Para muchos fans ha causado controversia, pero en mi opinión, "Los diarios de petróleo" no es solamente la mejor obra de Fernando Alfaro (sí, Surfin´ incluidos), sino incluso el mejor disco en castellano desde "Un soplo en el corazón". A Fernando ya lo conocimos Javi y yo cuando lo entrevistamos en el Playa durante la gira de "Hermanos carnales", creo que en el año 93, y que en mi caso creo recordar que fue la primera vez que le puse una grabadora delante a un músico. En el de Javi fue decepción total. "Los grupos mods son más enrollados". (¿No te arrepientes de esa frase?)
Con él hablé en las oficinas de Chewaka, en Madrid. Es un hombre de mirada oscura, turbia, un poco de cuervo. Al mismo tiempo, tímido y huidizo, frágil como el perro-hombre que suele protagonizar sus canciones pero muy afable si le entras bien. Le encanta hablar de su obra, las preguntas, las observaciones. Se lo piensa mucho y reflexiona en voz más bien baja. Es curioso, pero me recordó un poco en ese sentido a Antonio Vega. La conversación, por supuesto, fue un placer.

-¿Es éste tu disco más ambicioso?

-Sí, es ambicioso, lo reconozco. No sé si es una virtud o un defecto. A pesar de su excesiva sinceridad, es muy desvalido o algo así, pero es fuerte, tiene un punto incluso de soberbia por la cantidad y cualidad de las canciones, por la instrumentación.

-Al principio iba a ser doble, ¿no?

-Sí. Llevados por la soberbia consideramos que no nos podíamos dejar canciones en el tintero. La maqueta ya tenía la forma casi definitiva incluso a nivel estructural. Todo estaba muy estudiado sin ser un disco conceptual realmente, aunque sí funcionaba a modo de capítulos. La unidad entre temas no era sólo por las letras, sino también por la música. Cuando se nos dijo que no podía ser un disco doble se creó una tormenta enorme. No podíamos renunciar a ello para nada, así que nos planteamos la otra opción, que nos permitía seguir considerándolo como una obra completa, llamando a los distintos fragmentos con el título del disco para dar a entender que es una obra completa. El reto era mayor porque se trataba de conseguir que el disco principal, que es lo único que va a llegar a la mayoría de la gente, fuera completo en sí mismo y mantuviese la estructura original. Luego le encontramos el asunto literario de una presunta catástrofe que había motivado como esta historia, y me ha terminado gustando la idea. Todavía tiene que salir una edición con las tapas.

-¿Cómo recomiendas que se escuche?

-Se puede oir como se han ido editando, en el orden cronológico. En realidad son como Ep´s previos a la publicación del álbum con una canción del disco y 3 temas inéditos. En el fondo es lo de siempre, pero hecho por nosotros parece como algo especial. Por ejemplo, "Vapor del alma" es como un reprise de "Ricardo ardiendo" y tiene mucho que ver con ella pero, a pesar de eso, el álbum no se queda mutilado. Cada fragmento es autónomo, la única pega que le veo es que el carácter de obra completa se pierde un poco.

-El presentarlo como diarios, ¿es una forma de orientar al oyente para que sepa que se va a encontrar con un disco confesional?

-Sí, yo creo que toda la vida he hecho canciones confesionales, autobiográficas, llámales como quieras. En este caso, la palabra diarios es también para subrayar el hecho de que el lenguaje es más narrativo. Podría ser más nítido, aunque las imágenes sean ahora más fáciles de entender. Se llegó a decir, sobre todo con "78", que era muy críptico, y en este disco quería ser más claro. Entonces se me ocurrió esta fórmula de dietario. El hecho de ser narrativo no necesariamente coarta sentidos multidireccionales, que para mí son necesarios para que la gente pueda asumir las canciones como suyas. Creo que es un poco el punto que hay con este disco.

-Desde que comenzaste con Surfin´Bichos hasta ahora parece que te has movido siempre dentro del mismo imaginario. Pese a que éste se ha transformado, parece que nunca has salido de tus parámetros. ¿No piensas romper nunca con ello, con el universo de imágenes en el que te mueves?

-Sigo teniendo esa tendencia. Normalmente no es voluntario. Es recurrente, no sé muy bien de dónde viene. Por ejemplo, todavía hay lenguaje bíblico en este disco, aunque. está dramatizado o asumido de distinta forma. Yo he intentado no forzarme tanto a la hora de expresarme, siempre he utilizado las imágenes que más fuerza podían dar a un momento determinado. Tampoco quiero hablar de evolución, porque si existe, en mi caso es absolutamente retorcida. No creo que haya una evolución hacia un punto de madurez en el que determinados aspectos de mi música o mis letras vayan desapareciendo progresivamente. Sinceramente no creo que sea así, además me gusta que pueda pasar cualquier cosa, que haya un universo abierto de posibilidades expresivas. Ahora simplemente las canciones no me han pedido utilizar otras imágenes que he usado antes.

