(Glitterhouse, 2004)

Hay frases que pueden hacer mucho daño, imágenes que duelen más que mil palabras y silencios que matan. En estos tres pilares se basa la música de SAVOY GRAND, conjunto de slowpop terminal británico ninguneado por la prensa en el más flagrante caso de grupo infravalorado de nuestro tiempo. No parece que su panorama vaya a cambiar, ni que a ellos les importe. En estos tiempos de descarga y escucha rápidas un grupo más lento que las obras de la Sagrada Familia y que necesita de la máxima empatía del oyente lo lleva crudo.

"The Lost Horizon" incide en el sonido del silencio cortado por esa voz de cuchilla de afeitar que tiene Graham Langley y, si bien el minimalismo radical de "Burn the furniture" (Glitterhouse.2002) se matiza con ligeros detalles que distraen el drama de los horizontes perdidos, unas programaciones escondidas aquí y un poquito más de instrumentación allá apenas pueden disimular el compromiso ético y estético de un grupo marcado por la misma tristeza cruda que DAKOTA SUITE pero que con su distante presencia ahoga todo rastro de falsedad, incomodidad o pudor.

SAVOY GRAND no son de este mundo. En sus EPs apuestan por canciones que cualquier otro guardaría para discos. "Reason to leave" que abre este "The Lost Horizon" se arrastra hasta que a los dos minutos consigue proyectar un amago de estribillo -"Estoy buscando una razón para irme antes que para quedarme..."- y los instrumentos despiertan de su letargo. SAVOY GRAND a veces suenan a confesión, a carta a la ex para decir todo aquello que no se aclaró en su día y, otras, a plegaría lanzada al espacio para ver si alguien la escucha. "Between two rivers" repite eso de "volverás" sin acabar de creérselo. Otra gran pieza bordada de detalles insólitos: esa trompeta que suena como el eco y los casi imperceptibles efectos de sonido que, como las voces dobladas, transportan la canción del plano emocional al vital.

“Life by the roadside” con voz y guitarra acústica vagabundeando sobre el silencio en equilibrio inestable suena a paseo solitario. Seca y casi desierta, es la más corta y única pieza prescindible de las cuatro. El cierre a lo grande. Los nueve minutos de “From the gold hotel” arrancan misteriosos. Una vez más a paso de tortuga, SAVOY GRAND construyen ladrillo a ladrillo una canción que se vuelve fuerte y casi barroca a partir de la mitad, dejando intuir un substrato slowcore. Calma tensa que lucha por salir a la superficie y que, a pesar de quedarse sin explotar, o quizás por eso, representa el cenit del nuevo EP del grupo de Nottingham. El latido de la percusión se apaga y quedan unos segundos de silencio. El disco deja de girar.

FERNANDO CAMPELO ( mayo 2004)