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Llevo muchos años
comprando discos, interesándome en la música, leyendo revistas
y fanzines de todo tipo. Yendo a conciertos, programando mis vacaciones
en función de festivales, escribiendo sobre “mis” discos
y “mis” grupos, hasta tal punto de que no concibo la vida
sin una canción que la acompañe. A veces, en uno de esos
gélidos arrebatos de raciocinio maduro, me pregunto que de qué
me vale todo esto, si con ello no hago mas que perder el tiempo y dinero
que debería aprovechar en muchas otras cosas más beneficiosas,
se supone, para el cuerpo y el bolsillo. Pero llega un single de un desconocido
grupo llamado COASTAL en el último paquete que
me ha traído el cartero. Lo pongo en el plato y dejo posar la aguja
suavemente. Lo hago girar y de pronto hallo en esas dos canciones todas
las respuestas. Todo puede esperar: mi madurez “de verdad”,
el examen de la semana que viene, el ir al gimnasio a enderezar mi dolida
espalda shoegazer, el dinero que tengo pendiente de cobro del último
articulo de encargo sobre un grupo horrible,... todo.
Es en esos momentos donde
me siento privilegiado, convertido en el protagonista de una película
que apela al corazón del espectador, dueño de una sensibilidad
especial que ninguno de los congregados en la sala conocen. Sí,
así de románticamente adolescente. Durante 4 minutos parece
que todo se ha detenido, excepto esta canción, esta maravillosa
canción. El latido fluye a la misma perezosa velocidad y suave
intensidad de las difuminadas percusiones que guían “Nothern”.
Un encuentro frente a frente con la belleza en estado puro y esa bendita
sensación de levedad, de flotar en ondas sonoras, se cuela por
todos y cada uno de los poros de mi piel. No hay lugar aquí para
ajustar cuentas con el pasado, con el tiempo perdido ni con las decisiones
equivocadas, solo hay sitio para el indescriptible placer de ser arrullado
por la afectación, los tonos blancos y sepia que se intercalan
a cada compás y sentir que en estos momentos todo sobra dentro
de esta habitación. No quiero hablar ahí de todas las cosas
que, se supone de nuevo, tengo que hablar. Quiero hablar de amor. De amor
a una manera de entender la música, música así de
ralentizada, con esa languidez que acompañaba los movimientos enamorados
de aquel libro titulado “La Lentitud” de Milan Kundera, de
esta seductora atmósfera deslizándose por las cuatro paredes.
Disculpen el delirio autobiográfico,
pero es que COASTAL es uno de esos grupos que incitan
a emplear la primera persona al hablar de ellos. También a abrir
la ventana y gritarle al mundo su existencia, no vaya a ser que pasen
desapercibidos entre sus hipotéticos corazones cómplices
debido al nulo interés de la prensa oficial y oficiosa en glosar
sus andanzas. Complicidad que se podría resumir, de entrada, en
un triángulo mágico y es que para aquel que tenga como referencias
básicas en su banda sonora íntima a GALAXIE 500, SLOWDIVE
y aquellos gloriosos MOJAVE 3 de “Ask me Tomorrow”, COASTAL
es un grupo hecho prácticamente a media. Entre la cristalina belleza
de los primeros, el vaho etéreo de los segundos y la caricia melancólica
de los terceros habitan estos norteamericanos, una patena impoluta llena
de guitarras goteando sentimentalismo, bajos de trazo grueso, voces cuasi
etéreas y percusiones que lo envuelven en esa dejadez de una noche
de domingo en la que, insisto, todo puede esperar... mientras el disco
siga girando.

“Sí,
esas referencias se aproximan bastante”, dice Jason
Gough, portavoz de la banda en el cuestionario que les envié
vía e-mail, respecto a los referentes apuntados.”
Tengo esos discos. Mojave 3 ha sido más influyentes que, por ejemplo,
Slowdive porque son como más desnudos, no tan espaciales, y las
armonías son muy claras, pero definitivamente los de la etapa de
"Ask Me Tomorrow". Me gusta esa última
y reveladora puntualización sobre la preferencia de Jason sobre
el primer trabajo (el más desconocido y, sin duda, el mejor) de
banda de Neil Halstead. Señores, estamos ante otro insignificante
grupo grandioso que escribe en letra minúscula y agraciada caligrafía,
que desde las nubes del pop tensa el arco y tira, dibujando una preciosa
parábola, flechas hacia los mismo corazones que adoramos a AARTIKA,
POLAR, LOW o DAKOTA SUITE y tantos otras pequeñas notas a pie de
página de la historia oficial del pop de los últimos años.
