(ENDEARING RECORDS,FOEHN 2002)

Todo un descubrimiento este disco. Llegó a nosotros casi de incógnito, una austera copia de promo, con la información justa, sin que yo tuviera referencia adicional alguna. En realidad, es el segundo disco de esta formación canadiense, liderada por Ken Beattie, compositor y vocalista. Centrado en un registro de "americana" similar al desarrollado por Wilco en su último trabajo, en el que el country, el pop y el rock se acercan sin timidez al art-rock, "All the Way Home" es uno de esos discos falsamente pequeños y modestos, tahúres conspicuos que te gana con la mano que ocultan en la manga.

Melancólico, con tendencia ocasional a las atmósferas áridas (como las que adornan ambos extremos del disco, "Self Hepless" y "Not Here") de la pluma de Beattie surgen melodías frágiles y hermosas, letras meditadas, entonadas con uno tono aparentemente cansino y derrotado, pero extrañamente adictivo. Con una producción escueta en acumulación, pero no en variedad de elementos (la banda maneja lap steel, banjo, dobro, acordeones, teclados y vientos de diverso pelaje), hay en el disco un comedimiento ajeno al énfasis, sin que por ello se resienta su gran expresividad.

Las canciones de Radiogram son transparentes en la emoción que transportan. Y pueden ser más pop y luminosas ("Gone to Stay", "Summer Song Summer") más folk y melancólicas ("Whiskey in my Bed" que roba la melodía inmortal de "Satisfied Mind", "Love Vigilantes"), o más oscuras ("Buy the Farm", "Cemetary Summer", "(Waiting for) the Merry Go Round"), pero siempre conquistan sin avasallar. La verdad, escasean álbumes así, que pasean la delgada línea entre lo tradicional y lo eterno con tal soltura.

Este disco se filtra en tus venas con encanto y te acoge como un amigo. No lo dejes tirado en la cuneta. Él nunca lo haría.

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ENRIQUE MARTÍNEZ