 
(SIRE, 1980)
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Una de las
bandas más influyentes de todos los tiempos son los TALKING
HEADS, ejemplo arquetípico de banda nueyorquina de rock intelectual
y esnob. Y mucha de su importancia se concentra en este disco, que recoge
la quintaesencia de los años ochenta pese a haberse publicado precisamente
en el primer año de esa década. "Remain In Light"
es un pórtico de entrada ideal a aquella extraña época
y a su confusa, ecléctica, borrosa música. En este álbum
se anticipa mucho de lo mejor y de lo peor de aquellos años. Aquí
tenemos la semilla de mucha de la música de baile que poco a poco
se fue consolidando: acentuando el volumen del bajo y de la percusión,
obsesión por el sonido puro y perdiendo protagonismo la voz y los
instrumentos solistas. También se percibe el inminente cosmopolitismo
musical, la obsesión por la World Music y las músicas étnicas
de exóticos lugares, que llevaron a los sonidos del África
negra al mercado mundial y produjo obras como el "Graceland"
de Paul Simon. O la creciente presencia de atmósferas electrónicas
y sintetizadas, las programaciones digitales de sonidos. El líder
y cantante de los Heads, David Byrne, y su productor habitual,
el inevitable Brian Eno, forzaron al resto de la banda a la realización
de una obra futurista y visionaria, aún hoy no agotada.
Esto no tuvo
lugar sin provocar problemas internos y discusiones. Sin levantar el resquemor
del matrimonio rítmico formado por Tina Weymouth (bajo)
y Chis Frantz (batería) que desconfiaban de la excesiva
presencia de Eno en el proceso de composición y arreglo de los
temas, más allá de lo que por su condición de productor
le correspondía; y también del reclutamiento de músicos
extraños a la propia formación como el excéntrico
guitarrista Adrian Belew que desplazaba a Jerry Harrison
de los solos. Pero la tiranía de Byrne finalmente pareció
justificada. Él tenía claro lo que quería, su interés
por llevar a los TALKING HEADS siempre más allá,
por mantenerles como una referencia artística "de calidad",
sin dejar congelarse su sonido y así seguir conjugando vanguardia
y comercialidad con resultados exquisitos. Y una vez más lo consiguió.
"Remain In Light" es resultado de un concepto muy intelectualizado,
de un trabajo muy concienzudo y detallista de su sonido. Y sin embargo
de no deja de ser un disco de música de baile e irresistible pop,
cuyas primeras cinco canciones pueden sonar de fondo en una fiesta y animarla,
sin que nadie le preste atención a lo intrincado de la producción
o lo complejo de sus letras. Un absoluto éxito de ejecución,
y también un gran acierto de diseño.
La compleja
y fascinante arquitectura interna del sonido de "Remain in Light"
contiene una gran influencia de los ritmos africanos. Especialmente en
"Born Under Punches", "The Great Curve" y "Once
In A Lifetime". El funk pop febril que había caracterizado
a los Heads desde sus comienzos con "Psycho Killer"
hasta "Fear Of Music" aún encuentra su
versión más refinada en cortes irresistibles como "Crosseyed
And Painless" o "Houses In Motion".
Y la larga mano de Eno se nota al final del disco: en las densas atmósferas
de sintetizadores creadas para la esquizofrénica "Seen
And Not Seen" y la más contemplativas y étnica
"Listening Wind" y la oscura "The Overload".
Byrne
demostró la misma capacidad de anticipación en las letras,
que aunque desplazadas en la mezcla detrás del poderoso sonido,
reflejan muchas de las obsesiones de los venideros años. Hay el
etnicismo y ecologismo que comenzaría a ponerse de moda (ya sabes
Sting en el Amazonas, Live Aid, "We're The World", los indios
son por fín los buenos de las pelis, etc.) en "Listening
Wind", la historia de Mojique, una indígena que recuerda
con añoranza los tiempos anteriores a la llegada de los "americanos".
La obsesión por la propia apariencia y por cambiarla aparece en
"Seen And Not Seen". Y la alienación consumista
de los felices ochenta, el tiempo del éxito, pero también
del miedo a perderlo todo está exprsada con absoluta lucidez: "Y
te encontrarás al volante de un largo automóvil/ y te encontrarás
en una bonita casa, con una bonita esposa/ y te preguntarás ¿Cómo
he llegado aquí?[...] Y te preguntarás/ ¿Dónde
está mi gran coche?/ Ye te dirás a ti mismo/¡Esta
no es mi bonita casa!/ Y te dirás: ¡Esta no es mi bonita
mujer!/ Dejando que pasen los días y el agua aplastándome/
Dejando los días pasar/ Y el agua fluyendo bajo la tierra/ Deprimido
otra vez/ Una vez que el dinero se ha marchado/ Como siempre ha sido/
Como siempre ha sido" ("Once In A Lifetime")
Ya sabes ahora
que si tú no viviste los años ochenta por ser demasiado
joven o viejo, si los viviste pero no los entendiste, tienes "Remain
In Light". Un retrato profundo e inteligente de una sociedad
que por entonces aún estaba por venir. Una sociedad embobada y
supuestamente solidaria, hedonista y colorista, también mediocre
y alienada. Y de alguna música fantástica, innovadora e
inmejorable. Como la de "Remain In Light".
ENRIQUE MARTINEZ
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