 
(GEFFEN, 2002)
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Lo primero que se percibe
cuando "Empty Page" da comienzo a este disco es
una sensación de inevitable familiaridad. Todos los sonidos que
surgen de los altavoces (la voz susurrante de Thurston Moore, sus
pegadizas letras de asociación libre, la dulce y espesa maraña
de guitarras, la falsamente monótona estructura de la canción)
son los que ya de un modo automático identificamos con SONIC
YOUTH. Cuando se cierra la primera estrofa hay una especie de amago
de crescendo, y cualquiera que haya tenido la fortuna de asistir a un
concierto suyo se hace una pregunta: "¿Ya?, ¿Tan
pronto?¿Ya vamos?". No es así, es un crescendo
interrumpido, uno de los primeros juegos con la memoria del oyente que
hace el nuevo album de SONIC YOUTH. Pero es normal que pongamos
el piloto automático. Ya son más de veinte años de
carrera, veinticuatro discos. Pero, en cierto modo, toda esa familiaridad,
esa aparente rutina, no es mala. Esa ausencia de sorpresas no deja de
ser una buena señal. Estamos, sin sorpresas, ante otro excelente
disco de SONIC YOUTH. Y van...
"Murray Street"
muestra a un mito de nuestro tiempo ejercer de tal. A unos maestros impartir
nevas lecciones. Difícilmente se puede hablar de él como
del disco más experimental de SONIC YOUTH, pero si alguna
gente lo está calificando como el disco más clásico
de SONIC YOUTH, en realidad no se está revelando un cambio
en SONIC YOUTH, sino en el propio concepto de "clásico"
en el contexto del rock, en parte por la monumental influencia que los
experimentos de los Youth han tenido en las últimas dos décadas.
Este es un disco de SONIC YOUTH según el libro, un álbum
de rock según SONIC YOUTH. Y eso está muy bien.
La principal novedad en
el grupo en los últimos años ha sido la entrada del reputadísimo
SONIC YOUTH como bajista, que a su vez ha asentado definitivamente
a Kim Gordon en la tercera guitarra. La capacidad de la banda de
crear atmósferas de los más diferente con tan sólo
las propias guitarras eléctricas se ha visto enriquecida aún
más con este movimiento. Resulta importante señalar la cantidad
de elementos que son capaces de generar a partir de la formación
clásica de rock, en estos momentos en los que todo el mundo encuentra
la piedra filosofal en la electrónica. Los Youth han construido
una trayectoria y un estilo con los materiales que para otros son accidentes
y errores, disonancias, equivocaciones o distorsiones. El habitual "detritus
sonoro", que ellos han convertido en su fertilizante. Los frutos
de esta siembra ahora ya están muy maduros. La insultante solvencia
con la que manejan todo esos resortes, la propia cantidad de recursos
que están a su disposición, es de por sí motivo de
asombro. En "Rain On Tin" la manera en la que
despliegan todo el catálogo sin aparente esfuerzo, su perfecto
engranaje, es la obra inconfundible de una banda en plenitud de poderes,
en perfecto conocimiento y manejo de sus potencialidades y sus limitaciones.
Como la obra de madurez de un escritor veterano, sin tanto nervio como
las primeras, pero con la sobriedad de quien se conoce a sí mismo
y el lenguaje con el que se expresa.
"Plastic Sun"
es el mayor recordatorio (cortesía de Gordon) a los atribulados
jóvenes sónicos de los comienzos. Pero es en el trío
de apertura ("The Empty Page", "Disconnection Notice"
y "Rain On Tin") donde encontramos a estos SONIC
YOUTH tan sobrados de facultades y experiencia, para equilibrar a
la perfección sus tendencias expansivas y el control de la estructura
de los temas. Tenemos a los Youth más radicales, más anti-comerciales
y áridos en "Simpathy For The Strawberry", "Street
Sauce" y en el fantástico coda final de "Karen
Revisited". Pero también en ellas, momentos de belleza
conmovedora oculta en medio del caos y de la disonancia, muestran porqué
los Youth fueron siempre diferentes y mejores.
Chris Nelson en
su crítica para Mojo de este disco, pedía que nos diésemos
cuenta del hecho de que estamos hablando de una banda que, después
de veinte años de carrera y veinticuatro discos, todavía
continúa investigando, todavía mantiene el interés
por su obra. Y en verdad es asombroso. Los Youth acompañan a R.E.M
(con sus puntos de vista casi opuestos) en esa inédita longevidad
como fuerza activa. Sin que exista la posibilidad de que salten sorpresas
inesperadas por su parte, sin que vuelvan a establecer las pautas por
las que se rige el rock, es verdad. Pero también manteniendo sus
carreras como algo digno de interés por sí mismas. Es esa
clase de estatus envidiable, que algunos automáticamente perciben
como sospechoso. Pero no hay nada oculto ni misterioso, no hay trampa
ni cartón. En realidad se lo han trabajado a pulso con discos como
"Murray Street".
ENRIQUE MARTINEZ
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