( Acuarela , 2005)

Tras la sorpresa que supuso tanto la edición el año pasado de “Fabulous Muscles” (el tercer disco de XIU XIU y su aterrizaje mediático en España), llega veloz la última entrega del dúo norteamericano formado por Jamie Stewart y Charrale McElroy. Es el primero, como siempre, el centro poderoso gravitatorio con su arrolladora e histriónica personalidad, quien pasa del susurro atormentado al grito (también atormentado) en un plis-plas. Como el más extremo Robert Smith inflado de sobreactuación, busca ese lodo envuelto en los pliegues con los que llegan las relaciones humanas y por los fluyen los mundos interiores, en cuyos más turbios poros habita un Jamie Stuart poco dado a la complacencia y el optimismo. En ocasiones mostrando sus garras de un modo tan letal como la jazzística “Ale” ( “Tú quieres irte cada segundo a la cama / y envolver tus brazos alrededor de tu gatita / pero ella no quiere arrimarse a tus pies asquerosos / y no es la única que no quiere” ) o tan desesperado como “Bog People” ( ¿“Siempre habrá hijos solitarios / siempre habrá pequeñas niñas humilladas / ¿por qué preguntar? / ¿hay alguna razón?” ).

Surgen los interrogantes: ¿malévolo?, ¿hiperealista?, ¿desesperado?. Posiblemente mezclando ambas direcciones, su resultado es lo suficientemente incómodo, novedoso y sugerente, como para profundizar en él, captar sus puntos de partida referenciales (todo un kit de supervivencia indie: JOY DIVISION, SUICIDE, DAVID BOWIE, DISCO INFERNO, BJÖRK, THE CURE, SWANS, etc…), pero nunca saber bien por donde nos va a salir y, sobre todo, a dónde va a llegar, siendo todo un espíritu libre a la deriva. Apenas la turbadora “Muppet face” (pop oscuro bañado por chorros de ruido), la mencionada “Bog People” (que sí, como apuntan por ahí, podría ser perfectamente uno de esos temblorosos temas de BRIGHT EYES con suplemento de drama) y la impresionante “Pox” (el exorcismo total del Ian Curtis más espacial junto a Robert Smith e Ian Crause), se aproximan al concepto de “canción”, extienden sus tentáculos al oyente arrancándolo de su raíz misma y son serias candidatas al top-ten de hits del año que nunca escucharás en ninguna discoteca.

El resto del disco, de un modo que evoca espiritualmente (que no formal) al “The Cycle Of Days And Seasons” de HOOD, se enreda en jazz y folk, en ruidismo y sonidos industriales, y se extiende por una tétrica, turbia y fascinante travesía de ruinas sentimentales (como la fraternal “Baby captain” dedicada al destrozado corazón de su hermano) y musicales (máximo ejemplo el apocalíptico “Rose of Sharon” con aires de funeral). Todo ello tras tocar a una de sus particulares obsesiones, George Bush, violado hasta la muerte y devorado por Jamie en el ruido maquinal de “Saturn”, un corte inspirado en un cuadro de Goya y que muestra cuan retorcida puede ser la lírica de XIU XIU, sin ningún género de dudas uno de los grupos más perturbadores de ese pop independiente actual que desafía e inquieta, como siempre (pero quizá ahora más que siempre) crece al lado pop indie oficial que simplemente entretiene (y la verdad, no lo hacen tan bien como KYLIE MINOGUE así que…). Si no los conocen todavía atrévanse; no les resultarán indiferentes.

JAVIER BECERRA (Septiembre 2005)