Existen una serie de discos, que pese a sus virtudes, mejor sería que nunca fuesen editados. Hablo de discos que suponen un borrón en la trayectoria de un grupo, sobre los que se habían creado grandes expectativas y que, nada mas aparecer, los fans no saben muy bien como encajar el golpe- EL "Pop" de U2, el "Give out but don´t give up" de PRIMAL SCREAM o el "Celebrity Skin" de HOLE podrían ser ejemplos claros, pero por lo que a mi me toca, el mayor palo que sufrí en mi vida fue el día que los Stone Roses sacaron a la luz este "Second coming", el esperado retorno del grupo tras marcar con "Stone Roses" (89) un hito en la historia del pop.

Nada mas y nada menos que 5 años en vilo nos tuvieron los geniecillos de Manchester desde que su primer disco lo pusiera todo patas arriba. Cinco años entre los cuales cerraron vía judicial el contrato que les unía al sello Silvertone para ingresar en la nómina de la todopoderosa Geffen, se hicieron protagonistas de toda clase de rumores ( las respectivas adiciones de cada cual, carreras en coches deportivos regalados por Geffen de madrugada por los bosques de Monmouth,...), vieron como su ex-sello exprimió todo lo que pudo su catálogo( y lo sigue haciendo en la actualidad de manera vergonzosa) y retrasaron en infinidad de ocasiones la fecha de edición del disco, tanto que muchos creyeron que nunca llegaría a aparecer jamás. Al final sería en 1994 cuando "Second coming" llegaría a las tiendas y la reacción de sus fans fue un sonoro "!Qué putada!". Nuestro grupo se iba al garete. "Second coming" sonaba mal, su portada era espantosa, la imagen el grupo horrible e incluso en sus declaraciones defraudaban (oírles decir que John Lekie sobreprodució su primer disco o que Reni era un batería falto de energía la verdad es que, viendo el presente que defendían en ellas, daba mucha pena). Había cambiado radicalmente el sonido del grupo hacia un rock rancio, falto de inspiración y con un John Squire ( que suponemos que se pasó esos 5 años oyendo los 4 primeros discos de LED ZEPPELIN hasta sabérselos de pe a pa) decidido a convertirse en portada del Guitar Player. Ya no apasionaban, obligaban a saltar canciones y con un pasado tan inmaculado, la decepción era aún mayor.

Es "Second coming" un disco agarrotado, donde se observa a una banda que aún conserva parte de su talento, pero que vaga perdida sin identidad y sin dirección. Por una lado, nos mostraba una faceta suya realmente monstruosa, exhibiendo toda una gama de riffs musculosos que aburrían sin piedad. Así nos lo presentaban en el single adelanto "Love spreads", donde mirando cara a cara a Zeppelin, nos lo barnizaban de madchesteriano y gracias a su vigor rockero aún daba opción al optimismo. Pero ya en el disco nadie podía disimular su bostezo ante ladrillos del calibre de "Driving south" o la infumable "Daybreak", todo un reflejo de la agonía del grupo. Iguales calificativos merece el intento de alcanzar feeling de la manera más tortuosa posible en "Good Times" o "Tears", un vacío barroquismo que únicamente funciona a nivel formal y en el que, de un momento a otro, parece que el fantasma de Robert Plant vaya a cantar aquello de "and she´s buying a starway to heaven".
Pero el disco tiene sus aislados momentos de luz repartidos. De la máquina del tiempo rescatan pequeños instantes de magia y los convierten en "Ten story love song" y "How do you sleep?", dos fantásticos temas en los que, pese a un Ian Brown bajo mínimos, el resto del grupo crea verdadera ambrosia pop y aunque suenen a nostalgia de su pasado, suponen todo un alivio para quien se enfrente al disco entero. Sin embargo, aunque sólo sean unos (gloriosos) minutos, mediante la vertiginosa "Beggin you" (curiosamente la única firmada por Brown y Squire) dan muestras de encontrarse en su tiempo real. Aquí asombran de verdad y sin repetirse, llevando su sonido hacia terrenos esquizoides, sucios e impregnados de violencia, nos deja la duda de cómo sería este trabajo de seguir la línea marcada en "Beggin You". ¿El gran álbum de los 90?. Puede.

Lo que sí está claro que una vez finalizado el oasis volvemos a ponernos furiosos porque, a excepción de "Your star will no shine" (una apreciable balada acústica teñida de psicodelia), el resto del disco se convierte en un lamentable suceder de canciones que nunca deberían haber salido del estudio de grabación. Hablar mal de las experimentales "Driving south" (el arranque del disco con sus 5 plomizos primeros minutos, compárenlo como "I wanna be adored") o "Straight to the man" es tan fácil que no tiene ni mérito y uno tras escucharlas (y hacía tiempo...) no puede mas que agarrarse a su primer disco o sus singles y dejar que esto siga criando polvo al final de la estantería. Sí, junto a aquel disco de AN EMOTIONAL FISH, el directo de los SIMPLE MINDS y el "Money for nothing" de DIRE STRAITS.

Quizá, de no haber significado lo que significó para mi "Stone Roses", no hablaría tan mal de este disco pero sea como sea, los Stone Roses con él metían un pie en la tumba. Tras su grabación Reni, supuestamente enganchado a la heroína, dejaba el grupo y fue sustituido por Robert Maddix. Tras la gira de presentación, un John Squire que parecía recuperar la cordura optó por idéntico camino. Aún así Ian y Mani reunieron la suficiente desvergüenza e intentaron resucitar el cadáver reclutando al ex guitarra de Symply Red (sí, el que tocaba la guitarra con los dientes en Benicássim) y a una go-go anfetamínica entrada en carnes , pero lo único que lograron fue firmar su acta de defunción definitiva con una serie de conciertos en festivales de verano realmente bochornosos (uno, ingenuo ,creyó en el milagro y los fue a ver en el FIB´96 y aún no se ha recuperado del shock de aquel esperpento) que inevitablemente les llevaron a la separación definitiva.

Y luego, masocas que somos a veces los fans, seguimos su saga y ya lo dimos todo por perdido ante casos como el de los SEAHORSES( el grupo de formaría John Squire cuyo único disco debería haberse llamado "The trash of second coming" porque todavía es peor) o la errática carrera en solitario de Ian Brown , al que hay quien incluso le ríe las gracias (a mi con su primer disco ya me llego). Solamente Mani - en PRIMAL SCREAM desde "Vanishing Point"(97) -encontró el rumbo y Bobby Guillespie nunca podrá agradecerle líneas de bajo como las de "Svastika eyes". Esperemos que esos rumores que circulaban el pasado año, en torno a una posible reunión del grupo no se confirmen nunca, porque ya se sabe como son los fans y mi corazón no sabe si resistiría volver a verlos morir de nuevo.

JAVIER BECERRA