(Vegas morn, 2003)

Si el pop es sencillez resulta difícil entender y, sobre todo, soportar la cantidad de subproductos recargados que nos abruman cada día en la sección de novedades. Pero es que en este mundo dominado por la imagen y la sobreinformación, los que no llaman la atención, los que se mueven sin gestos raros ni sonidos estridentes, parecen condenados al ostracismo. Abrirse paso a base de pequeños detalles debe de ser un anacronismo maravilloso o una estupidez loable. THE RELICT son así, menudos y humildes, como los vinilos de siete pulgadas que, desde 1999, han conquistado los corazones de los que buscan algo más que inmediatez en el pop.

Este colectivo británico liderado por Innes Philips, miembro de los primeros THE CLIENTELE hasta que la coincidencia de talentos compositivos le obligó a buscarse otro hogar, apuesta por la contención folk como agregada y salvadora del pop. Para su misión cuenta con el apoyo de sus ex-compañeros y de las siempre agradables voces de Lupe Núñez (PIPAS), Pam Berry (THE PINES) y Abigail Marvell, joven y tímida voz para una joven y tímida chica sin banda conocida.

Y como ser atentos es una de las múltiples virtudes que poseen, regraban las canciones que ya habían aparecido en single en un acto que despeja posibles dudas al mejorar sensiblemente los originales. Ahí están “Southern way”, su single de debut en Johnny Kane Records, “Along the avenue”, el momentazo del disco con la colaboración de Pam Berry y Lupe Núñez entrelazando las voces, y “Held in glass” que había compartido split single con, sí, THE CLIENTELE. En España, Elefant estuvo atenta al despuntar del grupo, como ya lo habían hecho con sus hermanos mayores, y tres de las cuatro canciones del EP “Off Church Street” (Elefant.2001) –“Childlike”, “Letters” y, otro momento de fina pero excelsa delicadeza, “I saw your eyes today”- reaparecen en el álbum. Poco importa que de las seis nuevas sólo “Time spent with you” llegue tan alto y forme parte de las inevitables deudas contraídas con sus referentes: los BYRDS en otoño, GALAXIE 500, soft pop pasado por agua y Nick Drake pero sin su angustia. También poco importa que la presentación –¿el indie era esto?- no presagie la altura de los contenidos, porque sin hacer ruido, este disco que se pasa en un suspiro, puede mirar por encima del hombro a la mayoría de lo editado en el pasado 2003. Y mañana otra vez.

FERNANDO CAMPELO ( abril 2004)