Y acierta de lleno, hasta tal punto de que el disco no deja de girar y
girar y el corazón palpitar y palpitar. Vuelta a empezar y a cerrar
los ojos. Vuelta a empezar y flotar, estremecerse de pura gracia, delirar.....
Porque hay un nuevo grupo al que ponerle previamente un sonoro y posesivo
“mi”.
Si atendemos a los créditos
de su disco de debut COASTAL son un quinteto formado
por Jason Gough ( vocalista, guitarrista y percusiones),
su esposa Luisa Gough ( órgano y voces), Josh
Callaway ( bajo), Jeremy Harker ( batería
guitarra) y Sarah Holyoak ( órgano, voces). Todos
ellos provienen de diferentes bandas adscritas al slowcore y los sonidos
shoegazers (LUMIERE, THE MANTARAYS, JUST LUCKY), de cuya colisión
surge su particular burbuja atmosférica e hipnótica en la
que llevan ya tres años desarrollando una notabilísima trayectoria,
continuadora de aquella sublime manera de moldear el pop patenta por GALAXIE
500 en los 80 y que, a la vista están los hechos, sigue siendo
el punto de encuentro de algunos de los momentos más emocionantes
de ese presente, que se escurre a los oídos que ayer debatían
si eran mejores BLUR o OASIS y hoy lo hacen respecto a STROKES y WHITE
STRIPES sin aparente ánimo de cambio.
Su discografía,
si los situamos ya en el mapa de los sellos y de manera (auto)cronológica,
arranca en la mente del gallego Jorge Cortés, que regenta en Inglaterra
el exquisito label Belcamed. Él fue quien les editó en 2000
con grueso vinilo un single homónimo compuesto con los temas “Nothern”
y “Cinder" . Dos preciosas canciones
elaboradas con la misma ternura de quien pretende capturar en un pentagrama
la frágil belleza de la luz de la luna. Sí, con ese mismo
fulgor débil y azulado del pop celeste que se cuela entre las cortinas
y suena sólo para ti cuando toda la ciudad duerme, “Nother”
y “Cinder” me acompañaron
noches y noches con su impoluta perfección hasta el paroxismo.
Una fantasía metafórica con la que Jason
parece identificarse: “Mis letras hacen referencia a
la noche o cosas que pasan por la noche. Creo que es música de
luces fuera, velas encendidas y estar con alguien que le importa la música.
Son básicamente canciones sobre amor o amor perdido y el aislamiento
posterior. Tu puedes tener el corazón roto por el día, pero
si te quieres regodear en ello pienso que la noche es mejor. Además
me imagino a mucha gente quedándose dormida con el disco, lo que
puede explicar su falta de variedad. Si me gusta un disco y es así
suave y estoy a punto de dejarme ir y, de repente, viene una canción
pop, rompe el ambiente y no quiero que eso le pase a nuestro material.
Tal vez la falta de variedad nos haga perder algunos seguidores, pero
con suerte los fans que tenemos serán fieles a nuestro sonido”
En ese single se especificaba
que ambas pertenecían al álbum “COASTAL”
( Words on Music, 2001), la extensión a ocho cortes de todas las
virtudes antes citadas en un único volumen dueño de la misma
magia que, por ejemplo, se encierra un disco de THE CLIENTELE. Sí,
con sus pequeños matices - más presencia de la voz de Jason
por aquí, más hincapié en las cascadas de guitarras
por allá- COASTAL funcionan al modo que lo hacían
GALAXIE 500, RED HOUSE PAINTERS o los citados CLIENTELE, es decir, sumergidos
en una estética de sonido, sensibilidad y ánimo uniforme
durante todo el trabajo. Me pregunto si fue algo deliberado. “No
puedo decir que lo planeásemos así en un principio”,
contesta Jason. “ Personalmente, si me agrada el sonido de una banda
no me gusta oír demasiada variación del sonido en el álbum.
Me gusta entrar en un estado de ánimo con los discos que escucho,
así que en cierto modo quería que nuestro disco fuera así.
Muchas bandas que me gustan son así, así que no me sorprende
que lo nuestro termina de esta manera”.

