(Rock action, 2001)

Existen discos de los que es inevitable sentirse cómplice, discos hechos por músicos-fans cuyos universos musicales habitan cercanos a los del oyente y van más allá de la mera extracción y reproducción de un puñado de selectas referencias ejecutadas con mayor o menor fortuna. Para aquellos que reserven a ciertos trabajos de Neil Young (como "On the beach", "Harvest" o "Afther the gold rush") un lugar privilegiado, a quienes guarden su box-set de GALAXIE 500 como oro en paño y los que sientan que una de las mayores injusticias de la historia del pop se encuentra el olvido que han tenido los tres discos de SLOWDIVE, seguro que han encontrado este "When the Sky Comes Down It Comes Down on", el segundo disco de estos escoceses, una de las mayores sorpresas del año.

Quizá haya sido Stuart Baraithwaite de MOGWAI ( el capo del sello que lo edita) quien les haya aconsejado ofrecer un escaso minutaje, tal y como hizo su banda en el soberbio "Rock Action", por que apenas son 36 minutos lo que dura la travesía. Eso sí, no existe aquí ni un solo segundo de desperdicio. La calidez del country rock, la minuciosa belleza del folk y las ingrávidas atmósferas del dream-pop sobrevuelan los 9 temas del disco con resultados fascinantes. Desde el inicio, "The Buildings Aren't Going Anywhere", donde a los pocos segundos descubrimos una voz ( la de Stuart Nicol) que recuerda en sobremanera a la de Dean Wareham y nos traslada al goteo sentimental de los GALAXIE 500 pre-catarsis (los de los 3 primeros minutos de cada canción), a uno le entran ganas de cerrar el pestillo de la habitación, desconectar el teléfono y poner los auriculares al máximo. Una vez en ambiente solo queda tumbarse y ver como el suceder de cortes como "Modern beats", "Mount misey", "Paint your house" o "Murder in a small house" - plácidos, generosos en detalles, con una parsimonia entre lo sedante y lo sentimental- discurre amable a los oídos, mientras en su trayecto se revelan dos enormes crestas de intensidad de las que incitan al suspiro emocional. Por un lado, la arrebatadora "Setting sun", que bien podría figurar en el "Just for a day" de SLOWDIVE ( no en vano Rachel Godwswell -su vocalista, ahora en MOJAVE 3- es la invitada estelar a su interpretación"). Por otra, la impresionante "Stargazer", esa preciosa canción que, cuando la escuchamos en la recopilación de RDL con lo mejor de 2001, tuvimos que pellizcarnos para darnos cuenta de que no era una fantasía sonora creada en nuestra mente. Y no me debo olvidar de "The green tree" ni "Ballad of the green tree", instrumentales ambos que delimitan la mitad y el final del disco respectivamente. La primera con un otoñal y espeso cortinaje de cuerdas y la segunda con delicadas maneras folk-pop que bien podrían convertirse una perfecta banda sonora para ilustrar el final del verano, siendo el cierre perfecto de un disco exquisito.

JAVIER BECERRA