Tras los merecidos elogios dedicados por esta redacción al primer álbum en solitario de Ainara LeGardón, “In The Mirror”, procedía el trámite de la confesión de parte, algo que nos gustaría que estuviese a nuestro alcance más a menudo. Leyendo las próximas líneas no cabe más que confirmar que la intensidad percibida en este disco no es una cuestión de estilo o de estética, sino que se trata de la obra de una vida, de algo tan trabajado como vivido y necesario.


- Lo Primero es felicitarte por el disco que encuentro excelente.

- Muchas gracias.


- ¿Estás satisfecha con el resultado?

- Completamente. Me siento muy contenta con todo. Han pasado casi 10 meses desde la grabación y a día de hoy puedo decir que no cambiaría nada, ni una sola nota del disco. Todo lo que está ahí es porque tiene que estar, y lo que no está es por alguna buena razón. La producción define perfectamente lo que quiero expresar con las letras, con la historia que cuento. Es muy cruda, quizá a veces demasiado, pero es lo que quería transmitir.

- Nos podrías contar un poco la historia de su génesis, y como llegaste a Chris Eckman para que lo produjera.

- El disco comenzó a gestarse en mi cabeza hace mucho tiempo, en octubre del 97. He tardado 6 años de mi vida en poner en orden ciertos sentimientos dentro de mí, arrancarlos y plasmarlos en canciones. Ha sido una especie de exorcismo. Comenzó de forma paralela a mi carrera con Onion, y por circunstancias de la vida se ha convertido en mi principal proyecto. Aunque si te digo la verdad llamarlo "proyecto" me resulta muy frío. En realidad es un sueño cumplido.

A Chris le conocí una noche de septiembre del 2001, en Madrid, después de un concierto acústico semi sorpresa de Chris y Carla. Hablamos durante horas de música, y se mostró muy interesado por mi proyecto. A los 15 días ya estábamos trabajando juntos a distancia. Primero desde Seattle y luego desde Eslovenia, donde reside actualmente. En enero de 2002 visitó el Estudio Brazil de Madrid, donde finalmente se grabó el disco un año después, y fue entonces cuando me propuso telonear a Walkabouts en su gira alemana, cuando presentaban "Ended up a stranger". No lo dudé. Durante aquel viaje nos conocimos mejor y trabajamos más estrechamente en las canciones y fue entonces cuando
Joe Skyward (Posies, Sunny Day Real Estate), que en aquel momento era el bajista de Walkabouts, se unió al proyecto.

Después de aquello yo viajé a Ljubljana para ultimarlos detalles de producción y grabar uno de los temas en el Studio Metro, "14 hours", el que cierra el disco. En enero de 2003 reuní a todos los músicos en Madrid (incluyendo a Hannot Mintegia, Gaizka Insunza y Ager Insunza de Audience) y se finalizó la grabación de "In the mirror".


- Uno de los elementos que destacan es la desnudez del sonido. Es sobrio, con mucho espacio, pocos instrumentos que tienen un papel muy definido. A mi parecer le da mucha intimidad lo que hace una buena combinación con las letras. ¿Era una idea predeterminada o se hizo de la necesidad virtud?

- Chris siempre tuvo claro eso desde un principio. Siempre me decía que el triángulo principal había de estar formado por las letras, la voz y los arpegios de guitarra. El resto de instrumentos debían estar alrededor de ese triángulo y tener, como tú bien dices, un papel muy definido.

Así que sí, supongo que era una idea predeterminada.

- Las letras parecen muy personales.

- Lo son.

- Uno en estos caso no termina de saber dónde termina la peripecia personal del artista y dónde comienza el ejercicio de estilo. ¿Cuál es el origen de este tono íntimo?

- En mi caso creo que el ejercicio de estilo es nulo. Son tan íntimas que aún me sigue doliendo cada vez que las escucho, que las canto. Puede que haya sido lo más arriesgado y valiente que he hecho nunca, y la recompensa es maravillosa cuando alguien te dice que ha llorado con ellas, que se ha sentido tan identificado que se ha visto a sí mismo en mis palabras. Y eso es gratificante, es un objetivo cumplido. Con este disco no he pretendido otra cosa más que, además de realizar un sueño particular y exorcizar mis fantasmas personales, comunicar sentimientos.

- ¿Cuesta romper el pudor que debe provocar exponer este tipo de sentimientos a los demás?

- A mí no me ha costado mucho ya que comencé a escribirlas para mí sola, sin pensar nunca que formarían parte de un disco conceptual. Luego descubrí que desde la sinceridad era capaz de alcanzar un punto a nivel de inspiración que nunca antes había alcanzado

- ¿Es una suerte de terapia escribir canciones sobre esto?

- Desde luego. Gracias a estas canciones me conozco mejor a mí misma y he sido capaz de tocar con las manos unos recuerdos que me ahogaban y darles forma, moldearlos a mi gusto. Me conozco a través de mis recuerdos, que a su vez son una gran fantasía. Me miro en el espejo y veo las cosas con más serenidad.