Con la filmación
siempre en cámara lenta y la iluminación basada en claroscuros
“COASTAL” es un disco embelesador, mágico
y embaucador que te demuestra que por muchas veces que tu corazón
se haya abierto y cerrado, siempre puede surgir inesperadamente algo que
lo haga enamorarse locamente como la primera vez, quizá precisamente
por tener tantos destellos de esa primera sensación. La enorme
querencia con esos discos que te acunaron en los 10 últimos años
es completamente transparente, selecta y a flor de piel, la manera de
conjugarlos maestra y el resultado, lo dicho, mágico. Señores,
este disco es una auténtica maravilla y, sin dudas, el mejor de
todos los que yo haya escuchado de la hornada post-shoegazing, escena
esta en la que Jason no termina de verse encuadrado. “Es
una cuestión un poco complicada para mí. Me encanta el shoegaze
pero no considero que seamos una banda de shoegazer. Estoy más
cómodo hablando de slowcore atmosférico y melódico,
preferiría desarrollar nuestro sonido en algo más único
que intentar copiar a alguien. Pero una parte de mí es feliz con
el renacimiento de esos sonidos”.
Es cierto. COASTAL
son definitivamente más orgánicos, cálidos y terrenales.
Su conexión shoegazer, viene más de mano de cierta delicadeza
melódica implícita en el género, que por las texturas
y tratamiento del sonido desde un punto de vista ortodoxo. Es decir, están
más próximos en actitud a L´ALTRA o THE ZEPHYRS cuando
se asocian con folk, slowcore post-rock o country y concilian influencias
fácilmente reconocibles con su propia personalidad como banda creadora.
Sobre ello Jason opina: “Me imagino
que cualquier banda te dirá que su sonido es único, pero
si afrimas que tenemos un sonido único creo entonces que hemos
logrado nuestro objetivo. Desde luego no buscamos una audiencia masiva,
pero la mayoría de la gente tiene música lenta y suave que
escucha, por lo que, con un poco de suerte, podemos ser más accesibles
de lo que pensábamos en un principio”.
Sigamos, no obstante,
teorizando y rebuscando en los orígenes de sus audiciones juveniles
como fan definitivamente anglófilo. Relacionándolas con
las presentes, hayamos con diáfana claridad el puente que conecta
unos sonidos y otros, ver el papel de COASTAL entre ellas
y, de paso, captar los hilos tejidos con muchos de sus fans. “Supongo
que lo que me gustaba en los 80 me llevó al shoegazing. Hace poco
encontré una cinta de mezclas antigua que me devolvió a
la adolescencia que tenía mucho material de The Cure, Smiths, Depeche
Mode, etc.... Y aunque no sean shoegazers en sí mismo, la transición
no fue tan abrupta y por eso gravité hacia ese estilo. Me gusta
mucho los primeros Lush, Slowdive, Ride, Chapterhouse, MBV y el resto
de las bandas del canon shoegazer. Básicamente he sido fiel a eso
en la música que escucho más, variando un poco aquí
y allá. Últimamente he estado escuchando a Album Leaf, Sigur
Ros, The Autumns, Doves, Lorna, cosas nuevas que aunque no sean shoegazers
son también oníricas y suaves”. Te entiendo
Jason y me identifico bastante al respecto, pero eso sí, ¿qué
pintarán los mediocres DOVES en medio de exquisiteces como ALBUM
LEAF o LORNA?
En fin, dejémonos
de disquisiciones privadas y retornemos al curso de su obra. A finales
de año editan un precioso ep en formato 10”, “WINTER”
( Dreams by Degrees, 2001) en una serie de cuatro vinilos representando
las estaciones del año. El invierno, como no podía ser de
otra manera, es el periodo musicado por COASTAL que se
muestran turbadores con “Saint Malo”,
una de las mejores piezas de su discografía dando un introvertido
giro a su sonido que, ralentizándose aún más, termina
por ser sublime. También se incluyen dos supuestos homenajes que,
al final, no lo son tanto. Veamos. Por un lado de “Ashes”
se sugirió la idea de un particular tributo a DAVID BOWIE y, a
la vista de los comentarios de Jason, ello no es más que una perezosa
y peregrina asociación: “No conozco tanto Bowie
como debería. Me gusta el Bowie de sus comienzos, pero no tengo
discos. En realidad Ashes trata sobre la tragedia del Apolo 1”.
