Tras el apreciable mini-lp “En La Hora Azul” (Jabalina, 2003), el proyecto bajo el que se esconde el ex Dar Ful Ful Marco Maril, APENINO da su segundo paso y debuta en el formato grande con “Bumerán, Bumerán” (Jabalina, 2004), sin duda la más arriesgada de sus propuestas hasta la fecha y, mucho me temo, un difícil trabajo para en estos tiempos de escuchas superficiales y volumen de discos imposible de asimiliar, ni por prensa ni por público. Lo suyo exige una dedicación y un esmero parejo al que él ha puesto en esas canciones que lo reafirman como uno de los nombres de culto del pop nacional.

Pese a la cercanía, el hecho de querer incluir esta entrevista previamente a los dos conciertos que les organizamos aquí en feedback-zine, ha obligado a que esta charla se haya hecho por telf. En ella hablamos de muchas de las cosas que ha marcado la trayectoria del proyecto hasta la fecha.

- Antes de nada me gustaría saber, según tú, la utilidad de una entrevista como ésta. Recuerdo oír decir a La Buena Vida que, en su caso particular, las entrevistas no servían más que para promocionarse, que ellos realmente no tenían mucho que decir más allá de sus canciones. ¿Te pasa a ti lo mismo?

- Es que el tema de las entrevistas suele ser siempre promocional, en eso tienen razón. Desde mi punto de vista y, sobre todo ahora con este disco que es con el que más me pasó, me doy cuenta de que me gusta hacer entrevistas porque me ayuda a conocerme a mí mismo y a encontrar muchas veces cosas en las canciones que antes no había reparado. También la posibilidad de decir muchas cosas de temas que a lo mejor se salen de la música, como la política o cosas así más sociales, que a mí me interesan bastante. Pero depende de quien te la haga, porque algunas entrevista la verdad es que solo sirven para uso profesional.

- ¿Y cómo te sientes cuando alguien te llega con visiones radicalmente diferentes de tu música a la que tienes tú?

- Me gusta ver como hay gente que llega a conclusiones diferentes a las mías o que le den vueltas a algo que yo no le había dado. Sí, eso me gusta mucho.

- Entramos ya en tu música. Desde Dar Ful Ful hacia aquí, ¿ha cambiado tu forma de componer?

- Sí y no. La esencia es la misma, pero yo me veo que voy evolucionando, que reparo en cosas que antes no reparaba y creo que cada vez salen cosas más interesantes.

- Por lo menos en el resultado, lo que sí se ve es que tu música ahora es mucho más narrativa y ambiental, y menos melódica a lo que era antes.

- Siempre que me habla de la diferencia entre Dar Ful Ful y Apenino hay que tener claro que allí estaba Xabi. Al quitarle un componente, ello redunda en que las cosas tienen que ser diferentes. Ahora, sobre todo, me atrae la narración y soy menos oscuro que antes, porque me siento más seguro al afrontar situaciones y decir cosas que antes no diría y ahora sí las digo. Respecto a lo de la melodía, yo creo que las canciones sí son muy melódicas, pero mucha gente me dice que no. Quizá sea que juego mucho con el minimalismo y el no cargar demasiado las canciones.

- De todo lo que has hecho, “Bumerán, bumerán” es, de lejos, el disco que más veces he tenido que escuchar. Hasta la quinta o sexta escucha no logré entrar en él y, aún ahora, sigo encontrando nuevas cosas cada vez que lo pongo. ¿Piensas que es tu trabajo más difícil?

- Desde mi punto de vista no, pero la verdad es que hay mucha gente que sí lo piensa. Yo creo que las canciones son muy sencillas, quizá lo puede complicar las instrumentaciones, que quizá no son muy típicas en la música pop que estamos acostumbrados a escuchar en España. Pero realmente se me escapan los motivos de porque la gente lo percibe así, porque yo lo veo muy sencillo.

- Bueno, la verdad es que no tiene ningún gancho al que agarrarse.

- Sí, eso sí. No son canciones con estribillo y no tienen esa facilidad. Pero son canciones muy sencillas y muy melódicas, hasta creo que es de lo más directo que he hecho nunca.

- Hay un tono muy nocturno en el disco, incluso en los arreglos.

- Sí, a mí me gusta mucho la oscuridad y grupos que tienen ese ambiente nocturno como Durruti Column o Piano Magic. En el disco también hay muchas reminiscencias de ese sonido de guitarras 50´s, con trémolo y muy cálidas tipo Chris Isaak. Eso le da un determinado color oscuro que me encanta.

- Lo cierto es que, como sugería esa poética critica de RDL firmada por Juan Manuel Freire, ese envoltorio le da un tono onírico e irreal a tu música, como si fuera pura fantasía.

