 
(Columbia, 2002)
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¿Recuerdas la letra
de "Rock'n'Roll" de la VELVET UNDERGOUND?. Cambia
a "Jeanie", la protagonista y alter-ego de Lou Reed,
por Bobby, también alguna que otra circunstancia secundaria
y ahí lo tienes. Está todo en esa canción, Lou
Reed dio en el clavo. Sin lugar a dudas el Rock'n'Roll salvó
(entre otras muchas) la vida de Bobby Gillespie. Y desde luego,
él está más que dispuesto a devolverle el favor.
Ha hecho enormes sacrificios en su nombre, ha sufrido daños en
sus propias carnes, casi se ha jugado la vida al intentarlo. La gran pregunta
es sí va a ser capaz, "con una pequeña ayuda de
sus amigos", de lograrlo.
Porque ya está
claro a estas alturas, después de unos años oscuros y confusos,
de cual es el papel que la banda de Bobby pretende interpretar en la escena
actual. Con la llegada de "Evil Heat" han dejado defintivamente
claras sus intenciones, y ahora es cuestión de saber si van a ser
capaces de llevarlas a cabo. Probablemente PRIMAL SCREAM sea la
banda actual con un compromiso vital más fuerte con el Rock'n'Roll,
como discutible estilo de vida, pero también la que más
interés pone por proponer salidas al callejón en el que
se ha visto abocado en los últimos años, sin que por ello
deba renunciar a su propia esencia. Lo suyo se parece cada vez más
a una Cruzada: un intento de reconquistar el terreno perdido, la Tierra
Sagrada, y de paso ir un poco más allá, de ganar nuevo territorio.
Y claro, Bobby sería nuestro Ricardo Corazón de León
particular. Un poco fanático, pero también muy valiente.
En realidad Bobby es un
valiente pero no es un genio. Es un sensacional teórico y un más
que solvente práctico, un bicho raro: el "crítico creativo".
Su alma está llena de un amor infinito por unos ciertos sonidos,
pero su cabeza está también llena de ideas y conceptos sobre
estos sonidos, de teorías sobre como son, como fueron y como deben
ser. Sus análisis cuando se le pregunta o se le pide por parte
de la prensa que escriba sobre música suelen estar repletos de
aciertos visionarios. Lo clavó al considerar el "Sgt. Pepper's"
un disco sobrevalorado, a "There's A Riot Goin' On" de
Sly & The Family Stone un fiel reflejo de la caída de los sueños
de paz e integración de los años sesenta. Se postró
con razón ante el altar de "On The Beach" y "Tonight's
The Night" de Neil Young. Considera uno de sus máximos
orgullos haber juntado en la una misma grabación a Augustus Pablo
con los Memphis Horns, en "Star" (de "Vanishing
Point"), la cual a su vez es casi un plagio de "Everybody
Is A Star" de Sly & The Family Stone. Y hoy por hoy está
determinado a convertir a su banda en una síntesis contemporánea
(sin ignorar nada de lo más interesante ocurrido desde los sesenta)
de los MC5 y la Velvet Underground. Probablemente no llegue a ser nunca
tan bueno en sus respectivos campos como ninguna de estas dos leyendas.
En parte por sus limitaciones propias, y en parte por imposibilidades
absolutas: nada sonará nunca más tan peligroso como el salvaje
quinteto de Detroit ni tan distinto como el cuarteto de Nueva York. Pero
la elección no es fortuita, porque en parte estas dos bandas son
las máximas responsables de haber matado mucha de la capacidad
de sorpresa en el Rock.
Por ello en realidad los
PRIMAL SCREAM serían la reencarnación actual de los
ROLLING STONES del glorioso bienio 1968-1969, los de "Beggar's
Banquet" y "Let It Bleed". Una heterogénea
síntesis entre salvajismo e intelectualismo, entre tradición
y vanguardia, entre provocación política y sentimentalismo,
entre independencia creativa y comercialidad. Al igual que con aquellos
Stones estamos ante la presencia oculta de un genuino ideólogo
rockero. Gillespie, que tan sólo canta (tampoco espectacularmente)
y escribe las canciones (a veces según propia confesión
ni siquiera eso) es, en cierto modo, el Mick Jagger de esta banda,
el esteta que dirige las operaciones en la sombra. Resulta probablemente
bastante menos cínico que el inefable Mick, pero también
es cierto que más que un verdadero creador es casi un (valga la
pedantería) un demiurgo: él moldea, ensambla, recoloca y
ordena los elementos que otros han creado antes.