- Creo que una de las cosas que le dan más fuerza a las canciones es que están escritas en segunda persona, como una suerte de conversación con él "otro" .¿Estás de acuerdo?

- Sí. En realidad es un diálogo sin respuesta. Es la manera que tuve de decirle a alguien cuánto significó (significa y significará) para mí, de echarle en cara que no gritara mi nombre a tiempo, de hacerle saber lo fría que es y será la vida sin él.

- En ese aspecto ya comenté en la crítica que me traía recuerdos de algunos trabajos de PJ Harvey, pero sobre todo de Afghan Whigs, especialmente "Gentlemen" ¿Ves esa conexión? ¿Te gustan esos discos?

- "Gentlemen" es uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. Para mí es un halago inmenso que hayas visto la conexión con él. Muchos comparan mi trabajo con, por ejemplo, Kristin Hersh (no digo que no tenga alguna conexión también), pero realmente la oscuridad de un amor obsesivo, amargo, opresivo... eso es muy Afghan Whigs.

Y PJ Harvey tiene también ese toque de oscuridad y a veces locura que existe en mi historia. "Rid of me" o "To bring you my love" son claros ejemplos de ello. Una acertadísima crítica la tuya, por cierto. Ahora me toca a mí felicitarte.

- Muchas gracias. El orden de presentación de las canciones en el disco, ¿responde a algún orden en concreto, basado en las letras o en la música?

- El orden que se decidió está más bien basado en cuestiones musicales, para hacer la escucha más grata. Si hubiera tenido que elegir el orden basándome en la historia que cuento hubiera sido muy diferente, aunque "14 hours" seguiría cerrando el disco.

Hablando de orden, también las polaroids de la portada están colocadas así por una razón. La primera es el espejo del que hablo cuando digo "I’m in the mirror, you’re not", la segunda es la pared de la habitación ("It’s the illusion of your face on the wall"), ambas referentes a la primera canción del disco. La tercera representa el momento de mi vida en que decidí regresar a aquel lugar para reencontrarme con mis recuerdos, 5 años después, y la cuarta soy yo, tumbada junto a mi guitarra, en la casa de la que hablo en el disco, minutos después de componer "14 hours", la canción que cierra el ciclo y que habla de las 14 horas de viaje que hay desde Madrid hasta esa casa perdida en medio de la nada.

- Creo que puedes estar muy contenta con el trabajo de los músicos. Por ejemplo Carlos Torero está perfecto, siempre ajustado. ¿Estás satisfecha de su trabajo?

- Por supuesto. Trabajo con él en este proyecto desde el año 2001, aunque ya nos conocíamos de mucho antes, cuando colaboré con My Criminal Psycholovers en el año 95. Luego Carlos produjo el segundo disco de Onion, en el 96. Nos conocemos muy bien y musicalmente encajamos a la perfección. Carlos es una pieza clave en este proyecto.

- ¿En qué formato has pensado para presentar el disco en vivo?

- Llevamos ya muchos conciertos con diferentes formaciones dependiendo del lugar, la disponibilidad de los músicos, etc... Hannot, Gaizka y Ager tienen su propio proyecto, Audience, al que lógicamente dan prioridad, y no siempre puedo contar con ellos. Durante la gira de primavera hubo fechas en las que éramos 5 en el escenario: percusión, bajo, dos guitarras y violín o lap steel, a veces incluso piano.

Ahora, para esta nueva gira de otoño la formación ha variado, aunque no descartamos que Hannot vuelva a incorporarse como segundo guitarra. Actualmente en la banda estamos Carlos Torero a la percusión, David Jiménez (ex A Room With A View) al bajo, Iosu López (ex Sailing Days) a la viola y yo a la guitarra y voz. También nos acompaña siempre Javier Ortiz como técnico de sonido.

Aún así hay conciertos a los que voy sola, por ejemplo en noviembre viajaré a Bélgica y el formato será de guitarra y voz únicamente.

- Cuál es la situación actual de Onion? ¿Parón, continuidad o disolución? ¿Es la tuya una carrera en solitario paralela o definitiva?

- Desafortunadamente Onion se disolvió en enero de este año, antes de que saliera mi disco.

Ahora estoy comenzando un nuevo proyecto de forma paralela con los dos de los miembros de A Room With A View (grupo también disuelto recientemente), el bajista y el batería. Estamos muy ilusionados. De momento nos encontramos en una primera fase, pero ya hay algún tema compuesto y nos morimos de ganas de empezar a tocar en directo.

- Existe la pregunta obligada, la de cantar en inglés o castellano. Es obvio que tú sí que consigues transmitir algo con tus letras en inglés y que en mayor o menor medida dominas el idioma. ¿Cuál es tu punto de vista en esta polémica eterna?

- Para mí no hay posible elección. Lo hago como lo siento. Desde luego en el caso de este disco no podría haber sido de otra manera, ya que el idioma en el que me comunico con la persona a la que me dirijo constantemente en las letras es el inglés. Pero es sólo una más de las mil razones que yo tengo para expresarme así.

Que cada uno hago a lo que quiera y como lo sienta. Eso es lo importante.

ENRIQUE MARTÍNEZ