Por otra, la versión del “Primitive heart”
de COCTEAU TWINS pese a ser un grupo con cierta conexión, tiene
más de sentimentalismo doméstico que de devoción
y/o tributo al grupo, “esa canción tiene un sentido
muy especial porque sonaba mientras me declaraba a mi mujer Luisa. Pero
también pienso que, de algún modo, una versión de
los Cocteau es de lo más tópico que pueda haber y creo que
ello es debido a que durante años muchas bandas de copiones se
han creado usando nombres de canciones de ellos. Como me parece que no
nos parecemos en nada, nos perdono por haber grabado la versión,
pero nunca creímos que vería la luz”.

Y llegamos a lo que, por
ahora, es su última grabación hasta la fecha, ”THIS
ANGLES NIGHT” ( Sun Sea Sky, 2002), split álbum
junto a MIDSUMMER, un discreto combo de indie rock americano. A cinco
temas por formación, el espacio protagonizado por COASTAL
denota un apreciable salto evolutivo buscado por la banda. “Pretendíamos
experimentar un poco dentro de los confines de nuestro sonido”,
explica Jason. “Por eso hay un piano
y un sampler, queríamos cambiar un poco las cosas".
Así “Sunbathres”, una pieza
instrumental a piano que abre su aportación, rememora esas bonitas
y evocadoras miniaturas que de cuando en cuando nutren los singles de
THE CLIENTELE, mostrando un registro inédito en la banda. La inmaculada
“Still nothing” afila hasta el infinito
su lado lírico como jamás lo hicieran antes,
“All children sail home” juguetea en sus samplers
y ambientes con la experimentación post-rock y, finalmente, tanto
“Starry” como “The
end of summer” parecen querer hacer el cruce imposible
entre RED HOUSE PAINTERS, LOW y los primeros FOR STARS. Cinco temas que
denotan la búsqueda y el encuentro de un sonido cada vez más
personal del que Jason, ante la obligada pregunta de
si el futuro de la banda podría ir por esos derroteros, aclara
que “no es necesariamente la dirección que seguiremos
en un futuro “
Actualmente COASTAL
se encuentran inmersos en la grabación de su segundo álbum.
Sobre él, Jason nos adelanta que “ lo que estamos
haciendo suena más como nuestro primer disco que el split. Quiero
volver a meter las armonías en nuestra música, porque las
últimas grabaciones no tenían tantas”.
Sin embargo la gestación está siendo casi tan lenta como
el desarrollo de su metraje musical, debido a la situación personal
de varios de los miembros de la banda, tal y como Jason
relata. “Nuestro batería ha estado inmerso en
sus obligaciones militares y llevamos sin él un año y medio.
Por otra parte, Luisa está ocupada siendo una mamá (esperamos
el segundo hijo para marzo así que intentamos acabar el disco antes)
así que no tiene tanto tiempo para le grupo como antes”.
Todo ello mientras, con dos años de retraso, su primer trabajo
empieza a gozar de una sólida distribución en Europa, lo
que quizá nos dé la posibilidad de verlos próximamente
por los escenarios de nuestro país,” con suerte
podremos ir en una gira a finales de año o ir a Benicasssim si
nos invitan. España se ha portado muy bien con nosotros y nos gustaría
ir a conoceros a todos”
Pues que sepas que os
esperamos ansiosos, Jason (¿qué tal en
un próximo Soft Pop Tour?). Mientras tanto, tus cuatro o cinco
fans seguimos rindiendo tributo a esas bellísimas canciones de
la mejor manera que podemos: escuchándolas de continuo. Quienes
los desconozcan, háganse el favor, busquen y rebusquen por sus
discos (*), déjense acariciar por ellos y descubran
uno de los más deslumbrantes astros de esa galaxia indie, mayormente
inexplorada, en la que COASTAL brillan con todo su esplendor.
Palabra de fanzinero.
(*) En España, tanto el 7” de Belcamed
como el cd de debut del grupo para Words on Music se pueden comprar por
correo en Autoreverse. El segundo de ellos también lo distribuye
Dock desde hace nada para todo el territorio nacional por lo que, en principio,
no hay problemas para hallarlo en las tiendas especializadas de siempre.
El 10” y el disco compartido con Midsummer actualmente sólo
se pueden conseguir directamente en los sellos editores, algo que, esperemos,
los sellos y distribuidoras avispados solucionarán en breve.
JAVIER BECERRA (enero 2004)
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