( Warner , 1978)

John Lydon tiene que ser una persona curiosa. Nosotros, los fans, los críticos, los melómanos, los aficionados a la música construimos un personaje y un carácter a través de una posición distanciada y decimos que tal "es un genio" y cuál "es un farsante". Y la mayor parte de nosotros se quedará con las ganas de saber si el mito llega hasta donde pensamos, si aquello que dio fruto a la leyenda ocurrió como pensábamos y como se nos contó. De todos modos, sigo teniendo la impresión de que John Lydon es un tipo curioso, aparte de uno de los grandes genios de la música popular del siglo XX.

El año que separó los episodios de su vida más populares (la separación de los Sex Pistols y la aparición de "Metal Box") fue el de la concepción y alumbramiento de "Public Image" o "First Issue", que de las dos formas se puede denominar el primer (y para mi mejor) álbum de P.I.L. Con una agenda temática guerrera, que incluye la diferenciación entre ser humano y personaje, imagen pública, deseos de venganza ante personas muy concretas, religión, violencia y, por supuesto, la ira, construyeron John Lydon y esos otros dos genios diletantes que son Keith Levene y Jah Wobble los ocho temas que componen "First Issue". Toda una primera declaración de intenciones por parte de un grupo sospechoso desde su comienzo y que dio lo mejor de si mismo desde su comienzo.

Se suele decir que la verdadera ruptura del antiguo Johnny Rotten con los Sex Pistols llega con "Metal Box". Sin embargo, la publicación, en 1979, del primer single de P.I.L. "Public Image / Cowboy Song" ya daba muchas pistas sobre los nuevos caminos del angloirlandes de los dientes podridos. "Public Image", tan emblemática, por riff, estructura y letra, como lo pueden ser "Anarchy In The UK" o "God Save The Queen", se abre con unas notas de bajo erizantes y profundas a las que responde una batería primitiva y monocorde y los saludos de Lydon, un bufón que se quiere poner serio. Sólo el fantástico riff, tan repetitivo como atractivo, que sale de la guitarra de Levene, da al tema un elemento de escape al monolito sonoro construído por los instrumentos y los gritos. Gritos de rabia e ilusión por la nueva empresa: "You never listened to a word that I said/ you only see me for the clothes I wear" o "Public image, you got what you wanted / public image, belongs to me /it´s my entrance, my own creation/ my grandfinale, my goodbye" . Ovación de gala.

La cara B, "Cowboy Song" es cacofonía post-punk antes del propio postpunk y da muestra de que las ideas de "Metal Box" (el dub, el reggae, la dispersión) ya estaban ahí. Para el álbum se reserva P.I.L. ataques como la titulada "Attack" o "Theme", canciones donde el bajo pone un colchón de piedra para una guitarra que suena como una sierra mecánica y una voz de esparto que, definitivamente está muy cabreada. Más movidas son "Annalise" y sobre todo "Lowlife", con una línea de bajo sencilla y una melodía epiléptica que deja sitio a los dardos envenenados que John Lydon dedica a su presunto descubridor Malcolm McLaren.

La escucha de este breve álbum deja una sensación de placer intelectual mucho menor que la de "Metal Box", que casi suena a música de vanguardia. Es un placer animal, que sale de las entrañas de unos músicos para comunicarse con las entrañas del oyente melómano

LUIS SOTO (diciembre, 2004)