-A partir de "Tejido de felicidad" mucha gente empezó a pensar que la trayectoria de Chucho era un recorrido unidireccional hacia el optimismo, pero no parece que sea así.

-Sí, de todas formas son visiones bastante simplistas, que las comprendo en el sentido promocional o incluso periodístico. La gente se queda con una sola idea de cada persona pero, de todas formas, en la propia semántica del disco estaba el mismo truco de magia que sostenía, se estaba tejiendo algo para dar una sensación, era buscar la forma de lograr el optimismo para salir adelante, pero en realidad es un disco muy oscuro, y éste viene a demostrar que la vida, para bien y para mal, no es como el guión de una película americana para la televisión. Y mucho más sugerente y atractiva.

-Algunos fans se han apresurado a decir que, con tantas imágenes hogareñas, Chucho se ha aburguesado, que ya no hay canciones destroy como "Perruzo".

-Canciones como "Perruzo" las seguimos tocando en los conciertos. A lo mejor la radicalidad formal y directa, que a mí me gusta mucho, me parece también algo muy simple. Pienso que hay un tipo de radicalidad implícita que me parece más intensa que hacer el punky y tirarme en el escenario, que también lo sigo haciendo. Y hablar de las referencias a hijos es diferente, no es como si fuera Julio Iglesias. Cuando hablo de la cara de mi hijo pequeño y mi furgoneta de fruta es un padre que no se sabe muy bien si es músico o vendedor de frutas, que es una comparación que a mucha gente le ha molestado, y se ha matado en la carretera. En "Chapoteosis" es alguien que, por llevar una vida tan radical como la de "Perruzo" le han quitado a sus hijos, una cigüeña inversa o algo así que habla con la voz de Dios. No me parece que sea muy hogareño todo esto (ríe). Creo que hay muchas referencias, y no lo digo con orgullo.

-Esas canciones, en concreto, las narras en primera persona, pero las acabas por referir a terceras personas que parecen tener mucho en común contigo. ¿Son ellos una proyección de tus propios miedos?

-Es que no creo que haya tanta diferencia entre mi persona y las demás. Hay vivencias de gente que yo las siento como propias, no me parece determinante que tenga que ocurrir realmente, incluso a veces la ficción supera a la realidad.

-En "Cataratas de sueño" abordas un tema que siempre se ha quedado fuera del discurso típico del rock and roll, que es el miedo a morir en la carretera cuando estás de gira.

-Ese tema está dedicado a un músico que era amigo nuestro y que se mató volviendo de un concierto y ya llegando a casa. Es una cosa que está a la orden del día, y la gente eso no lo sabe. Habla, en un sentido más general, de las zonas de penumbra entre la fiebre y el sueño, la vida y la muerte, utilizando una historia muy concreta que es ésta. También está el paralelismo con la venta ambulante, para desmitificarlo todo un poco, que al fin y al cabo, me parece una falacia la superioridad real motivada por la posición social. Yo, por tocar en un grupo, no me veo superior a un tío que está vendiendo fruta de la misma forma que no creo que sea superior el director de una compañía que un gasolinero como soy yo, aunque parezca demagogia esto.

-¿Te sentías, por algún motivo, especialmente prolífico en esta ocasión o es tu ritmo de composición habitual pero ahora viendo la necesidad de grabar más canciones?

-Es mi caudal habitual, sólo que ahora publicamos discos cada dos años, cuando antes lo hacíamos cada año. Esta vez sí he tenido una sensación más uniforme en el sentido de querer publicar como obra unitaria las canciones que he hecho en este tiempo, un poco sacrificando el reflejo como grupo, aunque las canciones son tan de Chucho como las anteriores. Hay una necesidad expresiva general, que viene dada por el título, que lo tenía muy claro desde tiempo antes, algo que sólo me pasó con "Hermanos carnales". Es un poco el rollo del pop, son canciones con vida propia que pueden vivir por sí mismas, aunque se adscriban a la sensación general de pertenecer a "Los diarios de petróleo", con su punto exhibicionista y de recapitulación general. El grueso de las canciones llegaron con esa idea.

-¿Lo de petróleo es por la gasolinera?

-Sí. La raíz del título es bastante anecdótica. Yo todavía sigo escribiendo en el método tradicional, sólo uso el ordenador al final. Sigo utilizando boli y papel y las libretas en las que tengo todo el pozo sin fondo de las ideas. Creo que me encontré en un momento especial para echarles un vistazo, son como gotas homeopáticas, y la última de esas libretas la llamé "The petrol diaries", supongo que por la influencia de "The basketball diaries", el libro de Jim Carroll que es autobiográfico, los diarios de la adolescencia de un tío de Nueva York. Se lo puse para aclararme y me gustó. Pensé que eso era lo que quería hacer.

-¿Te trabajas mucho las letras?

-Tengo un método, pero hay canciones que son un exabrupto y otras que para decir exactamente lo que quiero decir me lleva más trabajo.