- Yo creo que ahí está trasladada mi manera de ver la vida a la música. A mí la realidad me da pavor y mucho miedo. Afrontarla, al menos en mi caso, es bastante duro y yo suelo estar siempre imaginando cosas, hasta el punto de que, a veces, pienso que vivo en un mundo ficticio y no en un mundo real. Cuando retorno a ese mundo de verdad, siento que vuelvo a un sitio extraño. Influye en ello mucho las cosas personales, pero en el tiempo que se gestó este disco era ver la realidad y me daban ganas de cerrar los ojos. Eso supongo que se tiene que reflejar en las canciones porque cuando entro en la habitación es para desconectar de todo y hacerlas cosas que me gustan. Es como estar en Abrigueiro (el estudio que regenta Arturo Vaquero, donde se grabaron los dos discos de Apenino –Nota D. E-), allí desconectas de todo y no importa nada.

- A parte del tono nocturno, hay también un acusado tono íntimo. Percibo como te manejas en sensaciones y pensamientos que no suelen ser verbalizados en la vida normal. Me da la impresión que a lo mejor decirlas de palabra te sería imposible y no te queda más remedio que hacerlo por una canción

- Sí, básicamente se trata de eso. Yo a veces veo la música como una especie de pornografía, tengo la sensación de que, a lo mejor, dentro de cinco años miro atrás y me asusto de lo que hice. Pero creo que en los tiempos que corren de tanta frivolidad es necesario.

- Al hilo de eso, la verdad es que yo he sentido pudor escuchando algunas de las canciones de “Bumeran, bumeran”. Quizá influya el hecho de conocerte, pero más gente me lo ha comentado. ¿Has sentido tú pudor de ti mismo cuando te escuchas?

- Yo es que, salvo cuando estoy grabando el disco, no suelo escucharme a mi mismo porque tengo miedo de asustarme, como te digo. Pero a veces, que te la ponen en medio de una entrevista o la escuchas en un pub, te da algo..., pero bueno como es algo que estoy tan seguro de querer hacerlo, ahora mismo no me pasa.

- Te pongo en situación. Imagínate que gente de fuera del mundillo musical y tu burbuja escucha tu música. Por ejemplo gente de tu ámbito laboral que nada tiene que ver con este mundo.

- Sí hay gente que lo hace, pero mucha de la gente que escucha mi música en parte me conoce y sabe un poco que tengo ese rollo. Me hace mas daño la gente que no te conoce y te viene en plan “este es un hortera” y cosas así. Todas las cosas son criticables, pero también hay gente que está criticando sin ningún criterio y entonces eso duele mucho. En mi caso, cuando peor lo paso es cuando lo escucha mi familia, mis hermanos o mi abuela, porque ellos me conocen de verdad.

- La verdad es que me parece una postura muy valiente la que has tenido en este disco. Ya sé que no es de tus gustos, pero la verdad es encuentro cierta conexión con Nacho Vegas, otro autor que en ciertos momentos me ha hecho sentir así. El también hace esos striptease emocionales tan bestias

- Yo no termino de cogerle el punto a lo que él hace, pero creo que lo mío es otro tipo de historia. A él lo veo más tremendista...

- Hay más personaje y, a lo mejor, mas exhibicionismo...

- Si, no sé. Yo hablo de otras cosas diferentes a las que él cuenta, pero por su parte sí que me parece valiente lo que hace.

- Cuando hablamos aquí de tu mini-lp previo decíamos que tu música venía a hablar un poco de estar en la vida normal de tu edad metido con calzador y sentir alivio cuando podías resguardarte un poco, que lo ejemplificaba con algo como el poder estar con tu pareja viendo la tele en casa. Veo que sigue siendo igual y que un porcentaje muy alto son diálogos y situaciones de pareja, o de echarla de menos....

- Algunas veces, en realidad, estás disfrazando de conversaciones de pareja lo que son conversaciones con otro tipo de personas. Hay veces que los mismos conflictos o recuerdos que te pueden generar otras personas puedan tener ese mismo regusto una relación de pareja. En la canción pop lo normal es que esas cosas queden como canciones de amor y desamor, y a veces puede que cuele ahí cosas que nada tienen que ver con mi relación de pareja.

- Bueno yo lo que veo es que en tus canciones eso lo presentas como algo de porcelana que se puede romper en cualquier momento y que hay que tratarlo con muchísima ternura y cariño. Como si fuera lo más importante de tu vida.

- Sí pero no sólo esa relación, sino la relación con otras personas que no son tu pareja. Yo en eso siempre he tenido mucha nostalgia en mi vida de una falta de cariño familiar que, por determinadas circunstancias, hoy en día no lo tengo.

- Sí, ya en “La Hora Azul” se intuía ahí velada la búsqueda del cariño maternal

- Sí, sobre todo por parte de mi madre. Son pérdidas muy irreparables y siempre estás ahí, en esa nostalgia que te hace mucho más dura afrontar la vida a los treinta años, porque estás comparando con la vida que tenías a los 10 y a los 14 y generalmente siempre sale descompensado. A veces también uso las canciones para eso

- Mapas y viajes son dos conceptos que salen continuamente en el disco. ¿Es producto de las casualidad, parte de tu universo poético o metáforas que pretenden simbolizar algo?

