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Tal y como está
el panorama en el Reino Unido, ser de Gales o de cualquier sitio que no
sea Londres es un modo de situarse en una privilegiada posición
de francotirador, de la que se beneficia tu música. Los SUPER
FURRY ANIMALS pertenecen con sus compatriotas MOGWAI y GORKI´S
ZYGOTIC MINCI, los escoceses BELLE & SEBASTIAN y los ingleses de Oxford,
GOMEZ al selecto y heterogéneo grupo de "todos los que
no son Radiohead pero importan". Y con "Rings Around
The World" han dado un golpe en la mesa para establecer sus credenciales
como autores del que probablemente sea el disco del año.
Los SUPER FURRY ANIMALS
son una banda de pop postmoderno, que construye un sonido que debe ser
el propio de su generación. Los redescubrimientos en los noventa
de los BEACH BOYS, LOVE y Burt Bacharch se adornan con Techno y con un
gusto por la psicodelia entendida no como algo extravagante sino expresivo,
para crear el pop que muchos estaban esperando. Y si a esto le sumamos
que son una de las pocas bandas capaces de integrar conciencia social
y música sin que se comprometan ninguna de las dos, vamos viendo
crecer este invento hasta convertirlo en algo muy especial.
"Rings Around The
World" es un álbum conceptual sobre el estado del mundo,
pero sin dejar de ser emotivo y arrebatado. Y sin que en ningún
momento le falten las canciones de categoría para sostenerlo. Al
contrario: es uno de los escasos discos verdaderamente redondos de los
últimos tiempos, con once canciones de perfecto pop, tratadas con
una perspectiva excéntrica e iluminada en los arreglos. Sobre todo,
tenemos esas hermosas suites con orquestaciones de cuerdas reminiscencias
sixties, pero que a veces derivan en extravagancias electrónicas
como en "Shoot Doris Day", "Receptable for The Respectable"
o "No Simpathy".
Esa mezcla de pop californiano
y electrónica que ha salvado la carrera de R.E.M con "Reveal",
tiene aquí su versión galesa, que se beneficia de la urgencia
expresiva y de la rebeldía de una formación mucho más
joven, y por ello más enfadada y alocada. Y pese a que Gruff Rhys
frente al Michael Stipe de 1987 no canta que se acaba el mundo sino lo
contrario ("It´s Not The End Of The World"),
parece realmente más convencido del avenimiento del Apocalipsis.
Escuchar un disco tan dolido
con el mundo como hermoso en su lamento, y teniendo cuenta su publicación
anterior al 11-S, nos debería hacer admirar aún más
"Rings Around The World". En él cabe desde la
certeza de que el mundo se acaba por nuestro esfuerzo por interconectarlo
y reducirlo a costa de su propia pervivencia ("Rings Around
The World"), hasta el fanatismo religioso ("Run!
Christian, Run!"), y aquellas "Crisis de cigarros
cubanos" en las que se metía Bill Clinton por su relación
con Monica Lewinsky ("Presidential Suite"), o
Boris Yeltsin mientras se metía otro lingotazo de Vodka, y que
ahora hasta vamos a tener que echar de menos con nostalgia.
Y todo esta preocupación
parece conectarla Rhys a sus más íntimos sentimientos, porque
todo el disco tiene un decadente aroma de melancolía sentimental,
como si su dolor por el mundo le castigase e imposibilitase en sus relaciones
cotidianas. Así ha creado en colaboración con sus alucinados
colegas un disco que pertenece a una categoría propia, cuyo único
antecedente que se me ocurre es el "What´s Going On" de
Marvin Gaye, aunque musicalmente sea tan diferente. En "Rings..."
los SUPER FURRY ANIMALS exploran una amplia paleta de colores e
influencias, y sorprenden en ocasiones con sus construcciones sonoras.
Como la imperceptiblemente progresiva entrada en "Run! Christian
Run!" y su tono country, las reminiscencias al "Foreverchanges"
de "Presidential Suite" o al "lounge"
de "Juxtapozed With U".
En cierto modo este es
un disco esquizofrénico. Esquizofrenia en su brusca oscilación
entre esas delicadas tonadas pop y las frenéticas digresiones techno.
O en el contraste entre la luminosa belleza de esas canciones de pop exquisito
y lo oscuro y deprimente de los temas que tratan sus letras. Tan esquizofrénico
y tan loco como el mundo que retrata y que se nos ha caído encima.
Y mientras, la cordura tan sólo se sostiene en esa "Frágil
Felicidad" que canta Rhys en la última canción:
"Esta frágil felicidad/ evita que me olvide/ que esta frágil
felicidad/ me mantiene a flote cuando me estoy hundiendo".
Esa frágil felicidad
te la puede dar "Rings Around The World", el auténtico
disco del año. Tal y como está el patio, no renuncies a
ella.
ENRIQUE MARTINEZ
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