( Acuarela , 2006)

Me voy a permitir una frivolidad que de no ser esto un fanzine no haría: ¿no os ocurre a vosotros en ocasiones con ciertos grupos que, pese a no haberlos escuchado nunca, te repelen cuando te tropiezas con ellos por la prensa musical sin saber a ciencia cierta el porqué?. Pues algo así me pasaba a mí con THE STRUGGLERS , un nombre que me generaba esa indiferencia, sin tener la más mínima idea de cómo sonaban, de dónde eran o a qué se dedicaban. Y eso que venían, vía ep, de la mano de Acuarela (un sello de máxima confianza del que me suelo hacer con todo lo que editan) pero lo cierto es que siempre los evité.

Por ello, la llegada al hogar de “You Win” , fue más emotiva si cabe. Lejos de lo esperado (algo así como indie-rock a lo PAVEMENT/SEBADOH, no me pregunten el porqué de nuevo que no lo sé), este disco remite al folk-rock de tonos otoñales de la estirpe de Neil Young, en una onda similar a lo que hoy en día practica SONGS:OHIA o Mark Kozelek . Tras él está Brice Randall Bickford II , quien ya editó dos álbumes bajo esta nomenclatura (“Done By” y “The New Room”) sin apenas repercusión, y que con este “You Win” logra el impacto inmediato desde los primeros compases de “The Rejection Setter”, con esa adictiva mezcla de hipnosis rítmica y preciosismo guitarrero donde uno es capaz de ver como se funden los profundos mates de JOY DIVISION, los líricos brillos de Neil Young y los dulces ribetes de Nick Drake al servicio de un sonido, (¿seguimos aún a vueltas con el dichoso country alternativo?) plenamente convincente. Y no digamos ya cuando, como si del “Being There” de WILCO se tratara, irrumpe exultante la batería.

Pese a ese arranque algo “espectacular”, los tiros no van por ahí. “You Win” pertenece a esa clase de discos que se dejan escuchar sin sobresaltos y, que una vez capturada la atención, epatan más por ir desplegando toda su gama de resortes en perfecta armonía, que por los picos ocasionales que pudiera despertar. Es decir, cada canción brilla más por su predecesora y sucesora, que por sí misma y el bloque (siempre sólido y con un extraordinario abanico de recursos de corte acústico), nos traza un notable trabajo para escuchar pausadamente, sin agobios ni prisas, dejándose mecer por el irresistible tono narrativo de una voz que pretende ser grave y majestuosa (como la de Bill Callahan), pero que tarde o temprano emite esas punzadas de finura lírica absolutamente conmovedoras. Mientras tanto, entre pianos y cuerdas, se suceden confesiones, más reflexivas y maduras que depresivas y juveniles, del tipo “cada año cuando respiro la primavera / tengo que revivir los mismos recuerdos, completamente perturbados / por lo que les siguió” (“Being Show Blues”) u oxigena e ilumina el discurso, a mitad de trayecto, en un dueto masculino/femenino muy en la onda de los primeros Mojave 3 sobre lo que se intentó arreglar y no se pudo hacer en “I Tried To Repair”, para finalmente cerrar –glorioso- con la bellísima letanía-a-piano final de “You Win”: un tema que arranca con versos como “cuando ganaste tus arrugas mostraron/ bajo tu sonrisa que el cariño viene y va” y terminar, ocho minutos después, poco menos, que encogiéndote como oyente. El sepulcral silencio en el que te quedas, una vez llegado su final, lo dice todo.

JAVIER BECERRA (Abril 2006)