- Son, sobre todo, metáforas. Ahora ya no, pero cuando vivía solo en la época de Dar Ful Ful me acuerdo que tenía un mapamundi y uno de mis pasatiempos favoritos era imaginarme cosas mirándolo. Me encantan los mapas y los viajes, creo que tienen un sentido muy metafórico. En mi caso son puntos de huida, el mapa siempre te da ese rollo de libertad, de buscar a dónde ir y romper tu vida rutinaria, es algo que me atrae muchísimo y por eso sale tanto en las canciones. También el título del disco “Bumerán, bumerán”, que uno de los significados es el que se va desplazando y va recorriendo otros puntos hasta llegar a ti.

- Antes hablabas de que en estos tiempos de frivolidad era necesario una postura más “a cara descubierta” sobre las cosas. De la generación post-Family, en la que se te enmarca, se perfilaron dos ramificaciones: una más intimista y sentimental y otra más jovial y festiva. ¿Existe algo de reacción a esta segunda en tu manera de hacer y entender tu música?

- Yo siempre digo que hay grupos como La Casa Azul o La Monja Enana que me encantan y puede que haya gente que le choque. Luego hay otras cosas que no me gustan tanto y que, a lo mejor, últimamente me cansan un poco más. Pero yo me refiero a la frivolidad más a un nivel social, que creo que existe mucha en estos días. Ahora pasa algo grave y a los dos días ya da igual, la gente se asombra y a las dos semanas todo vuelve a ser lo mismo de siempre. Mira los Estados Unidos o nuestro país, por ejemplo. Aquí tienen que morir un montón de personas para que la gente en un momento dado se abra los ojos, se quite la venda y se dé cuenta lo que hay y reaccione. Dos meses después ya no ha pasado nada.

- ¿Dos meses?. A los dos días ya había quien lo celebraba con champang en la sede del partido ganador.

- Sí, son cosas que te sacan de quicio, historias que no tienen mucho sentido

- A mí también me ocurre y creo que a mucha gente. Hace poco hablaba con otro músico y él me decía que ahora están tan perfilados los estereotipos, y una gran mayoría de la gente ha entrado en ellos, que si no encajas en uno de los que te proponen te ves completamente solo.

- Sí como quieras ir por libre la fastidiaste. A mí me tiene pasado, a lo mejor estando en un bar o con gente, de tener que interpretar un papel para no hacerte mala sangre y no tener que enfrentarte con gente que estas hasta las narices.

- Volvamos a la música. Más de una vez, charlando contigo de música, he visto que tienes gran devoción por cosas, tan alejadas de lo que fueron DarFul Ful o lo que hoy es Apenino, como Primal Scream o Sonic Youth. Esa faceta más agresiva y rabiosa, sin embargo, nunca tiene reflejo en tu música. ¿Nunca lo has intentado?

- Es que no veo la forma de encajarlo. En otros proyectos, cuando éramos más personas sí, o cuando quedo a tocar por tocar con gente, pero a mí en Apenino no me sale.

- La última noticia musical que tuvimos de Apenino ha sido la versión del tema de Lambchop “The man who loved beer” que aportaste a “This Is My Country”, el recopilatorio de Jabalina sobre la música country. ¿Cómo surgió?

- Desde que Tanis me habló del disco le di mil vueltas a cómo sería mi canción country. En principio pensé en hacer un tema propio pero no me salía nada, tampoco en instrumental. Luego, ya mirando versiones, Tanis me propuso hacer algo de Magnetic Fields pero lo descarté, porque me parecía muy evidente, y pensé en este tema de Lambchop, porque es de esa época en la que aprendes canciones ahí tocando con la guitarra. Eso fue hace mucho, cuando salió el disco (se refiere a ”How I Quit Smoking” de 1995 -Nota del E-) y me acordé porque es una canción que me gusta muchísimo y me apetecía probar cómo quería con la forma de Apenino, que me parecía algo arriesgado y nuevo.

- La verdad es que quedó genial. Para mí es lo mejor del disco y sé de quienes piensan como yo. ¿La tocarás en directo?

- Sí porque me gustó mucho como quedó. Además, al terminar de grabar disco me encontraba saturado y me veía incapaz de hacer hada más, porque tenía el cerebro frito y me había consumido demasiadas neuronas con el disco. De repente esta versión fue un despertar de nuevo, desperté y melo pasé como un enano otra vez. Fue un poco encontrar algo en lo que agarrarme para ir luego en esa onda.

- Ya, por último, un tema delicado: el directo. ¿Ya te sientes mejor sobre el escenario o te sigue incomodando como con Dar Ful Ful?

- Pues a ver, el otro día en Vigo la verdad es que me encontré bien y disfruté mucho, pero los otros conciertos que hice como Apenino la verdad es que no me terminé de encontrar a gusto. Ahora dependerá de cada concierto, pero la verdad es que estoy muy ilusionado por tocar ahí en Coruña, en Ourense, luego en Madrid.

- ¿Quiere decir eso que estás abierto a tocar allí donde te llamen, o que vas a seguir siendo muy selectivo en eso?

- No, tampoco quiero hacer muchos conciertos. Se me hace muy duro tener que ensayar. Al ser unas canciones tan personales el estar constantemente encima de ellas es un poco duro para mí. Tengo ganas de pasar página y hacer cosas nuevas.

JAVIER BECERRA ( febrero, 2004)