 
(CREATION/SONY2000)
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Decidido
a recuperar para el rock un perfil afilado y un aroma a peligro de los
que carece en la actualidad, Bobby Gillespie, el visionario crítico
musical que graba sus propios discos, se alía con sus camaradas
habituales y con otro ejército irregular de locos encantadores,
para imprimir un panfleto que de puro rabioso se queda en revoltoso en
lo político, pero que resulta revolucionario por momentos en lo
musical. Un auténtico sucesor "Kick Out The Jams"
en estudio y en pleno siglo XXI, aunque cuando suena a Detroit sea más
Stooges que MC5.
Para
alcanzar sus objetivos de guerrilla urbana factura cócteles molotov
de techno rock acelerado y brutal, que remiten al "Surrender"
de los Chemical Brothers, pero en bruto y con mala leche. Y para
recuperar también la sana confusión de ese eclecticismo
que es consustancial al mejor rock´n´roll el disco se empapa
de funk y de free jazz, se infecta de la guitarra de Kevin Shields
(realmente sádico en "Accelerator", "If They
Move Kill´em" y "Shoot Speed/Kill Light") y roza
el Avant-Garde por momentos.
Los
cañonazos se suceden en la apertura: "Kill All Hippies",
ese homenaje a Detroit que es "Accelerator", "Exterminator",
la inconmensurable "Swastika Eyes" (¡ese bajo de
Mani...!). Mientras que la segunda parte busca más la amenaza química
en la atmósfera, hasta que la (un tanto redundante) remezcla de
los Chemical precede a la pieza de música más fascinante,
irreverente e hipnótica del 2000: "Shoot Speed/Kill Light",
un inapelable y estupefaciente cruce de Joy Divison con My Bloody
Valentine y Kraftwerk. Y que provoca una terrible pregunta:
¿pasó algo de verdad en el rock después de
"Loveless"?.
"XTRMNTR"
carece de la perfecta dinámica interna que convirtió a
"Screamadelica" en mucho más que en el disco
del momento. Y no es impecable en la elección del repertorio (algunas
caras B´s aparecidas posteriormente se echan de menos, y "Pills"
no es lo mejor que he escuchado en mi vida precisamente). Pero es un L.P
que pone de nuevo en circulación mucho de lo mejor de la historia
del rock, porque recoge el fondo y pervierte las formas, innova pero recuerda.
Pero sobre todo porque es un auténtico peligro para cualquier fiesta
que no quieras que se te vaya de las manos.
ENRIQUE MARTINEZ
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