Pocas canciones y letras
realmente memorables se le recuerdan a Bobby. Hablo de canciones en el
sentido más tradicional, si se quiere reaccionario, del término.
Hablo de una composición absolutamente memorable, como nacida de
la nada, en la categoría de "Something", "Wild
Horses", "I'll Be Your Mirror", "Atmosphere".
Lo que han ofrecido hasta ahora Primal Scream son algunos de los hallazgos
sonoros más interesantes y excitantes de los últimos doce
años, algunos de los grooves más irresistibles de todos
los tiempos y algunos de los "recortes y pega" más originales
de la historia del rock. Siempre en colaboración con gente ajena
a su núcleo duro los méritos de Primal Scream ya son suficientes
para haberse ganado un lugar entre los ilustres, aunque sólo sea
por "Screamadelica", la que todavía es a día
de hoy su obra maestra.
Hablo de letras que supongan
creaciones perfectas, inmaculadas, redondas. Como pueden ser las de "Simpathy
For The Devil", "Just Like A Woman", "Working Class
Hero" o "Heroin". Bobby sobre todo sabe ajustarse
al contexto y "clavar" alguna que otra frase antológica.
En el último disco "Rise", antes conocida
como "Bomb The Pentagon" incluye un soberbio ejercicio
de subversión en las líneas: "¿Eres un daño
colateral?/ ¿O un blanco legítimo?". Más
allá de los excesos verbales habituales en sus entrevistas, no
se puede decir más con menos sobre la situación actual.
Los PRIMAL SCREAM,
después de convertir a "Screamadelica" (su "Satanic
Majestie's Request" particular) en uno de los discos de la década,
en el disco de fusión definitiva entre música de baile y
rock, y en el perfecto tratado musical sobre la droga del momento (el
éxtasis), se precipitaron prematuramente por los precipicios del
hedonismo decadente que terminó en su momento por desactivar todo
lo que de peligroso tuvieron alguna vez los ROLLING STONES. Su encarnación
de los valores del "Rock'n'Roll Lifestyle" en la faceta más
drogota pudieron acabar con todos ellos. Y también terminaron por
fracasar, a su vez, en el vano intento de crear su propio "Exile
On Main Street" con "Don't Give Up but Don't Give In".
Parecían haber quemado etapas antes de tiempo, incluso saltándose
algunas. Parecían también definitivamente desahuciados y
perdidos para la causa. Su resurrección desde el excelente "Vanishing
Point" es uno de los capítulos más increíbles
del Rock contemporáneo.
Tal vez sea ese cruce
entre erudición, extraño sentido del deber y amor obsesivo
lo que haya rescatado a Bobby y a sus castigados compañeros y les
haya llevado, tras reclutar a dos veteranos tan ilustres como Mani y Kevin
Shields, a intentar que el rock sea otra vez una música contemporánea.
En "Evil Heat" Gillespie, Innes, Young, Mani, Duffy
y Mooney ponen el pasado, su conocimiento histórico (que va
sin complejos de Bo Diddley a Led Zeppelin, de Kraftwerk a Joy Division
pasando por Neu!) y su compromiso. Los productores (Jagz Kooner, Andrew
Weatherhall y el propio Shields) el presente más aventurado y su
magia de estudio. Y juntos.....
