(IRS RECORDS, 1983)

Es difícil concebir la existencia de un disco de debut tan perfecto como "Murmur". Cuando apareció parecía tenerlo todo: el descubrimiento de una banda excitante, un repertorio luminoso que personificaba a la recuperación de sonidos y valores perdidos en los años ochenta (toda aquella historia del Nuevo Rock Americano, que tan difusa y arbitraria como resultaba la etiqueta sí que definía los términos de una serie de artistas a la reconquista de los instrumentos y sonidos tradicionales frente a las asépticas y planas producciones de entonces).

Pero sobre todo estaba envuelto de un halo de misterio que lo hacía distinto. Desde las impenetrables letras, el sonido repleto de ecos que parecían provenir de otro sitio, o las guitarras tan enrevesadas y frondosas como la vegetación que adornaba la igualmente enigmática portada (una de las más hermosas y apropiadas que uno conoce) en "Murmur" las cualidades oníricas de la música de R.E.M, entonces muy comentadas, se encontraron en su momento álgido. Todo el mundo intentaba entender que significaban canciones como "Perfect Circle", "Moral Kiosk" o "Catapult". O que nos habían contado sobre la pasión en "Talk About The Passion" Y nadie lo conseguía. Pero el esfuerzo de preguntar era en este caso la respuesta y la recompensa. Se hacía imposible no sentirse hechizado por la, por aquel entonces, desgarrada voz de Stipe (increíble en "Shaking Through"), o por las delicadas capas de guitarras de Buck, que recuperaba a los Byrds sin sonar nunca como ellos, por el sonido percusivo del bajo de Mills, o por el nervio de la batería de Berry que jugueteaba con las guitarra en temas como "Laughing". En definitiva, por toda la creación de un colectivo que se negaba a aclarar su participación personal más allá del sello definitivamente clásico de BERRY/BUCK/MILLS/STIPE.
"Murmur" está a la altura de cualquiera de las grandes obras posteriores de R.E.M, y esto es un mérito inmenso en sí mismo. También es un disco que contrapuesto a "Up" (su disco de 1998) demuestra que sí ha existido la evolución dentro de los de Athens. Pero sobre todo es una obra maestra en sus propios términos. Un misterio aún por resolver, y que garantiza su vigencia y su condición de clásico fundamental de los años ochenta.

"No todo el mundo puede cargar con el peso del mundo" decían en ese clásico que es "Talk About The Passion". A veces he llegado a pensar que este disco sí que puede cargar con él.

ENRIQUE MARTINEZ