( RCA, 1994)

A los 18 años uno pide desesperadamente que lo impresionen, que le obliguen a cantar un estribillo a voz en grito y le pongan banda sonora a la vida y, a ser posible, que se la cambien por completo. A veces es preciso estar en el momento oportuno, en el lugar adecuado y con la edad necesaria y pienso que pocos de los que se pusieron a tiro en su momento no quedaron atrapados en las redes de "Super 8", el primer lp de LOS PLANETAS y junto a "Un soplo en el corazón" de FAMILY ( imposible decidir cual de los dos es el nº1) el mejor disco de pop cantado en castellano que se haya editado jamás.

Desde el eufórico escapismo romántico de "De Viaje" a la ruidista pesadilla lisérgica de " La caja del diablo" los Planetas dibujan en su extraordinario debut un biorritmo adolescente a modo de montaña rusa. Subir al cielo para gritar con toda tu alma: "estoy aquí y ahora!" y, en apenas un abrir y cerrar de ojos, desear tirarte por la ventana por que en este mundo nadie te entiende y tu lo entiendes tan poco. Extasis de luz y desiertos de oscuridad. Las drogas y el amor como combustible para una vida que no sabe de medias tintas: solo intensidad, de subida y de bajada. Todo ello en un marco musical de vitalidad pop y contundencia rock donde surge un grupo capaz de trenzar canciones de sensaciones polarizadas: de la redención de "Jesús" ( "solo enséñame para que pueda ver /por que en mi vida he fracasado una y otra vez") a la acidez de "Rey sombra" ( "para poder tocar tu mente con mis dedos/ para poder limpiar mis dientes con tus huesos"); la sensualidad de "10000"( "le dice a el vamos a hacerlo con mi amiga, no está nada mal") a la impotencia existencial de "Si esta bien" ( " y si todo es tan sencillo por qué este vacío que siento"); de la nostalgia de lo que pudo a haber sido y no fue de "En estos últimos días" ( "¿qué no cambió y debió cambiar y qué cambio y no debió hacerlo?") a la mitología pop en ese sentido homenaje a Ian Curtis en "Desorden" (" Hay un cuerpo girando en la cocina / el final de una cuerda atada a una viga") canciones, todas ellas con esa mezcla de melancolía, arrogancia y descaro que se siente a los diecitantos, que arañaron corazones y acompañaron colocones, polvos en portales, desastres sentimentales, vaivenes vitales con un lenguaje, tan sencillo como directo, tan contundente como arrebatador.

Es ese el valor máximo de "Super 8", cualquier lectura académica que se le quiera dar, cualquier influencia musical que se le quiera buscar, cualquier criterio objetivo, sinceramente creo que está de más, porque las obras maestras de los sentimientos no admiten disección, solo pasión ( Quique, esto es exactamente lo que te quería explicar el otro día). Y si digo que este es uno de los discos que más veces he escuchado de mi vida, que muchas veces he visto radiografiada en el parte de ella y que lo considero uno de los 10 mejores capítulos de la historia del pop...creo que me quedo corto. Puede que aun quede alguien si haberlo sentido. Sirvan estas líneas de invitación.

JAVIER BECERRA