 
(Creation, Sony, 2003)
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A su manera, mi amigo Javi
casi siempre tiene razón. Una vez dijo que Teenage Fanclub
hacen irrelevantes e innecesarios al resto de grupos de Power-Pop. Dice
que con los Fanclub llegas tantas veces a la perfección de este
estilo, que todos los demás te aburren. Que tan sólo te
apetece o bien, ir directamente a las fuentes (Big Star, Byrds, Neil Young,
Beatles, yo diría también las guitarras de The Creation)
o a sus propios discos, y dar al resto del género por finiquitado.
En esto, como en casi todo, a su manera Javi tiene razón.
Cuando uno fue a buscar
con verdadera necesidad este recopilatorio fue a raíz del concierto
que los Fannies dieron en el Primavera Sound. Presentaron este álbum
durante una hora de concierto que me transportó como hacía
mucho tiempo que no lo hacía nadie. Me cogieron, me dieron la vuelta,
me manejaron a su antojo. Su intención era hacerme feliz, y a fe
mía que lo consiguieron, con todas las letras. Durante esa hora
me hicieron completamente F-E-L-I-Z. Feliz como sólo lo puedes
ser en compañía de tus amigos, tomando una cerveza mientras
el sol se pone en el mar, en ese pueblo al que sólo ibas una vez
al año y ahora te parece que necesitas de verdad. Feliz como cuando,
eufórico y etílico, bramas con ellos canciones con las que
habéis crecido mientras el resto del local os mira entre asustados,
divertidos y horrorizados. Feliz como cuando te reencuentras con ese primo
que te cae verdaderamente bien. Feliz como sólo las cosas simples,
pero imposibles de perpetuar, pueden hacerlo. Feliz como se siente uno
escuchando “Don’t Look Back”
La felicidad en realidad
son pequeños momentos, y éste es el disco que los suministra
(con opción al “replay”) a mansalva. Este es un disco
de momentos, de “4.760 segundos” de momentos. Aunque todo
el mundo se podría quejar una y otra vez de que falte éste
u aquél otro de sus favoritos (¿dónde está
“Gene Clark”?), no te da tiempo
porque van cayendo uno tras otro: “The Concept”,
“Ain’t That Enough”, “Everything Flows”,
“About You”, “What You Do To Me”, “I Need
Direction”, “Don’t Look Back”, “Neil Jung”...
y así hasta el empacho absoluto. Se recupera su, a menudo olvidada,
faceta delicada con “Your Love Is The Place Where I
Come From” (favorita de Nick Hornby) o “Mellow
Doubt (favorita de servidor). De paso se reivindican álbums
en su momentos algo despreciados, o incomprendidos, o al menos muy infravalorados:
“Thirteen”, “Songs From Northern Britain”,
incluso “Howdy!”.
Contra viento y marea los
TFC han querido e insistido en hacer esta música.
Es música que llega a esta suerte de beatífica perfección
después de un evidente esfuerzo artístico y de un denodado
convencimiento personal, de fe en que al final del túnel hay una
luz, y esos estribillos son la luz. Lo de los Teenage Fanclub
no es una bicoca, es un logro. Por eso con el tiempo el estribillo de
“Ain’t That Enough” se ha
convertido en su testamento definitivo: las cosas sencillas pero hermosas
“¿no son suficientes?” Al final, y a su manera, se
demuestra que Teenage Fanclub han sido una de las mejores
bandas de los últimos quince años.
Y lo que sigue puede sonar
exagerado, pero también a su manera, a su humilde manera, es verdad:
este disco no es sólo un atajo hacia los Teenage Fanclub.
Es también un infalible atajo hacia esa mezcla de euforia y melancolía
prematura, casi instantánea, que algunos llamamos “felicidad”.
ENRIQUE MARTÍNEZ
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