 
(Astro, 2002)
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Alfonso Schwarz
dice que "Cheesy" es su disco "pop". Tal vez
con esto quiera dar a entender una idea más vitalista, melódica
y accesible de su sonido. Y puede haber algo de cierto en esto, y que
también de ahí derive la existencia separada de "Schwarz
Play Christian Rock", el E.P publicado antes del verano. Aquella
era una colección de cortes excelente, pero tal vez no encajaba
con la idea que tenía para su nuevo álbum. Lo cierto es
que la presencia aquí de cortes como "The Imposible
Dream" o la propia "Cheesy", dignos
casi de unos Planetas más anti-comerciales y entregados a las enseñanzas
de melodías enterradas bajo capas de ruido de los Jesus & Mary
Chain, puedan abogar a favor de esta idea de "Cheesy"
como disco "pop". Pero si nos atenemos al habitual libro de
estilo del género, en realidad "Cheesy" no es
pop.
Nada que objetar, sin embargo.
Más que un disco de pop, éste es un disco de rock experimental
que, ¡Oh milagro!, no ignora ni la voz humana ni la belleza de una
buena melodía. Es rock espacial pero con los pies en el suelo.
Y enlaza en cierto modo con los primeros discos de Brain Eno en
solitario ("Here Come The Warm Jets", por ejemplo). Aunque,
como no, la influencia del rock de guitarras de los años ochenta
y primeros noventa, y el post rock acompañan al Kraut Rock y a
la psicodelia como influencias distinguibles, mientras que su habitual
y característica carga de "drones" hipnóticos
se rebaja notablemente. El intenso coda final de "Pippermint",
que altera por completo el devenir que hasta entonces ha llevado ese tema,
recuerda la condición esencial de SCHWARZ como banda expansiva
de rock, más allá de derivas ocasionales y eventuales búsquedas
de nuevas texturas.
Como ya señalé
con respecto a "Play Christian Rock" una de las virtudes
más destacables y especiales para mí de los murcianos es
el espíritu lúdico que transmiten sus grabaciones y discos.
Con ellos la idea parece ser que el experimento está finalmente
al servicio de la propia música y del placer que ésta proporciona,
y no que esconda en su aridez la representación en clave de alguna
verdad universal, trascendente y sobre todo, muy seria. El sinuoso y sensual
ritmo de "I Belong To Winter" y títulos
de canciones que se antojan algo irónicos como "Tú
y yo y el vacío" parecen querer transmitir esto. Pero
sobre todo "Cheesy" destaca por una serie de canciones
con entidad más que suficiente para sobrevivir sin la necesidad
de la respiración asistida de un sonido experimental, de sorpresas
en los arreglos, de desarrollos más o menos arriesgados y "epatantes".
El hecho de que sí
los haya, de que SCHWARZ haya decorado canciones tan bonitas como
"Glad Of Being Sad" o tan melancólicas
como "You And Me And The Vacuum" o "Say
Goodbye With A Kiss" con multitud de detalles interesantes
y significativos no hace más que mejorar las cosas. Hasta el punto
de que "Cheesy" es un disco fantástico que debe
llevarlos a mucho más de lo que, en los siempre dudosos términos
de popularidad y reconocimiento crítico, han recibido hasta ahora.
Ellos han hecho los deberes. La nota: sobresaliente.
ENRIQUE MARTINEZ
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