( limbo starr , 2005)

La leyenda negra del “difícil tercer disco” no está hecha para Remate. Si bien anunció un cierto riesgo al abandonar el ámbito doméstico en el que hasta ahora había venido registrando su música, expresión ésta premeditadamente pequeña de grandes y pequeñas cosas, ponerse para esta aventura en manos de Paco Loco daba muchas garantías. Garantías cumplidas. El propio productor lo manifiesta en la hoja de promo, encantado de la vida a propósito de esta grabación suya, naturalista, directa y minimalista, apresurada en su origen, de largo recorrido en su resultado. En cuatro días y pocas tomas Loco, una vez más, captó con transparencia la esencia del artista que le observa al otro lado del cristal de la cabina. Pero esta vez, esa esencia es algo un tanto distinto.

Porque en la música de Remate habitan muchas paradojas. Y “On Junk” las retrata de manera claramente diferente a como lo hiciera “Ballads Don't Change Things”. Por eso resulta tan difícil señalar si el nuevo disco supera en algo a su precedente, pues viene a ser tan difícil como escoger entre hijos para una madre: tan diferentes entre sí, a la vez que tan parecidos. La música de Remate es simultáneamente excéntrica y concéntrica. Excéntrica en tanto que alejada de modos habituales de expresión, inasequible al perfeccionismo, irreductible en su inmediatez y libre en cada uno de sus puntos, si bien penetrada de mucha y buena tradición. Concéntrica en tanto que personal, retroalimentada por su propia dinámica e íntima hasta decir basta, sin que padezca de sobredosis de sentimentalismo. En “On Junk” parece a la vez menos concéntrica, abandonado el falsete en la voz y esa sensación de círculo cerrado en la construcción del álbum que si transmitía “Ballads... Y, sin embargo, no pierde excentricidad, a pesar de la mayor variedad de registros e instrumentos, pues las canciones siguen avanzando a trancas y barrancas, a veces. Otras, con arrebatos plenos de discreta vehemencia. Hay veces que hay que esperarla. Hay veces que, por primera vez, la música de Remate viene a por ti.

Una de las canciones que tropiezan pueden ser la inaugural “On Junk”, ésa que no es ni una interpretación ni una melodía, ésa que comienza frenética y se ralentiza hasta la fragilidad. “Born With A Stranger Inside”, perezosa al principio, tiene una sorprendente capacidad para ponerse en pie cuando llegan, como lo hacen también más tarde, los coros de Muni Camón y le dan la mano. Aprovechando el tirón, Remate se pone de pie, y surge uno de los mejores estribillos del año. “Junkies to Faith”, primera tonada al piano del disco, que es más susurrada que cantada, hace del alambre un camino natural, no sólo para Remate, sino también para un Pierrot (Pal) reclutado para este disco. “I Will Never Let You Drown” dibuja con una línea de puntos, con un piano de dos notas, casi una y media, con una guitarra acústica que nunca toca lo mismo, una melodía que se adhiere y una de las mejores canciones de amor del año. Por allí detrás el pedal steel de Paco Loco dibuja el cielo estrellado que una oportunidad tan nocturna reclama. Siempre con poco, con muy poco, se sugiere todo lo necesario. Ésa es la magia de esas paradojas.

Así, en realidad todas las canciones tropiezan, por lo menos un poquito. Y todas se levantan, cada una en su momento. Dejando que esta mutación de folk, más que nunca country, y otros palos de una baraja marcada de Americana, expongan un mundo interior aparentemente abierto de par en par pero que, en realidad, siempre guarda sorpresas. O sea, que es de verdad. O tan de mentira como se debe ser con plena honestidad. Y el resultado final es un repertorio encantador, que alimenta el espíritu, y que mantiene su bienvenida mucho más allá de lo habitual. Un disco de esos que no se terminan de acabar nunca, a pesar de lo sencillo que aparenta ser.

En esta ocasión, este otro disco soberbio y especial, además de enriquecerse por la puntual aparición de guitarras más eléctricas, piano tocado por el protagonista casi al azar, de esas percusiones telepáticas de Pierrot, de las incursiones impagables de Paco Loco en el instrumental, se despide (aparentemente) por todo lo alto con un “I Yield the Needle and The Pain” construido sobre un motivo de piano euforizante, fantásticamente contagioso. Es la construcción más directa del Remate por ahora conocido; y confirma hasta qué punto nuestro protagonista es como quiere ser. Entre otras cosas, imprescindible aquí y ahora.

ENRIQUE MARTÍNEZ (Noviembre 2005)