(Acuarela, 2002)

Dentro de una habitación existen pequeños trozos de uno mismo que, a mayores, solo conoce tu pareja. A veces ni eso. La falta de valentía, la timidez o la vergüenza te retraen a mostrarlos, aunque en el fondo late ese deseo mas o menos velado de que el ojo o el oído público penetren dentro de esas cuatro paredes casi sagradas (siento la reverencia: herencia adolescente) y descubran esa parcela íntima, la más sincera y pura de ti, la que a veces ves genial y otras una insignificancia que mejor será dejarla donde está. Seguro que me equivoco, pero me gusta pensar en este disco -el nuevo proyecto de Raúl Hernández de los excelentes Ëlena- de esta manera.

Solamente así puedo disculpar patinazos como "Nadie para mar", "Cracovia" o, especialmente, "Bolero sin querer", ambas baladas mas o menos enrarecidas donde la voz de Raúl me recuerda demasiado a cierto grupo de pop-rock "latino" que, por respeto, prefiero no nombrar. Son, de largo, la parte más prescindible de un disco que, no se asusten, también encierra grandes momentos. Sí, "Ausente" (¡cantada en castellano! por Fracoise Breut), "Mejor Ahora" ( la versión austera y desnuda de Elena, su banda madre), "Feo y Malo" ( MIGALA con las guitarras de PIANO MAGIC, de hecho Abel Hernández vocalista de los primeros la interpreta con su característico grave recitado) o "Quitamiedos" ( del slowcore al jazz con la impresionante voz de Jose Luis de MANTA RAY por hilo conductor) serían el perfecto track-list de uno de esos preciosos ep´s ( ampliable a mini-cd de incluir el apreciable instrumental "Demonillo") al que nos tiene acostumbrados el sello editor, si las dudas, los "síes" y los "noes" que se citan en los créditos finales se hubiesen hecho más con la cabeza que con el corazón. Aunque quizá haya sido todo por amor. Me gusta pensarlo así. Eso lo disculpa todo.

JAVIER BECERRA