( Warner, 2004)

Pereza. Eso es lo que se siente al ponerse a escuchar por tercera o cuarta vez el nuevo álbum de R.E.M. Pocas veces un disco de una banda de esta magnitud y en buen momento creativo ha resultado ser un producto tan falto de vida y de interés. Desde luego nadie se lo podía esperae. Primero, porque desde "Monster", el trío sin batería oficial más famoso del universo se había acomodado en la zona media, publicando canciones que no podrían entrar en "Murmur" o "Automatic For The People", pero que hacían justicia a su creciente leyenda. Una década después de su primer gran patinazo y cuando parecía que su salud estaba a prueba de bombas, con "Around The Sun" han dado el segundo.

Si en "Monster" erraron por reforzar hasta lo grotesco su lado más duro, con su esfuerzo de 2004 han caído en la planicie argumental al reblandecer el material con el que fueron elaborados los mejores momentos de sus últimos tres discos (canciones como "E-Bow The Letter", "At My Most Beautiful" o "I´ll Take The Rain".). En ese terreno de pop levemente melancólico se mueve "Leaving New York", fascinante primer single y único tema del álbum que se puede incorporar al cánon del conjunto de Athens. Sobre el resto podemos decir que Michael Stipe mentía al afirmar que éste iba a ser "el disco más ecléctico de la banda". No sabemos si nos quería colar una broma o que en ese momento tenía evidentes síntomas de embriaguez no transferidos a la letra impresa. Muy al contrario, las canciones de "Around The Sun" se parecen unas a otras como los hermanos De Boer se parecen entre sí. Y demuestran la misma calidad que los gemelos en su etapa barcelonista. Más bien poca.

Desgraciadamente, los cuatro minutos de "Wanderlust" que se atribuyen el honor de dar una pequeña nota discordante al aburrido conjunto no pasan de asemejarse a un descarte de los Blur que querían parecerse a Mandes y a los Kinks. El resto del minutaje lo completan con poca fe bocetos más que canciones como "Make It All OK" o "I Wanted To Be Wrong", que quieren decirnos algo pero no terminan de articular sonido. Ah, hay una importante cantidad de loops de batería y colchoncillos electrónicos.

Probablemente "Electron Blue" y "The Final Straw" sean los siguientes singles, toda vez que son las únicas que se pueden distinguir algo del resto, aprovechándose algo del lirismo de los mejores R.E.M. (aunque sea copiando a Leonard Cohen de nuevo).

Una verdadera lástima que una de las bandas favoritas de casi todo el mundo se tenga que presentar ante Bush con este artefacto. Dista muchísimo de ser un arma de destrucción masiva. Esperemos que los conciertos sean otra cosa y que en 2005 y 2006, ya con Kerry, lo remedien.

LUIS SOTO (octubre 2004)