No, desengáñate,
tampoco consiguen traer el futuro. No tanto por no crear un disco redondo
o perfecto, porque en realidad esos singles y cortes tan rotundos deberían
bastar para despertar a otros artistas. El problema es que nadie quiere
recoger el guante, nadie quiere jugar en esos términos. Sabemos
que de los grupos de rock que reciben atención masiva sin perder
la dignidad RADIOHEAD juegan a otra cosa. Los PRIMAL SCREAM no
pretenden tanto recuperar la "inteligencia" en el Rock, sino
volverlo otra vez "peligroso", excitante y nuevo. Pretenden
hacerlo "desagradable" y a la vez sexy e irresistible. Volver
a hacer de esta música algo insoportable para algunos y fascinante
para otros (por muy estilo "enrollado años sesenta" que
sea tu padre, prueba a ponerle "Shoot Speed/Kill Light"
en la radio del coche y a ver que dice) Y claro con esta intención,
además de ellos ¿quién hay?, ¿los Strokes?...
Un poco más de exigencia y beligerancia, por favor.
Con el transcurso del
tiempo resulta muy significativo que Bobby grabase su primer disco (nada
menos que "Psychocandy", un disco aún "insoportable"
para la inmensa mayoría) con The Jesus & Mary Chain: otra banda
que sin alcanzar los niveles sostenidos de excelencia en la composición
de canciones que los "grandes" de todos los tiempos (ya te sabes
esos nombres) sí que ofrecieron nuevas perspectivas, nuevas síntesis,
y por lo tanto nuevas tesis para el Rock'n'Roll cuando éste pasaba
por momentos de verdadera angustia existencial. Y de todos modos no cabe
reprocharle nada a Bobby y sus PRIMAL SCREAM: hace todo lo que
puede, entrega todo lo que lleva dentro. Incluso se quita de en medio
si lo ve preciso: en "Detroit" de "Evil
Heat" le cede la voz solista a Jim Reid porque cree que
así queda mejor; en "Vanishing Point" crearon
un disco casi instrumental. Y la verdad es que los resultados en "Evil
Heat" son, una vez más, mayoritariamente más que
satisfactorios.
En "Evil Heat"
suena una banda que si no está en us cotas máximas de inspiración,
sí que evidencia una plenitud de recursos y oficios, una sana madurez
y "savoir faire". "Deep Hit Of Morning Sun"
abre excelentemente con su visión de psicodelia futurista. "Miss
Lucifer" añade a los hallazgos del techno rock de
"Xtrmntr" el don de la brevedad. Con "Autobahn
66" homenajean a Kraftwerk sin desmerecer en absoluto, convirtiendo
la pieza en una fuente de onírica hipnosis. "Detroit"
explora otra vez la veta del electro-rock más imponente y lisérgico,
creando el nuevo "Reverence" gracias a la presencia
de Jim Reid. "The Lord Is My Shotgun" crea un
puente insospechado entre el blues del Delta y el techno. "City"
y "Skull X" ponen de nuevo al día el sacrosanto
legado del Detroit Rock y la Velvet Underground, mientras que en el instrumental
"A Scanner Darkly" y "Space Blues #2"
construyen atmósferas realmente sugerentes. Y los fallos relativos
(la intranscendente versión de "Some Velvet Morning"
y la machacona "Rise") no pueden evitar que la
sensación global sea la certeza de que probablemente ningún
disco sonará así este año (tan peligroso, futurista
y comprometido) Y que tampoco lo intentará.
Con sus panfletarias pero
también necesarias declaraciones políticas sin duda persiguen
convertir el rock otra vez en el hogar de los descontentos. Y aunque al
arrepentirse del título "Bomb The Pentagon"
demuestran algo de autocontrol, la verdad es que sus canciones y declaraciones
crearían polémica si alguien les hiciera caso. Ellos luchan
contra la marea, pero están prácticamente solos en el "mainstream"
y casi también en el "indie"
Pero en el fondo todo
se resume en mi caprichoso convencimiento de que Bobby ha montado todo
un disco para poder decir unas palabras que él cree que pueden
salvar al Rock y que yo no me puedo quitar de la cabeza. Esas palabras,
rodeadas de un techno rock salvaje de "Miss Lucifer",
de uno de esos "grooves" tan infecciosos que no puedes combatir,
repiten el verdadero mensaje oculto que el Rock'n'Roll ha venido al mundo
a transmitir. Ya conoces también esas palabras mágicas.
Shake It Baby!!!!!!!
Shake It Baby!!!!!!!!
ENRIQUE MARTINEZ
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