-A nivel instrumental parece que intentéis trascender el concepto de banda de rock.. Incluso parece difícil adscribiros a ningún género, porque bebéis de muchos.

-No es un progreso consciente. De hecho lo más sencillo, y dado que somos un grupo de rock (la prueba más evidente está en el directo), sería seguir ese lenguaje, porque también es el más entendible por la gente y el que resultaría más comercial. Pero como esas no son nuestras motivaciones..., luego de todas formas, al llevarlas al directo son más atractivas tanto para nosotros como para el público. Por ejemplo, "Chapoteosis" tiene una estructura de canción pop, pero con una base rítmica más standard habría sido más fácilmente entendible y directa. Con la forma que le hemos dado, con un punto de drum and bass aunque la batería es real, no son loops, la hace en directo mucho más atractiva y sugerente. Los motivos para utilizar ese recurso instrumental, que son los de subrayar el punto atormentado del padre que ha traído un hijo al mundo y tiene el miedo de que se lo quiten, no están metidos por el morro, sino que es algo consciente, y en el directo le hará cobrar más intensidad. Esa es la recompensa a todos estos riesgos.

-¿Cuánto de democracia hay en Chucho?

-La misma que en una familia.

-¿Tú serías el padre?

-En cierto modo sí, pero no hay relaciones de poder. Son más intensas que eso. Después del tiempo, en las relaciones de trabajo ves que sí hay jerarquías, pero en el grupo no las hay, y esa es una de las razones por las cuales te juntas a ensayar y estás a gusto. Con amistad, como decía Calamaro (risas).

-¿Y la simbología paramilitar para definirlos?

-Eso es para desdramatizar un poco por si alguien se tomaba muy en serio lo de la catástrofe en la que no aparecen los cuerpos. Es un punto un poco de humor. Siempre ha existido en mis discos, lo que pasa es que a veces la gente no lo ha sabido apreciar. Se ve que es un humor muy poco convencional.

-Es como esa referencia a "Sólo por ti seré el mejor".

-Yo eso lo hago mucho, utilizo líneas o atajos entre canciones. Me gusta como funciona, porque viene a ampliar el significado de determinadas cosas de una canción. Esas referencias nunca son gratuitas. Puedes indagar en un personaje remitiéndote a otras canciones anteriores. "Sólo por ti seré el mejor" es la primera canción que publiqué en mi vida, y llevarla a "Demasiada poca gente"...

-Hay un ejercicio de memoria bastante intenso, por ejemplo en "Mi padre" y "El vientre del firmamento".

-Efectivamente. Está muy presente ese ejercicio, es consciente y voluntario. No está presente en todas las canciones, pero sí que hay un punto de recapitulación. Hay quien dice que la imaginación no es otra cosa que la memoria fermentada, y por ahí van los tiros.

-Limbo Starr, ¿es un personaje tipo Ziggy Stardust?

-Sí. Es un personaje con clara influencia Bowie. Esa ("El vientre del firmamento") es de las pocas canciones antiguas, esa y algunas de los EPs. Ésta en concreto es de la época de la disolución de Surfin´Bichos. Es un ejercicio de memoria de un personaje adolescente en un ámbito geográfico y temporal concreto. Yo viví en Valencia, en una época que me gusta recordar, descubrí muchísimas cosas allí entre los 16 y los 18 años. No habla de mi vivencia personal, pero sí está inspirada en ella. La gente me dice que cómo me he podido desnudar de esa manera, cuando es lo mismo que he hecho toda la vida, lo que pasa es que antes no os dábais cuenta.

-¿Se han hecho interpretaciones muy erróneas de tus canciones?

-Curiosamente no. Quien más puede haberse equivocado no opina. La mayoría de las interpretaciones me parecen absolutamente válidas e incluso me han abierto a mí significados sobre mis propias canciones que no había pensado. He encontrado gracias a ópticas de otra gente mayor riqueza en mis canciones de lo que pensaba que tenían, y eso está muy bien...

-El final del disco es demoledor, lo terminas dedicando a todos los amigos que has perdido.

-Los hay que han muerto realmente y otros que he perdido por mis propios desastres, pero el hecho mismo de que exista esa canción y haberla puesto en el disco es como un pedir perdón a tu pasado, y eso creo que tiene un sentido positivo, pese a la lapidación del personaje. "Extrarradio" es una canción de ambiente triste porque habla de la vida y el posible amor en un ambiente muy difícil. El protagonista vuelve y la persona a la que amaba ya no existe.

-¿Se pueden llegar a extraer lecturas sociales de tus canciones?

-Posiblemente, aunque no moralistas, en cualquier caso. Como cuando hablo del sindicato de músicos en la primera canción.

-¿Te arrepientes de muchas cosas? ¿Has sido muy crápula?

-Claro que me arrepiento, pero no mucho (risas) Hay cosas que sí, pero sino sería un ser atormentado.

DAVID SAAVEDRA