
incluido.
En resumen, un disco que
no cambiará el mundo de la música pero que nos divertirá
si entramos en su juego y nos hará bailar y reir en la pista de
baile. Dejando para otra ocasión el tema de si este "Fatherfucker"
o el "99 cents" de las Chicks on speed revivirán
la escena electroklash y la mantendrán en primera línea
de tendencia.
GUILLERMO ARIAS
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