(Sony, 2001)

Tal y como está el panorama en el Reino Unido, ser de Gales o de cualquier sitio que no sea Londres es un modo de situarse en una privilegiada posición de francotirador, de la que se beneficia tu música. Los SUPER FURRY ANIMALS pertenecen con sus compatriotas MOGWAI y GORKI´S ZYGOTIC MINCI, los escoceses BELLE & SEBASTIAN y los ingleses de Oxford, GOMEZ al selecto y heterogéneo grupo de "todos los que no son Radiohead pero importan". Y con "Rings Around The World" han dado un golpe en la mesa para establecer sus credenciales como autores del que probablemente sea el disco del año.

Los SUPER FURRY ANIMALS son una banda de pop postmoderno, que construye un sonido que debe ser el propio de su generación. Los redescubrimientos en los noventa de los BEACH BOYS, LOVE y Burt Bacharch se adornan con Techno y con un gusto por la psicodelia entendida no como algo extravagante sino expresivo, para crear el pop que muchos estaban esperando. Y si a esto le sumamos que son una de las pocas bandas capaces de integrar conciencia social y música sin que se comprometan ninguna de las dos, vamos viendo crecer este invento hasta convertirlo en algo muy especial.

"Rings Around The World" es un álbum conceptual sobre el estado del mundo, pero sin dejar de ser emotivo y arrebatado. Y sin que en ningún momento le falten las canciones de categoría para sostenerlo. Al contrario: es uno de los escasos discos verdaderamente redondos de los últimos tiempos, con once canciones de perfecto pop, tratadas con una perspectiva excéntrica e iluminada en los arreglos. Sobre todo, tenemos esas hermosas suites con orquestaciones de cuerdas reminiscencias sixties, pero que a veces derivan en extravagancias electrónicas como en "Shoot Doris Day", "Receptable for The Respectable" o "No Simpathy".

Esa mezcla de pop californiano y electrónica que ha salvado la carrera de R.E.M con "Reveal", tiene aquí su versión galesa, que se beneficia de la urgencia expresiva y de la rebeldía de una formación mucho más joven, y por ello más enfadada y alocada. Y pese a que Gruff Rhys frente al Michael Stipe de 1987 no canta que se acaba el mundo sino lo contrario ("It´s Not The End Of The World"), parece realmente más convencido del avenimiento del Apocalipsis.

Escuchar un disco tan dolido con el mundo como hermoso en su lamento, y teniendo cuenta su publicación anterior al 11-S, nos debería hacer admirar aún más "Rings Around The World". En él cabe desde la certeza de que el mundo se acaba por nuestro esfuerzo por interconectarlo y reducirlo a costa de su propia pervivencia ("Rings Around The World"), hasta el fanatismo religioso ("Run! Christian, Run!"), y aquellas "Crisis de cigarros cubanos" en las que se metía Bill Clinton por su relación con Monica Lewinsky ("Presidential Suite"), o Boris Yeltsin mientras se metía otro lingotazo de Vodka, y que ahora hasta vamos a tener que echar de menos con nostalgia.

Y todo esta preocupación parece conectarla Rhys a sus más íntimos sentimientos, porque todo el disco tiene un decadente aroma de melancolía sentimental, como si su dolor por el mundo le castigase e imposibilitase en sus relaciones cotidianas. Así ha creado en colaboración con sus alucinados colegas un disco que pertenece a una categoría propia, cuyo único antecedente que se me ocurre es el "What´s Going On" de Marvin Gaye, aunque musicalmente sea tan diferente. En "Rings..." los SUPER FURRY ANIMALS exploran una amplia paleta de colores e influencias, y sorprenden en ocasiones con sus construcciones sonoras. Como la imperceptiblemente progresiva entrada en "Run! Christian Run!" y su tono country, las reminiscencias al "Foreverchanges" de "Presidential Suite" o al "lounge" de "Juxtapozed With U".

En cierto modo este es un disco esquizofrénico. Esquizofrenia en su brusca oscilación entre esas delicadas tonadas pop y las frenéticas digresiones techno. O en el contraste entre la luminosa belleza de esas canciones de pop exquisito y lo oscuro y deprimente de los temas que tratan sus letras. Tan esquizofrénico y tan loco como el mundo que retrata y que se nos ha caído encima. Y mientras, la cordura tan sólo se sostiene en esa "Frágil Felicidad" que canta Rhys en la última canción: "Esta frágil felicidad/ evita que me olvide/ que esta frágil felicidad/ me mantiene a flote cuando me estoy hundiendo".

Esa frágil felicidad te la puede dar "Rings Around The World", el auténtico disco del año. Tal y como está el patio, no renuncies a ella.

ENRIQUE MARTINEZ