 
(Elektra, 1970)
|

Mira la portada de este
disco. Obsérvala bien poque te lo dice todo. De hecho, pocas veces
una portada ha dicho tanto sobre el contenido de un disco. No te fijes
tan sólo en el ingenioso logotipo. Mira esa foto, mira esos colores.
Mira la imagen repetida y el rostro en primer plano de Iggy Pop,
dominando la escena, conteniendo a los demás STOOGES dentro
de él, resaltando su papel como cabeza semi-pensante de esta pandilla
de delincuentes musicales. Mira como todas las figuras están fundidas,
entrelazadas unas con otras, destacando la telepática coordinación
de los músicos y la inestable, confusa naturaleza de la música
que producen. Mira los colores: ese rojo intenso, esos naranjas y amarillos
chillones. Son colores fuertes y agresivos. Realmente violentos. Observa
todo eso antes de escuchar este disco, y asume las amenazas que te anuncia.
Después ya no podrás decir que no estabas advertido.
Porque "Fun House",
el segundo disco de los STOOGES, todavía contiene todas
las razones por las que el rock´n´roll fue alguna vez calificado
de peligroso y pernicioso para la sociedad. Es violento, salvaje, ruidoso,
agresivo y sexy. Llama a la revuelta callejera, quemar rueda y gasolina,
consumir drogas baratas y no cumplir con las normas esenciales de la buena
educación. Explora la delgada y peligrosa línea que separa
la agresión del contacto sexual, y se precipita a ambos lados.
Es eléctrico y rápido. Perezoso y dejado. Bruto, estúpido
y sin refinar, pero también muy sofisticado. Es un disco de rock´n´roll
perfectamente imperfecto e imperfectamente perfecto. Una auténtica
obra maestra casi accidental.
Si con "The Stooges"
(1969) Iggy Pop y sus secuaces presentaron sus credenciales de
precursores del punk, y posteriomente con "Raw Power"
(1973) crearon uno de los mejores discos de Rock´n´roll de
todos los tiempos, con "Fun House" se presentan como
unos futuristas creadores de sonido. Increíblemente pedestres en
sus habilidades, pero (como ha comentado Iggy) muy sofisticados
en gustos y ambiciosos en intenciones, de la contradicción entre
ambos factores surgieron las mejores cualidades de "Fun House".
Grabado bajo la supervisión de Don Galucci (pianista de
los KINGSMEN, autores del seminal "Louie, Louie"), y
con unos STOOGES que por aquel entonces estaban hasta las orejas
tanto de tomar LSD como de escuchar Free Jazz (Coltrane y Sun Ra) y Funk,
este álbum es el más "abstracto" de los STOOGES.
Porque según avanza va dejando de ser una colección de canciones,
para convertirse más bien en una sucesión de ritmos caóticos,
grooves obsesivos, riffs salvajes y atmósferas enfermizas y cargadas.
De hecho, Iggy casi no canta letras coherentes, sino que transforma
su voz en un instrumento o efecto sonoro más en esta ceremonia
de la confusión que él mismo abre emitiendo sonidos guturales
en "Down On The Street", cuyo riff sinuoso recuerda
al cimbreante cuerpo del propio Iggy contoneándose como
una serpiente sobre el escenario. En realidad Iggy maneja de una
manera discreta todos los hilos de esta grabación.
Con "Loose"
y "TV Eye" los STOOGES dan rienda libre
a su vena más punk y directa mientras que con "Dirt"
los hallazgos sonoros son más patentes. Lo que comienza como una
hipnótica jam de influencia blues y punteos de guitarra más
o menos standard, se va transformando en un atmosférico medio tiempo
según Ron Asheton va dibujando con ayuda del "wah-wah"
sorprendentes figuras de guitarra de aroma psicodélico y extraño
lirismo.Después llegamos a la cara B donde el caos se manifiesta
en toda su intensidad. En "1970" la sección
rítmica de los STOOGES (Dave Alexander al bajo y
Scott Asheton a la batería) se transforma en una versión
bruta y primitiva de la Experience de Hendrix, hasta que la entrada
del disonante saxo de Steve McKay termina de destruir cualquier
concepto de sentido común. A continuación "Fun
House" se deja ir por espacio de unos siete minutos de electicidad
desbocada para que finalmente llegue "L.A Blues",
en la que desaparece cualquier atisbo de estructura lógica para
dar paso a un ruidismo brutal y completamente caótico, entre el
Avant Garde y el vandalismo puro y duro.
No hace mucho Rhino editó
de manera limitada una caja de cuatro C.D´s conteniendo la totalidad
de las sesiones de grabación de "Fun House", a
través de la cual es posible observar la evolución en estudio
de los STOOGES (y así "disfrutar" por ejemplo,
de más de veinte versiones fallidas de "Loose").
Según los cronistas se puede descubrir en ella un método
en la locura de los Stooges. No creo que sea necesario tanto detalle:
mira otra vez esta portada, escucha este disco. Tú ya sabes de
que va todo esto.
ENRIQUE MARTINEZ
|