 
(First Flight, 2003)
|

Supimos de ellos por “
The Field Song “, aquel estupendo tema que incluyeron
en el segundo volumen de la serie “ Acuarela songs “,
donde los definían como una banda capaz de convertir el sonido
Sunny Day Real State en algo paisajístico. Nos picó la curiosidad
y descubrimos que se trataba de una joven banda norteamericana cuya obra
se reducía a un primer disco autoeditado, “Silver
line on a Black sea” ( 2001), tibiamente recibido por la
crítica yanki que advertía con recelo conexiones demasiado
obvias con GYBE! y MOGWAI ,rayanas en el plagio y la falta total de personalidad.
Ahora, un año después, ha caído en mis manos su segundo
trabajo, este “In One-hundred years the prize will be forgotten”
en el que los de San Luis recogen seis extentísimas piezas que
planean dramáticas, en una zona intermedia entre el post rock “a
la Mogwai” y el emocore de pechos hinchados y cuerdas vocales afiladas.
Todo por buscar el clímax épico imposible, bien por un soberbio
uso de un piano omnipresente y temperamental (el verdadero centro gravitatorio
del grupo), bien por una voz sobrada de fuerza pero carente de sutileza
que (en ocasiones) se resiente en el conjunto , o bien, ya en última
instancia, apelando al carrusel de guitarras noise en pico ascendente.
De los mimbres antes citados
extraen momentos realmente meritorios, como ese “A Quiet
white cut by the longest blue shadows” ,cuyos sutiles
arreglos de viento logran que la tensión se eleve en una suave
onda bucólica, o “The empty road” en
la que una bonita voz femenina francesa es la antesala de un precioso
crescendo a base de espirales pianísitcas. Sin embargo, cortes
como “Smoke kind of fareweel forever” mas
bien derivan en una especie de Budapest invocando a Pink Floyd y logra
que el tedio haga acto de presencia con su somnolienta impronta, o ese
bienintencionado “Ghost of kalamazoo”
lastrada por una voz monocorde que no da más de sí. Cierran,
en ultimo lugar, los casi 12 minutos de “Newly fallen
century” mostrando el lado más Mogwai/Explosions
in The Sky del grupo y dejando al abajo firmante con la sensación
de estar ante un grupo que podría llegar a lugares más elevados
de no recurrir a esa vena emo para la que, definitivamente, su vocalista
no está preparado.
JAVIER BECERRA
|