 
(Atlantic, 1970)
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Hay gente que odia este
disco. No hace falta ir muy lejos para encontrarla. El propio Javi
Becerra odia este disco. Le tiene verdadera manía, lo desprecia
con auténtica vehemencia. Seamos justos: no está sólo
en el mundo en esta idea, hay mucha más gente que odia "Loaded"
de The Velvet Underground.
Todos sabemos que es lo
que ocurre: este disco estropea un mito y aproxima a la realidad de unos
seres humanos, músicos, pero de carne y hueso. Los fans odian (odiamos)
las realidades y se alimentan de los mitos. Pero la fe mitológica
es útil y necesaria para determinadas cuestiones, de hecho mantiene
vivo todo este asunto del pop, pero no alimenta los juicios realistas
y ponderados. Porque es un hecho innegable que, como poco, "Loaded"
es un buen disco. Sin duda, una víctima y consecuencia de sus turbulentas
circunstancias, pero un excelente disco de rock.
Para cuando esta formación
de la Velvet entró en el estudio para grabar el disco, muchos cambios
y traumas se habían producido. Ya hacía mucho que John
Cale había recibido la patada de Lou Reed, y con Doug
Yule sustituyéndole la Velvet había grabado uno de sus
tres grandes discos, el hermoso y redentor "Velvet Underground"
de 1969. Finalizado el contrato con Verve, reciben una sorprendente oferta
de Atlantic. El capo del sello, Ahmet Ertgun apuesta por ellos,
pero increíblemente alguien piensa en un disco "cargado"
("Loaded") de "hits". Reed responde con estas
canciones. Antes de la grabación, Moe Tucker está
en los últimos meses de embarazo, y deciden emplear a Billy
Yule, hermano de Doug, y un batería muy convencional.
Una vez registrado el álbum,
Reed abandona el barco, el disco se publica y "Sweet Jane"
(mutilada con respecto a la intención de Reed) se convierte en
el primer single de la banda en recibir algo de atención en las
radios, cuando ya es demasiado tarde. Para aprovechar este inesperado
éxito el pérfido manager Steve Sesnick decide continuar
la banda con Tucker, Morrison y Yule, e incluso grabar un disco absolutamente
al margen de Reed, el infame "Squeeze". Hasta aquí
cada uno de los hechos y actos que han arrojado a "Loaded"
a las tinieblas exteriores de la leyenda maldita e inmaculada de The
Velvet Underground como primera y mejor banda "alternativa"
de la historia.
Pero un dato que se olvida
es el origen de Reed como compositor y guitarrista en plantilla de un
infame sello: Pickwick Records, dedicado a publicar plagios de hits de
la época. Allí Reed, antes de poder desarrollar su propio
estilo y de dar rienda libre a sus ambiciones, se curtió en el
ingrato oficio artesanal del músico de encargo, aprendiendo los
trucos y fórmulas de cada subgénero. Por eso su irónica
respuesta al encargo de un disco cargado de hits es escribir una canción
de cada estilo (el pop de "Who Loves The Sun",
el falso country de "Lonesome Cowboy Bill", la
balada épica de "Oh! Sweet Nothin'") para
que el sello "fuese probando suerte" a ver cuál resultaba
el billete a un éxito que tampoco entonces llegó. Esto sumado
a los otros elementos que conllevan aún mayor pérdida de
idiosincrasia Velvetiana (ausencia de Tucker y Cale) convierten a éste
en el álbum más diferente de una banda que en realidad no
hizo nunca dos discos ni iguales, ni parecidos.
Pero si este no es un disco
de la Velvet, o al menos de Lou Reed (el miembro más importante
de la Velvet se pongan como se pongan los defensores de un Cale que no
tomó nunca los mandos ni compuso las canciones de los dos primeros
discos) entonces ¿de quién es este disco?. Y la verdad es
que es difícil pensar en que este disco no sea de cualquier otra
banda o autor. Una letra tan amarga, tan cínica con respecto a
la trampa de la fama como "New Age", sólo
puede ser de Reed. Un relato tan vivo sobre la posibilidad de redención
a través del rock'n'roll, de hecho el mejor que jamás se
haya escrito, la propia "Rock And Roll", sólo
podía haber sido publicado bajo el nombre de la banda que mejor
la ha representado. Si "Sweet Jane" no nos tuviera
hasta las narices, coincidiríamos todos en que es un clásico
absoluto. La dulzura casi irónica de "I Found a Reason",
la mordacidad de "Lonesome Cowboy Bill" o el nervio
de "Cool It Down", "Train Round The Bend" o
"Head Held High" son pura Velvet. Y "Oh!
Sweet Nuthin'" una balada devastadora, y desesperanzada,
una auténtica joya, casi olvidada hasta su rescate en la banda
sonora de "Alta Fidelidad".
Hasta aquí los hechos,
señores del jurado. ¿Sería el mundo un lugar mejor
sin estas canciones? ¿Es algo vergonzoso hacer un buen disco? ¿Son
peores los tres primeros discos de The Velvet Underground por haber
publicado un cuarto disco inferior? ¿Se tenían que haber
muerto todos de sobredosis después del tercer álbum? ¿De
"White Light/White Heat", ¿Del primero? El veredicto
entonces sólo puede ser de inocencia. Por supuesto se recusa como
jurados a todos los "fans" mitómanos. Hoy se juzgan los
crímenes contra la música, no contra las leyendas.
ENRIQUE MARTINEZ
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