(Jabalina, 2002)

Presos de la lentitud y lo minucioso del sonido, del vagar pausado en la búsqueda de la turbación sonora, lo de los valencianos POLAR es una muestra de personalidad, perseverancia y fe ciega en lo que se hace, muy por encima de la opinión de la prensa y/o el sonido de moda. Desde su primer mini-cd "Ultra freezing", en el que fueron acusados por algunos de ser meros plagiadores del eje GALAXIE 500-LUNA- DAMON & NAOMI, no habían tenido mucha suerte. Un posterior lp necesariamente autoeditado, el notable "Sixteen seconds comunication" (1997), lastrado por una producción prácticamente inexistente, y varias intervenciones en sgs y eps compartidos... fue su efímero rastro en la década de los 90, hasta que súbitamente un agujero negro los escondió y muchos los dábamos ya por desaparecidos. Sin embargo, los responsables del sello Jabalina ( ¡ojo!, que entre DAR FUL FUL, SOUVENIR, POLAR y , próximamente, el debut de los prometedores ZOLA están ofreciendo algunos de los mejores momentos del pop nacional de esta década) nos los han devuelto en todo su esplendor, primero de la mano de esa delicia llamada "New day ep"(2001) y luego con este alucinante "Letters from strars", que los sitúa como uno de la células más emocionantes del slowcore actual. En él el cuarteto valenciano demuestran que han seguido escuchando buenos discos durante estos años y junto a sus antiguas referencias ( la saga de GALAXIE 500, MAZZY STAR, los YO LA TENGO del "Painful", BEDHEAD...) es obvio el influjo que los discos de LOW, FOR STARS, PIANO MAGIC o ZEPHYRS han causado en ellos. Más encaminados en la búsqueda de la creación y sustentación de ambientes que en la catarsis como fin, ahora pincelan con precisión lienzos de desgana, pereza y belleza a manos llenas. Ya desde "The sea & the waves", el primer corte del disco, se revelan mucho más oscuros que antaño, nocturnos y, tal y como refleja genialmente la portada de Javier Aramburu (¡ojo también! por que este genio parece estar viviendo una segunda juventud), no es difícil imaginarlos en la azotea de una gran ciudad impregnando las noches de languidez . A veces bañados por la luz de la luna ( la preciosa "Snow song" y las forstarianas "Nobody Knowns rain comes from her eyes" o "Saturday"), a veces cantando con el romanticismo de quien desea alcanzar una estrella ( "41", "It´s so cold outside", "Un chien andalou") y siempre puenteando ambos registros con esmeradas miniaturas instrumentales ( "And old car...", "...A long Road...", ...) este trabajo derrocha sensibilidad y amor con esa técnica casi poética de tratar el pop que habita en muchas de las canciones de los grupos citados anteriormente: voces líricas, guitarras metafóricas, hipérboles percusivas y bajos asonantes hilando una preciosa secuencia literaria en 10 estrofas en la que pianos, violines y trompetas se encargan de intercalar imágenes evocadoras. Y pese a que su impacto es inmediato para quienes gusten de ese tipo de sonidos, se trata de un disco que se debe ir descubriendo poco a poco,casi con la misma velocidad que ellos lo exponen.( Aviso: aquí empieza el "yoismo" ).No puedo evitar mencionar el día que caí rendido ante la capacidad de seducción y abstracción de este "A letter for the stars" (¡si es que hasta el título enamora!). Fue de noche, escuchándolo con auriculares, a oscuras, con la única luz del monitor del ordenador mientras trabajaba en el feedback y empecé a pensar que las canciones caían en el autoplagio. No, no era cierto, el winamp estaba repitiendo el disco sin yo darme cuenta. Miré el reloj y ya habían pasado 3 horas desde que había pinchado el play. Aquella noche experimenté exactamente lo que ellos reflejan en "Saturday" ( "No quiero ir a cama/ prefiero permanecer despierto/ las luces de la ciudad están ahí para mí/ algún día será otro día" ). Y me sentí especial, muy especial. Creo que amaneció cuando decidí ir a dormir.

JAVIER BECERRA